Hunter es uno de los chicos más trabajadores que puedan existir. A sus 17
años ya ha tenido mas de 20 empleos y siempre esta buscando las mejores
oportunidades de la vida.
Tener un Padre abusivo y ebrio no es para nada lo que Hunter pensó de su
juve...
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Me apresuro mucho en alejarme de Jyaden, una vez que ya estoy lo suficientemente lejos, otra lagrima se me escapa pero la hago desaparecer con la manga de mi sudadera.
No debería sentirme triste, no vale la pena.
Prefiero no pensar mucho en lo que sucede, ni siquiera le doy importancia al hecho de que he apagado el teléfono ya que Jyaden no dejaba de llamarme o que mi Padre está en casa cuando regreso.
—Pensé que estarías en casa cuando llegué—dice él enfadado.
—Tuve cosas que hacer —digo con desinterés, mi Padre toma asiento en el sofá y empieza a buscar algo en su billetera. No quiero quedarme cocinando para él a esta hora, así que camino directamente hacia mi cuarto.
Cierro la puerta con seguro y me lanzo sobre mi cama. Lo que más se repite en mi mente es la tonta sonrisa orgullosa de Charlie en el momento que me di cuenta que todo lo que decía era verdad.
¿Cómo pudo Jyaden haberse acostado con Charlie? ¿Quién me dice a mí que estos días no han sido una farsa para hacer conmigo lo mismo? Que decepción.
Trato de no pensar en nada, necesito estar tranquilo y calmado. Yo acepté entrar en este juego y ahora obtengo las consecuencias. Así son las cosas... hay personas que de verdad te aman y otras que tú crees que lo hacen pero solo juegan contigo.
Si al menos yo...
Mis pensamientos son interrumpidos con un golpe sutil en mi ventana, me levanto confundido y cuando vuelvo a escuchar aquel golpe, sé que él está aquí.
Me pongo de pie rápidamente, deslizo la cortina hacia un lado y veo a Jyaden detrás de mi ventana. Rodeo la mirada y vuelvo a poner la cortina, pero Jyaden golpea más fuerte mi ventana y aquello me da terror puesto que mi Padre puede escuchar el ruido.
—¡¿Qué quieres?! —digo cabreado cuando abro la ventana.
—Tú tienes que escucharme.
—¿Yo tengo que escucharte? —Pregunto indignado —Lárgate ¿Si? No quiero problemas con mi Padre.
—Hunter... —susurra.
—Basta, ¿Por qué estás aquí? No hay necesidad de explicar nada. Tu y yo ni siquiera somos novios como para que estés aquí intentando darme explicaciones.
—Pero... okay esto no es justo —dice él —Tu sabes lo que yo siento por ti.
—Creí saberlo —digo —¿Puedes irte? No quiero explicaciones que no necesito.
—Hunter, si al menos me escucharas apenas un poco...
—Ya Jyaden. Escúchame bien, no quiero tus explicaciones por qué no somos nada como para estar haciendo drama. No soy el novio al que engañaron ¿Si? No somos novios para eso.