—¡Bradley! —gritó la chica, corriendo tras él— ¿Bradley, puedes ir al menos más lento?
Bradley metió su mano al bolsillo, sacó su billetera y le dio un billete a Sophie sin decir nada.
—¡Hey, ni que fuera una puta! Soy tu amiga, Bradley —dijo esto último en un murmuro—. ¿No vas a decir nada?
—Solo te pedí que me acompañaras. Llamaré a mi chófer para que te deje en tu casa.
Saca su teléfono pero no tiene ni tiempo para marcar cuando la chica se lo ha tirado al suelo. Está por gritarle, pero simplemente suelta un suspiro y se agacha a recogerlo.
—¿Qué quieres, Sophie?
—¿Quién es Max?
—Pues el tipo con el que estuvimos hablando en la cafetería.
—No. ¿Quién es Max?
—No sé qué intentas lograr con esto.
Bradley comienza a caminar con un paso más tranquilo. Lame sus labios aún sintiendo el sabor de los labios de Max. Cuánto deseaba golpearlo hasta que perdiera el conocimiento y olvidara lo mucho que lo desea.
Max siempre había sido un gran jugador, lástima que se convirtiera en un mal perdedor.
—Bradley, tú y Max son...
—Colegas. Solo colegas. Olvida lo que pasó en la cafetería, ¿ya?
Se pasó un mano por sus castaños cabellos y miró hacia todos lados asegurándose que Max no esté cerca.
—¿Por qué me trajiste aquí?
—¿Qué eres ahora, policía? Deja de interrogarme o juro que llamo a mi chófer.
Sophie mira hacia el suelo y se queda callada por unos instantes. Conocía a Bradley desde hacía varios años. Sus familias eran amigos, por lo que conocían todo del otro o al menos hasta cierta edad, cuando Bradley se volvió más distante con su familia.
—Tú me gustabas, Bradley.
Para su sorpresa, él actúa indiferente ante aquella confesión. Bradley se sienta al borde de la fuente y palmea el lugar a su costado para que Sophie se siente allí.
—Ya lo sabía. Eras demasiado obvia.
—Pero entonces... tú nunca hiciste nada. Yo nunca te gusté, ¿no?
Solo asiente.
—Te gusta Max.
—No.
—No te hice una pregunta, Bradley. Te gusta Max.
Bradley mueve su pierna de forma inquieta. Mantiene su mirada en un punto fijo en la lejanía. Ya había aceptado sus sentimientos por Max, pero decirlo en voz alta se sentía tan incorrecto.
—¿Y si me gusta qué? No es como si pudiera hacer algo al respecto —trata de mantenerse sereno, aunque su cuerpo delata su ansiedad.
—Ay, Bradley —murmura en un tono entre triste y cariñoso, dejando caer su cabeza sobre el hombro del chico—. ¿Alguien más lo sabe?
—Pues Max y... solo Max —ahora enfoca su mirada en la chica—. ¿Te casarías conmigo?
Sophie suelta una risa nerviosa antes de responder.
—De todas las cosas que podías decir tenías que... ¡Dios, no! No me malinterpretes, me has gustado toda la vida, pero a ti no te gustan las chicas, ¿no?
Bradley niega con la cabeza.
—Pero puedo darte la vida que tú quieres. Es un ganar ganar.
—¿Y tú que ganas, Bradley?
—La aprobación de mi padre, la sociedad y... eso es suficiente, es más que suficiente.
—Niño tonto —dice en voz baja, golpeando su cabeza repetidas veces—. Para ser demasiado ambicioso, te estás rindiendo muy fácil. Sé que lo que diga y haga tu padre te afecta demasiado, pero él no estará presente toda tu vida, ¿lo sabes? Algún día podrás se libre de sus cadenas y entonces seguirás viviendo una vida miserable.
—Ok.
—¡BRADLEY, POR FAVOR, ENTRA EN RAZÓN! —grita con todas sus fuerzas, mientras lo zarandea de un lado a otro.
—Entiendo tu punto y espero que también entiendas que ya me cansé de sufrir por un amor que nunca tendré. Adiós, Sophie. Mi chófer ya está viniendo por ti.
...
—... Hijo de puta, malnacido, idiota, imbécil —Max tratada de buscar la palabra correcta que encajar con Bradley—. ¿Por qué tenía que comportarse así justo cuando empezamos a estar bien?
Mira hacia todos lados buscándolo, pero es como si hubiera huido de la faz de la Tierra.
Después de incidente tuvo que salir corriendo sabiendo lo que se le venía encima. ¿Por qué tuvo que besarlo? ¿Por qué frente a tanta gente?
Agita su cabeza intentado alejar sus pensamientos. Solo tenía que dejarlo pasar como lo había hecho con otros amores. No es como si fuera tan difícil. Sin embargo, cuando se dirige a su habitación lo ve allí, al fondo del pasillo.
Su corazón se acelera y las piernas le tiemblan como si estuvieran luchando por soportar su consciencia. ¿Cómo podría olvidarlo?
—¡Max, Max, mi queridísimo Max! —escucha a Bobbie detrás suyo y su brazo se posa sobre sus hombros— ¿Ya te enteraste que dos chicos se besaron en la cafetería?
Bradley voltea a verlo por una mitad de segundo y rápidamente ingresa a su habitación.
—Yo estaba ahí —dice Max en un hilo de voz.
—¿¡En serio!? ¿Y los viste?
—Yo besé a Bradley.
Bobby suelta una sonora carcajada.
—Ay, amigo, a ti si que te falla la cabeza. Pero ya, en serio, ¿quiénes eran?
—Ya te lo dije —Max mira a Bobby seriamente—. Yo lo besé. Incluso antes de eso...
—No digas mamadas. ¿Por qué besarías a ese idiota?
—Estoy estúpidamente enamorado de Bradley y él me odia más qué antes.
—Fuaaa creo que me he metido en un viaje tremendo. Ahí te ves, compadre.
Bobby se aleja tan inesperadamente como llego y Max solo se queda viendo la puerta de aquella habitación.
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Inertia [Maxley]
Fiksi PenggemarDespués de derrotar a los Gammas, Max vuelve a la universidad para cursar su segundo año, aún sumergido en el mundo del skateboarding, aunque también más interesado por la vida universitaria, los amigos, las fiestas y los amores. Por otro lado, Bra...
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