Ron Weasley

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Los ojos no mienten, de hecho, son tan poco confiables que dicen todo sin una palabra y los ojos del castaño oscuro solo podían observar al pelirrojo, como siempre al lado del chico elegido y la maravilla andante, Hermione.

No mal entiendan a Aaron, era un chico joven, con las hormonas a todo lo que daban y una constante molestia por no poder acercarse a la persona que tanto le gustaba.

No era por Ron, al contrario, tenían clases juntos pues ambos eran Gryffindor, pero justo cuando los ponían en equipos o en dúos y separaban a Harry y al pelirrojo, siempre lo emparejaban con Aaron y el era un desastre andante cuando se acercaba a aquel chico torpe.

Aaron Bianchi, de sangre pura, había ido de intercambio a la escuela de Hogwarts desde hace casi un año y durante ese año, paso 10 pensando en como acercarse y 1 tratando de no perderse en el castillo de la institución.

El otro mes, bueno... ya sabemos.

Aaron era despistado, algo o muy sarcástico, divertido y había que admitirlo, muy bello.

Esos genes italianos le venían como anillo al dedo, los ojos café avellana, el.pelo castaño oscuro y las pestañas largas, varias mujeres ya dentro de su casa le habían dicho que eran muy lindas y les agradecía, no es que fuera grosero... aunque le hubiera gustado escuchar esas palabras de Ron y no de casi 20 niñas de la misma casa que el pelirrojo y si mismo.

Un día, durante la clase de la señorita  Sprout, habían comenzado a plantar plátano de Londres en los alrededores del castillo, se unirian en equipos de 4, dos s encargarian de los huecos y 2 de la plantación.

La buena o mala suerte de Aaron fue que Harry lo incluyo en su equipo, el acepto casi de mala gana, no quería hacer el ridículo frente a Ron... ¿y si se golpeaba con la pala en la cara? ¿O si le daba a Ron en la cara con la pala?, apenas comenzó a pensar en esas cosas, se puso ansioso, revisando todo pequeño centímetro donde pisaba.

Llevaban cerca de 30 minutos plantando árboles... aunque, apenas llevaban 4 por el tiempo de hacer el hueco y Hermione y Harry decidiendo en que orden podían los árboles.

Ron y Aaron siguieron cabando, en un momento Ron paro y se le quedó viendo a Aaron.

- ¿Siempre has tenido esos ojos? - pregunto, algo que le hizo gracia a Aaron.

- Supongo, creo que desde que nací.  -.respondió con sarcasmo divertido.

- No, si, pero... es que se ven más claros. - dijo volviendo a cabar.

Aaron sonrió y ayudo a cabar mientras negaba con la cabeza ante su comentario.

- Es el sol... aveces mis ojos hacen eso. - Dijo el, mientras se alejaba con Ron y cada vez eran menos audibles las quejas de Harry y los argumentos de Hermione.

- Son... parecen soles. - Respondió Ron, sin mucho cuidado y ensuciando su mejilla de tierra húmeda.

Aaron se paralizó por un instante y disfruto de la sensación producida por el comentario, suspiro y se quito los guantes de protección.

- ¿qué haces? - Preguntó Ron con el ceño fruncido.

El castaño no dudo, negó suavemente y puso saliva en su dedo, humedeciendo el mismo y pasándolo por la mejilla de Ron con algo de tierra, limpiando aquel lugar.

- ¿Esa es tu forma de coquetear? - Dijo Ron, sin escrúpulo alguno.

- Que tonto... - dije sonriendo, dirigiéndome a el.

- Si, eres algo torpe. - Respondió Ron con una sonrisa.

Bianchi sonrió y se puso los guantes de nuevo, terminando de cabar el hoyo del nuevo árbol.

- ¿Y esa es tu forma de coquetearme? - Respondió el italiano con una sonrisa divertida.

- Es mi forma de pedir una cita - Ron soltó con una sonrisa y frente a él.








Diré que soy Ron y Aaron... solo en la torpeza.


𝙃𝙖𝙧𝙧𝘺 𝘗𝘰𝙩𝙩𝘦𝘳 : ᵐᵃˡᵉʳᵉᵃᵈᵉʳ•Donde viven las historias. Descúbrelo ahora