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Minutos después, Spider-Man descendía sobre una pequeña escena de caos.
un camión volcado, chispas eléctricas, un par de hombres intentando forzar una caja fuerte portátil.

Nada del otro mundo.

Nada verde.

Nada del pasado.

Peter aterrizó frente a ellos.

—Chicos, chicos... ¿no les enseñaron que robar está mal? Hay folletos. Muy coloridos.

Uno de los hombres sacó un arma improvisada.

Peter la desarmó en menos de tres segundos.

Movimiento limpio. Preciso.

Sin rabia.

Sin desesperación.

Solo enfoque.

En la azotea cercana, Harley observaba con atención analítica.

—Respiración estable... movimientos fluidos... —murmuró para sí—. Sí. Está volviendo.

En cuestión de minutos, la policía llegó.

Spider-Man ya estaba en lo alto de un edificio, mirando las luces azules reflejarse en las ventanas.

No había sentido ese nudo en el pecho.

No había escuchado la risa distorsionada del Duende en su mente.

Solo... había hecho su trabajo.

El comunicador volvió a activarse.

—Evaluación preliminar —dijo Tony—. Tiempo de respuesta óptimo. Uso de fuerza moderado. Cero daños colaterales. Calificación: notable alto.

Peter sonrió levemente.

—¿Eso es lo más cercano a un "estoy orgulloso" que voy a recibir?

Pausa.

—No te acostumbres —respondió Tony.

Harley apareció detrás de él, a una distancia prudente.

—Te ves menos como un fantasma hoy.

Peter se quitó la máscara, dejando que el viento nocturno golpeara su rostro.

—No creo que deje de sentirlo.

Harley asintió.

—No tienes que dejar de sentirlo. Solo no dejes que sea lo único que sientes.

Peter miró el horizonte.

Pensó en Harry Osborn.

No como el Duende.

No como el cuerpo inmóvil entre escombros.

Sino como el chico que le dijo "no te rindas conmigo."

—No me estoy rindiendo —susurró.

Y esta vez, la culpa no respondió.

El viento sopló más fuerte.

Abajo, la ciudad seguía viva.

Y arriba, en lo alto del edificio, Peter entendió algo nuevo:

El dolor no desaparece.

Pero puede dejar espacio para otras cosas.

Responsabilidad.

Futuro.

Se volvió hacia Harley.

—Gracias por no dejarme encerrarme.

Harley sonrió de lado.

—Agradece al millonario dramático. Yo solo soy el refuerzo inesperado.

En algún punto lejano del cielo, una figura roja y dorada sobrevoló discretamente antes de desaparecer entre las nubes.

Peter volvió a ponerse la máscara.

—Bueno —dijo—. Supongo que es hora de seguir adelante.

Y esta vez, cuando se lanzó al vacío...

No se sintió como una caída.

Se sintió como avanzar.

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⏰ Última actualización: Mar 02 ⏰

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