El almacén abandonado en el muelle 14 parecía respirar.
Luces verdes parpadeaban detrás de las ventanas rotas, como un latido irregular en medio de la oscuridad. Desde lo alto, Peter observaba en silencio, balanceándose suavemente mientras analizaba el perímetro.
Abajo, una figura roja y dorada descendió con precisión.
—Confirmo actividad energética —informó Tony Stark—. Es más intensa que la anterior.
En el comunicador, la voz de Natasha Romanoff sonó baja y concentrada.
—Entradas laterales bloqueadas. Movimiento interno... mínimo. O nos están esperando, o quieren que lo creamos.
Peter inhaló lentamente.
—O es una trampa.
—Gracias por el optimismo, araña —replicó Tony.
Un pulso verde atravesó las paredes del almacén, vibrando como una onda expansiva contenida.
En la Torre, Bruce Banner monitoreaba las lecturas.
—Esa firma energética está estabilizándose —dijo—. Sea lo que sea, ya no está en fase de prueba.
Tony avanzó hacia la entrada principal, fundiendo el metal con un rayo preciso.
—Hora de conocer al anfitrión.
Peter descendió tras él, el corazón golpeando con fuerza. El aire dentro olía a ozono y aceite industrial.
Cables recorrían las paredes como venas expuestas. En el centro del almacén, una estructura improvisada rodeaba un núcleo brillante de energía verde.
Y frente a él... alguien.
No llevaba la armadura grotesca del Duende. No era una copia exacta.
Era más estilizada. Más técnica. Más... calculada.
—Llegan tarde —dijo la figura, con voz distorsionada—. El legado no muere. Evoluciona.
Peter sintió un escalofrío.
—Esto no es un legado —respondió—. Es una obsesión.
El desconocido activó el núcleo. La energía se expandió por el suelo en patrones circulares.
Tony elevó los repulsores.
—Banner, necesito análisis en tiempo real.
—Ya lo tienes —respondió Bruce—. Ese núcleo está amplificando energía biológica. Si se sobrecarga, afectará todo en un radio de cinco kilómetros.
—¿Cinco? —murmuró Natasha por el comunicador—. Eso incluye zonas residenciales.
Peter dio un paso adelante.
—Apágalo.
La figura inclinó la cabeza.
—Tú no entiendes. Él fue el primer intento fallido. Yo seré la versión correcta.
Las palabras golpearon como un puñetazo.
Harry.
Peter apretó los dientes.
Tony intervino antes de que pudiera lanzarse.
—Pete. No reacciones. Piensa.
El núcleo vibró con más intensidad.
Desde la Torre, otra voz más joven se filtró por el canal secundario.
—Señor Stark... si redirige el flujo hacia el sistema de ventilación del muelle, podría forzar una caída térmica y desestabilizar el reactor.
Tony arqueó una ceja dentro del casco.
—¿Desde cuándo tengo ingenieros infiltrándose en mis frecuencias privadas?
Una breve pausa.
—Solo estaba revisando protocolos antiguos, señor.
Tony esbozó una pequeña sonrisa.
—Claro que sí.
Peter reconoció la voz. Años atrás, en otro taller improvisado, un chico curioso había ayudado a reconstruir algo que parecía imposible.
Harley Keener.
No dijo nada. Solo sintió algo extraño.
Continuidad.
Tony ejecutó la maniobra sugerida. Chorros de vapor explotaron desde las tuberías superiores, envolviendo el núcleo en una nube blanca.
—Ahora, Pete —ordenó Tony.
Spider-Man se lanzó hacia adelante, esquivando una descarga verde que partió el suelo. Disparó telarañas hacia la estructura metálica, tensándolas con toda su fuerza.
—¡No tienes que hacer esto! —gritó—. No tienes que convertir el dolor en algo más grande.
La figura dudó apenas un segundo.
Fue suficiente.
Tony descargó un pulso concentrado directo al núcleo sobrecalentado.
La energía implosionó con un estallido sordo, apagándose en un destello final.
Silencio.
El desconocido cayó de rodillas, inconsciente.
Peter respiraba con dificultad.
El almacén quedó en penumbra, iluminado solo por chispas residuales.
—Buen trabajo, equipo —dijo Natasha.
—El reactor está inactivo. La ciudad está a salvo.
Peter miró los restos del núcleo destruido.
No había traído a Harry de vuelta.
No había borrado la culpa.
Pero había evitado que alguien más muriera intentando imitarlo.
Tony aterrizó junto a él.
—No siempre se trata de salvar el pasado —dijo suavemente—. A veces se trata de impedir que se repita.
Peter asintió.
—Gracias... a todos.
En el comunicador, una voz joven habló otra vez, más baja.
—Buen trabajo, Spider-Man.
Peter miró al horizonte.
—Tú también.
El equipo comenzó a retirarse mientras las primeras luces del amanecer teñían el cielo.
La ciudad seguía en pie.
Harry seguía siendo un recuerdo.
Pero por primera vez, ese recuerdo no dolía solo como pérdida.
También como promesa.
Y Peter estaba aprendiendo, poco a poco...
A vivir con ambas cosas.
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Niebla
Fiksi PenggemarAntony Stark , más reconocido como Tony Stark o el héroe de hierro , Ironman, Tony tiene muchas preocupaciones y una de esas es su pequeña arañita que últimamente ha tenido muchos cambios y le preocupa lo que le pueda pasar a su muchacho ( En edic...
