"Si pudiera escoger otra vez, escogería tu vida combinada a la mía. Si pudiera escoger un lugar donde morir, moriría en tus brazos, en la calidez que aportan, en la seguridad que conforman y en el amor que demuestran cuando aprietan mi alma que está despedazada.
Morir solo tampoco me gustaría, pero menos me gustaría que me vieras morir.
Soy contradictorio, lo sé y no sé, tal vez mañana no pueda escoger ni pensar si moriré o seguiré, pero incluso dentro de mi disparidad entre tantas cosas, asumo y acepto que eres lo único que no movería ni rechazaría, porque así pasaran terremotos sobre nosotros, mis pies estarían enterrados un tu suelo y mi cabello volaría contra tu viento, y con el tiempo mis manos se congelarán con el frío invierno de tu recuerdo y mi corazón se detendrá cuando deje de verlo.
Si pudiera escoger, te escogería a ti, sin más ni menos, sin marañas y ni un solo enredo, si tuviera que escoger, jamás me alejaría de ti."
Fue la última carta que Fred recibió de Arthur.
Para entender, deberías regresar al inicio de la historia y saber porque Arthur hablaba tan extraño, tan necesitado de amor como de comprensión que solo aquel pelirrojo le podría dar, porque así como en la carta, se expreso todo lo que nunca dijo literalmente y todo lo que sintió cuando por fin piso suelo firme en un sangre pura sin maldad.
Arthur Rosier, era él único hijo de Evan Rosier, él más joven de la familia, era el siguiente en la lista de mortífagos en la sangre de quel apellido. Todos los sabían, pero nadie comprendía como un purista de sangre había quedado en Ravenclaw en lugar de Slytherin, algunos lo acusaban de ser adoptado, otros apenas lo notaban, pero la verdad es que era un vivo recuerdo del joven Evan Rosier, ojos azules, cabello castaño y piel pálida lechosa.
Un joven de poca confianza con todo que se le acercaba debido a un padre ausente y al mismo tiempo abusivo, despreciaba a las personas sucias, seguía su educación en casa y poco conocía de los demás, aunque tampoco le importaba, esa era la verdad.
Arthur vivió en francia durante su niñez, su padre en azkaban al ser atrapado y su madre una loca purista germofoba, no conocía más que ella y los diarios que su padre escribía cuando era joven, tal vez por eso le gustaba ser un diccionario andante, ahí había aprendido todo lo que sabía y mucho más, se habia convertido en un barco tambaleante en el mar.
Una noche, durante un festejo en el gran comedor, Arthur comía dulces ácidos que su madre le había dado, tenía 16 pero aún era el pequeño torpe que ella amaba con toda su vida, Arthur era todo lo que le quedaba después de su marido.
Esa noche, una broma de un par de Weasley lo mando a enfermería, vomitos constantes, "era solo una nueva receta mal hecha", esa fue la excusa que George Weasley le dió al director Albus cuando retuvo a los gemelos frente a la camilla del pobre nauseabundo y paliducho Rosie.
— Lo siento, amigo — Dijo George, seguramente ni siquiera sabía su nombre, era obvio cuando ya estaba yendo detrás del director, queriendo evitar un castigo o peor, que le mandarán una carta a su madre.
— ¿Te quedas para el espectáculo? — Pregunto Arthur al ver al otro gemelo aún de pie frente a él.
— Jamás pensé que podría provocar tanto vómito si te soy sincero — Dijo con una leve sonrisa asomándose por la comisura de sus labios — Y en nuestra defensa, los chocolates solo se estaban secando, ¿Tenías que tomar uno?
— Cuando eres alguien como yo, tomas lo que quieres sin necesidad de un permiso — Dijo antes de voltear su cuerpo a la cubeta de metal a su lado, vomitando lo último que quedaba en su estómago — Tienes suerte de ser un sangre pura Weasley...
Esa misma madrugada el gemelo no pudo dormir, se dió cuenta que era verdad, no negaría que las palabras de Arthur después de todo contenían una verdad... había tomado más que un chocolate defectuoso esa noche, lo había tomado sin necesidad de pedir permiso.
Los meses siguientes fueron un extraño suceso en la vida del pelirrojo, nunca antes había notado al de piel lechosa o tal vez simplemente su cerebro ignoraba la imagen de lo que representaba. Un purista, una familia mortifaga. En todo caso, ahora Arthur parecía "aparecer" en todos los lugares a dónde los gemelos asistían, de un momento a otro, ahora lo veía, él estaba ahí, en el gran comedor, en los pasillos a las clases, en los juegos de Quidich, en las escaleras.
Para George, su gemelo, no fue difícil entender lo que pasaba, había visto los ojos de su hermano cuando encontraban al joven de estatura corta, si bien no tenía ningún problema con la orientación de su hermano, detestaba la idea de emparejarse con la familia Rosie, con una familia manchada por el rencor de costumbres viejas y sangre de mugles o mestizos inocentes.
Otro día, durante el entrenamiento de Quidich, el campo había sido apartado para el equipo de Ravenclaw, todos estaban felices, golpeando la cabeza de alguien con una sonrisa divertida, se escuchaban las voces detrás de la maya y tela que colgaba como separación "Él gran Rosie seguirá los pasos de su familia", aquella frase resonó en los oídos de ambos pelirrojos que se cambiaban el uniforme después de él entrenamiento.
— ¿No es tu noviecito? — Se burló George mientras se cambiaba los zapatos.
— No es mi novio — Respondió rápido, el había terminado de cambiarse y solo esperaba a su gemelo.
— Claro y por eso lo seguimos a cualquier lado dónde va — El sarcasmo en la voz de George hizo sonreír con falsedad a Fred, él solo negó y se apartó de los vestidores.
Fred salió a las escaleras del balcón, se sentó en las gradas y su mirada, así como los últimos meses, se desvío únicamente al ojiazul encima de una escoba, era buscador. Paso las dos horas ahí, viendo el entrenamiento, nadie lo detuvo, esa no era la idea de los Ravenclaw, a comparación de Gryffindor o Slytherin, ellos confiaban en sus estrategias y conocimientos más que la necesidad de parecer machitos alfas y hormonales.
Al finalizar el entrenamiento, todos salieron sin vestirse, ya no había más clases y el cielo se obscurecia rápido. Esa tarde nublosa, Fred no supo si fue la comida, el comentario de su hermano o simplemente la suerte de ser imprudente que cargaba desde pequeño, pero esa tarde camino directo al joven Rosie, se planto frente a él y la verdad les mentiría si dijéramos que fue una charla larga.
Aquella conversación duro menos de 5 minutos, ambos caminaron al castillo, pero había terminado en una cita, una cita en los huertos de la escuela.
Así comenzó su historia, un huerto, plantas a las que Fred no estaba familiarizado y bromas a las que Artur se había acostumbrado. Los días ahí se convirtieron en un año y después en el año en que todo empeoró.
Arthur fue llevado ante Voldemort, un mortífago prometido desde su nacimiento no tiene nada más por qué vivir si no es para servir, aunque eso era mentira, Arthur tenía un Weasley por el cual vivir.
La guerra paso en un flash, los hechizos fueron fuertes, esa noche Arthur escribió la carta, aunque nunca llegó a las manos de su amado, llegó a las manos de su cuñado que daba adiós eterno a su hermano.
George leyó la carta junto al cuerpo de su hermano tendido en el suelo del castillo que algún día acurrucó a ambos adolecentes enamorados. Arthur murió dos días antes que Fred. George bromeó diciendo "Estaba preparando las cosas para que te sintieras a gusto en un lugar tan puro, hermanito".
Hola, el final no me gustó pero tampoco me decepcionó, creo que hasta ahora me he basado en mis propios sentimientos para crear los capitulos de esto. Por favor regresen ese amor donde escribir cartas era la cosa favorita de todo humano, y si ustedes ya lo hacen, nunca cambien su forma de amar, por favor.
Y espero entiendan porque use esta letra en algunas partes.
Un beso a todas y todos mis lectores, planeo llenar hasta 50 "capitulos" y terminar este formato así como otras cosas que he escrito.
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𝙃𝙖𝙧𝙧𝘺 𝘗𝘰𝙩𝙩𝘦𝘳 : ᵐᵃˡᵉʳᵉᵃᵈᵉʳ•
Fanfiction𝙊𝙣 𝙎𝙝𝙤𝙩𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘫𝘦𝘴 𝘮𝘢𝘴𝘤𝘶𝘭𝘪𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘏𝘢𝘳𝘳𝘺 𝘗𝘰𝘵𝘵𝘦𝘳 𝘺 𝘶𝘯 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘫𝘦 𝙈𝙖𝙡𝙚 𝙍𝙚𝙖𝙙𝙚𝙧. • 𝘏𝘢𝘳𝘳𝘺 𝘗𝘰𝘵𝘵𝘦𝘳. • 𝘋𝘳𝘢𝘤𝘰 𝘔𝘢𝘭𝘧𝘰𝘺. • 𝘊𝘦𝘥𝘳𝘪𝘤 𝘋𝘪𝘨𝘰𝘳𝘺. • 𝘍𝘳𝘦𝘥 𝘞𝘦𝘢𝘴𝘭�...
