Remus Lupin.

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Aris Nikolaou, un adolescente joven con ojos azules, piel blanca y cabello rubio como el sol. En sus ojos llevaba el mar y en sus manos, el poder de sanar.

Aris, hijo de padre Muggle y madre bruja, apenas tenía 11 años y era el mejor de su curso en la gran y magnífica escuela de hechicería, Hogwarts. Aris tenía algo que muchos de su misma clase pero más grande, más visionaria... la curiosidad. 

Un chico bajo, de cuerpo delgado al que muchos molestaban por ser mestizo, tenía más ganas de resaltar que cualquier otro ahí.

Intrigado, magníficado y lleno de asombro por la magia, Aris nunca dejo de estudiar y de practicar, pero claro, eso esperas de un Revenclaw completamente extasiado por su propio gusto. El joven Nikolaou era la perfecta muestra de empatia, amabilidad e inteligente, al menos eso pensaba Remus.

Remus Lupin, hijo de igual manera mestizo, había conocido a Aris desde el primer curso en Hogwarts, ese niño que ahora con 15 años se veía, si es que era posible, más amado por afrodita, tenía los pómulos altos, la mandibula marcada, su pelo aun rizado pero teñido negro, no le quitaba ningún encanto, al contrario, era una vista más sobria, más... inigualable a otra. Claro, eso era porque Remus siempre lo veía como un niño bueno, de esos que pocas veces pelean, que nunca mienten o como ya era catalogado, un matadito de salón. 

Un día, merodeando por las jardineras del gran castillo, noto ese pelo negro, nuevo para Remus. De inmediato y como prefecto de Gryffindor, se acercó a quella silueta en las columnas de las jardineras.

- Hey... no deberías estar afuera, todos los alumnos menores deben entrar a sus casas antes de las 8 de la noche. - Dijo Remus, con voz calmada, una media sonrisa amable y manos en los bolsillos.

Aris, volteó. No dijo nada, sonrió suavemente sin poner algún pero y después de un rato soltó una pequeña carcajada.

- Soy... Aris... Lupin. - Respondió el ahora pelinegro.

Remus lo volteó a ver mejor, notando sus ojos los cuales eran muy fáciles de reconocer y recordar, su boca cayó, sorprendido y ligeramente avergonzado.

- Lo siento, es solo... ¿nuevo corte? - Dijo sin saber como comenzar a hablar.

- Nuevo color, querrás decir. - Respondió Aris con una sonrisa en los labios y los brazos cruzados.

El joven frente a él, dejo de sonreír, notando su propio comentario y rascando su nuca con suavidad, intentando ocultar sus nervios sin muco éxito.

- Yo...ah... si, es que... ya sabes... no, no te vi todas las vacaciones. - Dijo, tratando de zafarse de su error.

Nikolaou soltó una risa suave, lo que hizo al más alto, aunque solo por centímetros,  voltear a verlo.

- No te preocupes, tu también... lindo cabello. - Trato de bromear el pelinegro con un pequeño choque en el hombro del contrario.

Remus sonrió, hace mucho quería hablar con el, no por otras razones... no... bueno, no tenía nada de malo, solo quería conocer a Aris, eso no estaba mal ¿o si?

- Gracias - logro decir, sin notar que dejo un pequeño silencio, el cual comenzaba a hacerse algo incómodo.

- ¿Sabias que tu nombre proviene de la historia de Rómulo y Remo? - Dijo Aris tratando de salvar la conversación, pues tampoco negaria que le agradaba el chico.

- ¿Mi nombre? - Pregunto el joven de bata negra y rojo.

- Si... ah... son figuras legendarias en la mitología romana. La leyenda cuenta que fueron abandonados al nacer y amamantados por una loba - Respondió el ojiazul mientras veía las rosas de la jardinera.

- Mitología Romana... - repitió el, sin notar que estaba prestando más atención a las manos de Aris sobre la piedra pulida qué lo que estaba diciendo.

- Si, si... y ah... Lupin... proviene de Lupus, eso es el nombre con el que se identifica a los Lobos. - Nikolaou, sin poder evitarlo dijo algo nervioso al sentir la mirada del más alto sobre sus manos y en realidad, todo su ser.

Remus escucho la palabra "Lobo" y dejo de ver sus manos para ver a sus ojos, había algo extraño, no... no sentía que lo supiera, no era posible. Nadie más que los Merodeadores conocía aquel secreto, sin embargo, sin pensarlo... ¿Si le decía, no tenía algún problema o si? Aris era excepcional persona, seguramente guardaría el secreto, ¿no?

- Si... lobo, como si fuera- - No termino de decir cuando Aris suspiro y se sentó en la jardinera.

- Los nombres que nos dan, en algunas culturas son nuestro futuro - Dijo el joven pálido, mientras movía las piernas en el aire.

Remus lo pensó un poco, asintió, retrasando la confesión... no era necesario... ¿por qué pensó que Aris... querría saber más de él?

- Eres un... hombre lobo ¿no? - soltó, aquello cayó como balde de agua helada sobre Remus, sus ojos buscaron salir de la situación, buscando una excusa... una sola. - Lo se hace mucho, no te preocupes.  - Remato Aris con una voz tan tranquila que dejó aturdido al lobuno.

- ¿Qué? - Fue lo único que logro decir.

- Si... oye, soy el mejor en las clases... veo los patrones, ya sabes... lunas llenas y tu faltando en clases, te lastimas y dices que fue una simple pelea o caída. - Remus estaba impresionado, helado pero impresionado. - Y tus amigos no son buenos mintiendo o... bueno... hablando bajo.

Remus espero que con lo último, viniera lo que menos quería, la burla, la manera de sacar provecho de su gran secreto, pero no... no hubo más, no hubo una risa amarga, ni un comentario estúpido de Lobos, ni siquiera un chiste de hombres lobo... Nada.

- No te estoy juzgando, Lupin. - Dijo Aris cuando noto los hombros tensos del castaño. - Solo... no quiero que pienses que no lo sé.

- ¿Y por qué lo hablas? - Habló en voz alta, sin notar que su pensamiento salió de su boca distraidamente.

- Porque quiero invitarte a salir - Habló Aris, con la mirada sobre el joven lobo y su manos subieron sin permiso alguno a las mejillas del mencionado - De hecho, hace mucho quiero invitarte a salir.

Remus, lleno de sorpresa pero también de un sentimiento de calidez, poso sus manos en las costillas de Aris, se acercó un paso y abrazo su cuerpo, envolviendo cada centímetro qué podía. No sabía porqué, ni cómo o cuándo, pero en cuanto lo tuvo entre sus brazos, su único deseo era no soltarlo.









Hola, soy el más muerto pero una persona que pidió esto me recordó que siempre tengo un poco de tiempo, espero les haya gustado.
Bye. 🦝

𝙃𝙖𝙧𝙧𝘺 𝘗𝘰𝙩𝙩𝘦𝘳 : ᵐᵃˡᵉʳᵉᵃᵈᵉʳ•Donde viven las historias. Descúbrelo ahora