Draco Malfoy.

362 53 2
                                        

Era por Draco que el corazón de Asmond latía como un loco, sus ojos siempre clavados en el cabello brillante y los ojos grises.

Draco era, en esencia, lo que lo mantenía vivo. Eran amigos de la infancia, un típico cliché homosexual si le preguntaban al joven Asmond, aunque eso ya no le importaba. Tenía a un mejor amigo único y eso, de alguna forma consolaba la verdad de que nunca estarían juntos.

Pero, algo cambio en el verano de ese año, algo sutil, algo que nadie más que ellos dos notaron.

Era verano en la casa de vacaciones de los Malfoy, la familia de Asmod, la familia Avery tenía una residencia cerca, por lo que indiscutiblemente tenían que hacer algún tipo de barbacoa entre ambas familias.

Asmod tenía una hermana, su melliza, Anabella. Ella al contrario que el joven de ojos verdes y cabello marrón, era diferente, aunque compartían los rasgos y se diferenciaban por lo biologico, Anabella tenía la oportunidad de estar con un hombre sin ser señalada y eso, inmediatamente era lo que Asmod veía como una diferencia abismal entre ambos, Anabella lo sabía, sabía de su hermano y su orientación pero nunca dijo nada más, ni una palabra del tema salió de ella.

Su padre, un hombre de un par de años más que Lucius Malfoy, tenía la mala costumbre de usar la palabra "marica" como insulto o incluso la palabra "puto" como descripción de algo que no le era del todo masculino. Magnus Avery era un viejo molesto con la vida, casado con una mujer pura que su padre compro, no tenía interés en sus hijos, al menos no el que cualquier otro padre tendría.

Para Asmod, pensar en solo pronunciar la palabra "homosexual" frente a su padre le hacía recorrer por todo su cuerpo la sangre helada iniciando por su pecho. Tenía miedo, no lo negaría y menos lo diría pero era así, tenía miedo de decir algo erróneo o dar un paso en falso, de ser muy masculino o ser muy femenino, tenía que controlar todos sus movimientos y eso... Lo cansaba.

Ese verano, su padre no pudo estar, la madre de los Avery estaba en casa de una amiga de la infancia y como era normal, los hijos de la familia se encontraban en la casa cerca del lago de la familia Malfoy gracias a la falta de vigilancia de sus padres.

Anabella estaba en la orilla del lago, tenía un traje de dos piezas de un color verde aceituna, la cubria una tela fina de manta en los hombros y jugaba con el agua entre sus pies. Asmod y Draco estaban en el muelle, sentados en la orilla mientras esperaban a que el sol les molestará lo suficiente para meterse al agua.

— ¿Por qué no entra al agua? — pregunto Draco mientras veía a la chica.

— No le gusta el frío — respondió Asmod mientras jugaba con sus pies dentro del lago.

— Entonces no debió de ponerse eso, se congelara si no viene al sol — Las palabras del ojigris llamaron la atención del presente, ¿Era preocupación lo que escuchaba en su voz?

Antes de si quiera pensarlo o poder responder a su comentario, Draco ya se había levantado, él ya estaba caminando hacia la figura de la hermana de su mejor amigo. Asmod sintió un extraño apretón en su pecho, pero lo dejo de lado, se tiró al agua buscando algo que lo relajara y se dejó flotar en el agua calmada del lugar.

Esa tarde, cuando el sol por fin molesto a los otros dos adolescentes, se aventaron al agua, ellos pertubaron la paz de Asmod pero ni siquiera se habían dado cuenta, Anabella estaba ocupada entre los brazos de Draco y él, a su vez, estaba ocupado en los ojos verdes que lo hipnotizaban.

Asmod salió del agua, no quiso hacer una escena, no tenía derecho, así que solo se sentó en la orilla del muelle de nuevo, oculto la vista soberbia de su hermana y mejor amigo con una revista sobre su rostro mientras se acostaba en la madera humeda.

𝙃𝙖𝙧𝙧𝘺 𝘗𝘰𝙩𝙩𝘦𝘳 : ᵐᵃˡᵉʳᵉᵃᵈᵉʳ•Donde viven las historias. Descúbrelo ahora