22

39 2 1
                                        

La Torre se alzaba brillante sobre la ciudad, ajena al cansancio, al duelo y a las horas sin dormir de Peter Parker.

En el laboratorio principal, pantallas holográficas flotaban en todas direcciones, proyectando mapas, lecturas energéticas y transmisiones en vivo. El ambiente no era de rutina.

Era de alerta.

—Repite la secuencia —ordenó Tony Stark, con la voz baja pero firme.

Un conjunto de datos se reorganizó en el aire.

—FRIDAY, aísla las anomalías de las últimas 72 horas.

"Procesando."

Peter permanecía a un lado, en silencio, con los brazos cruzados. No era el chico nervioso de siempre. Estaba tenso... contenido.

Tony lo notó.

—Sabes, quedarte mirando como si quisieras pelearte con los números no hará que cambien.

Peter exhaló.

—Solo quiero entender.

Tony lo miró de reojo.

—Yo también.

Tony no hablaba desde lo que pasaba en ese momento , hablaba de su niño y de cómo este le estaba afectando

Otra figura se acercó a la mesa holográfica.

Natasha  deslizó una tableta con información clasificada.

—Explosiones menores, sabotajes en infraestructuras, ataques quirúrgicos a depósitos tecnológicos. Nada lo suficientemente grande para titulares... pero demasiado precisos para ser aleatorios.

—Alguien está probando algo —dijo Tony.

—O preparándose —añadió Natasha.

Desde el fondo del laboratorio, una voz grave intervino.

—No es solo tecnología.

Bruce avanzó, ajustándose las gafas.

—Hay radiación inestable en cada punto. No es nuclear, no es alienígena conocida... pero es peligrosa.

Peter sintió un escalofrío.

—¿Podría... afectar a personas?

Bruce dudó.

—Sí. Especialmente si ya estuvieron expuestas antes.

Tony cruzó los brazos, pensativo.

—Como alguien que utilizó un suero experimental de mejora física.

El nombre no se dijo.

No hacía falta.

Peter bajó la mirada.

—Harry está muerto —dijo con voz baja, pero firme—. Esto no puede ser por él.

El laboratorio quedó en silencio unos segundos.

Natasha fue la primera en hablar.

—Nunca dijimos que lo fuera.

El equipo ya sabía sobre harry y Peter y como esto lo hacía sentir llevaban días intentando cambiar la actitud de peter hacia el mundo desde la pérdida de  la tía May.

Tony suspiró y activó otra proyección.

Una figura borrosa apareció en varias grabaciones de seguridad. Movimiento rápido. Silueta humanoide. Energía verde intermitente.

—Sea quien sea, está usando tecnología derivada de Osborn —dijo Tony—. Y alguien tuvo que construirla.

Peter sintió que el estómago se le contraía.

—¿Alguien está intentando... recrearlo?

Bruce negó lentamente.

—No exactamente. Es más... refinado. Más estable. Más peligroso.

Natasha miró directamente a Peter.

—Y parece estar buscándote.

El corazón de Peter dio un salto.

—¿A mí?

Tony amplió una imagen: un muro destrozado, y en él, grabado profundamente en el metal, un símbolo de araña.

—No es sutil.

Peter apretó los puños.

—Entonces saldré a buscarlo antes de que alguien salga herido.

—No —dijo Tony con firmeza.

Peter lo miró, sorprendido.

—No vas a ir solo —continuó Tony—. Esto no es un ladrón de bancos ni un villano con complejo teatral. Es alguien con recursos, inteligencia y acceso a tecnología avanzada.

Natasha añadió

—Y probablemente con información sobre ti.

Eso lo hizo dudar.

Tony dio un paso al frente.

—Por eso tenemos un equipo, chico.

Peter tragó saliva. No estaba acostumbrado a no cargar todo solo.

Bruce le ofreció una leve sonrisa.

—No tienes que hacerlo.

Las pantallas cambiaron de nuevo.

Un pulso energético apareció en el mapa de la ciudad.

ALERTA — NUEVA ACTIVIDAD DETECTADA

Tony sonrió apenas.

—Y justo a tiempo.

Activó su armadura; las placas rojas y doradas se ensamblaron sobre su cuerpo con precisión perfecta.

—Nat, punto de infiltración. Banner, soporte remoto hasta que sepamos qué estamos enfrentando.

Luego miró a Peter.

—¿Listo para trabajar en equipo?

Peter dudó... solo un segundo.

Después, la máscara descendió sobre su rostro.

Spider-Man levantó la mirada.

—Sí.

Porque por primera vez desde la muerte de Harry...

No estaba solo.

Y quizá —solo quizá— eso haría la diferencia.

Las ventanas del laboratorio se abrieron, dejando entrar el viento de la madrugada.

Tres figuras se lanzaron hacia la ciudad iluminada.

Algo los estaba esperando.

Y esta vez, los héroes también estaban listos.

Niebla Donde viven las historias. Descúbrelo ahora