Hunter es uno de los chicos más trabajadores que puedan existir. A sus 17
años ya ha tenido mas de 20 empleos y siempre esta buscando las mejores
oportunidades de la vida.
Tener un Padre abusivo y ebrio no es para nada lo que Hunter pensó de su
juve...
Hola Lovers! Feliz año nuevo, quizás esta actualización les resulte sorpresiva y sin sentido, y la verdad es que si, he querido dejar este primer capítulo de mi próxima historia, escondido en las historias favoritas de ustedes, cero relación con cualquier otro personaje por cierto.
Espero esperen por conocer a Connor, es un chico tan lindo y gentil, pero con tantos miedos, ustedes lo defenderán con uñas y pasión.
Bueno, sin nada más que agregar, les dejo, les leo pronto (espero)
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CAPÍTULO UNO: AURA
Dos fuegos artificiales aparecieron en el cielo antes de medianoche, Connor miró hacia su izquierda, creyendo sin fundamento que verlos le ocasionaría mala suerte para el nuevo año.
El rubio estaba sentado en una banca, la que se encontraba debajo de una superficie metálica en la terraza de su edificio, era la primera vez que pasaba año nuevo a solas, aunque trataba de verlo de la mejor forma, de todos modos, lo hizo por su Madre.
Connor: Mamá, feliz año nuevo, este día es distinto al no tenerte cerca de mí, pero estoy encantado de que la estés pasando bonito con tu novio, disfruta mucho, te veo en unos días, te amo. Saludos a Robert.
Connor dejó listo su mensaje de texto para enviarlo a su Madre en diez minutos más, disfrutaba la soledad, pero a la vez odiaba lo ruidosa que se escuchaba la ciudad, en especial la música fuerte del bar que había en la terraza del edificio de al lado, Connor miró las calles a los lejos y vio que todos corrían hacia Empire State para celebrar que el año 2010 se acercaba.
Miró el cielo y contó los minutos, luego escuchó que la puerta de la terraza se abría, supuso que no sería el único con la idea de ver los fuegos artificiales desde lo más arriba que pudiera. Se levantó la gorra de su sudadera y se quedó viendo al chico que caminaba hacia la orilla del lugar, ¿Era nuevo en el edificio? No podía reconocerlo de ningún lugar.
Pensó por un momento en levantarse y marcharse a su apartamento, pero desde donde estaba el desconocido no iba a verlo, la noche estaba muy oscura para que le descubriera.
Connor le siguió viendo, hasta que entre el ruido escuchó unos fuertes sollozos y notó que él se pasaba con mucha fuerza la manga de su polerón por los ojos.
El rubio prestó atención, estupefacto presionó los puños cuando notó que el chico no estaba allí para ver los fuegos artificiales, él iba a lanzarse veinte pisos abajo por los aires. Se levantó rápido, quiso hablarle, pero cuando el pelinegro se subió encima del borde de un metro de alto de cemento de la terraza, pensó que hablarle de sorpresa lo podría asustar. Mierda, ¿Qué hago? Pensó, si su Madre estuviera allí con él sabría qué hacer, que decir, ella era una psicóloga asombrosa.
—Hola —saludó despacio —¿Estás bien?
—Largo —dijo el chico con una voz bastante gruesa y rota.