Gemelos Weasley.

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Parte dos.

Probablemente ninguno esperaba las acciones de los dos pelirrojos bromistas, por un lado Demián no podía pensar en qué mierda había sucedido en ese pasillo, por otro, Draco estaba furioso mientras se desquitaba con sus amigos y los hacía ponerse de su lado.

— ¿Es estúpido o no? ¿Cómo se les ocurre? — Dijo dando vueltas de un lado a otro frente a la fogata.

Pero nadie respondía, primordialmente porque Draco lo hacía solo.

— Él, con esos... Sucios y pobres de los Weasley, ¿Qué le sucede? ¿Está loco? — Suspiro antes de contestar su propio cuestionamiento — claro que está loco, estar ahí, dejándose tocar por manos tan toscas y grandes, lo podrían lastimar y él solo... Solo se dejó, ¿Qué es? ¿Un maldito juguete?

Esa noche en particular fue un dolor de cabeza para todos los Slytherin que pasaban por ahí y tenían que escuchar la rabieta de un Malfoy.

Mientras tanto, Demián estaba en la biblioteca, tenía permiso para leer ahí durante la noche debido a que tenía un examen pendiente de las clases que aportaba la profesora Minerva. Ella le había dado el permiso, aunque claro, le pidió que no se durmiera tan tarde.

Pasaron un par de horas desde que llegó y los gemelos estaban jugando con algunos libros y hechizos básicos para distraerse, no lo habían dejado solo, Harry se habia ido a dormir temprano al igual que Hermione y en cuanto a Ron, a los gemelos solo les basto comenzar a molestarlo con su relación fallida para que se fuera. La razón de quedarse principalmente era porque no querían que Draco fuera y hiciera un disturbio en la paz del joven que los hipnotizaba. Sumándole a eso, claro, entre ellos el compartir era normal, pero compartir tiempo y espacio con un Slytherin purista, clasista y egocéntrico... mejor comerían babosas antes de hacer aquella estupidez y sobre todo, justamente en esta situación era aún más importante no dejar a Draco hablar con el de cabello oscuro. No al menos hasta que le dijeran a Demián el cómo se sentían.

Cuando el reloj dió las once de la noche, Demián recostó solo cinco segundos su cabeza sobre el libro en la mesa, mala idea. Se quedó dormido. Fred fue el primero en notarlo, su cabeza agachada, sus manos relajadas y su respiración tranquila.

— Cayó rendido nuestro pequeño — dijo con una sonrisa divertida mientras se acercaba al cuerpo.

— ¿Deberíamos despertarlo? — George estaba tocando el cabello del nombrado con un solo dedo.

Claro, no fue así, ninguno pudo hacerlo, ¿Cómo le negarian el descanso a Demián? No podían, simplemente no.

Entonces la gran idea surgió de ambos, llevarlo a su dormitorio, pero no a el dormitorio de Demián si no a su dormitorio. No era prohibido, no del todo claro, pero dejarlo así de vulnerable en manos de Malfoy era perder la única carta a su favor que tenían.

Un solo hechizo basto para que las camas se unieran en una sola, George, quien cargaba el cuerpo, dejo que Demián durmiera en el medio. Así no rodaría para caerse o tal vez esa era la única estúpida escusa que tenían para justificarse.

Demián no se quejó en todo el camino, los brazos de su compañero eran cálidos, fuertes y casi no sentía nada para ese punto, estaba leyendo aún en su mente los hechizos que estudiaba desde la tarde de aquel día, tan perdido que las manos en su cuerpo eran caricias suaves como nubes.

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⏰ Última actualización: 2 days ago ⏰

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𝙃𝙖𝙧𝙧𝘺 𝘗𝘰𝙩𝙩𝘦𝘳 : ᵐᵃˡᵉʳᵉᵃᵈᵉʳ•Donde viven las historias. Descúbrelo ahora