Hermanos

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Después de ver a su hermano irse a su trabajo ambos hermanos se miran pensando en que pueden hacer por la tarde.

─Elizabeth, no te olvides de lavar el servicio.

─Pero mamá─ se queja la niña.

─Nada de peros─ la calla alzando la mano cansada, para después retirase de la cocina, subiendo al piso y perderse por la escalera.

La rubia resopla y golpea el piso, enojada. Siempre la dejaban a ella hacer eso, cuando había discusiones o su madre estaba molesta.

─Te ayudare, Lizzy.

─¿Enserio?, gracias hermano, eres el mejor del mundo─ se lanza en un abrazo.

─Vamos, que tenemos que ir a cuidar a Gregory.

Entre los dos recogieron los cubiertos, colocándolo en Fregadero. El castaño lavaba y la rubia secaba; guardaron cada objeto en su lugar a gran velocidad, pero con su debido cuidado.

No quería tener problema si rompía algo o dejaban un traste sin limpiar.

Limpiaron la mesa y trapearon el piso 2 veces, el motivo: el lodosa que dejaron a tirar el agua del balde en el primer intento.

Una vez terminaron, vieron la hora y se asustaron porque tenían que preparar la leche para su sobrino.

─Trae a Gregory, si es que está despierto, mientras preparo la leche─ demanda la niña, mientras va moviendo la banca y colocarlo en el piso, debajo del estante en donde está el tarro de leche en polvo.

─¿Esta segura?

─Si....yo puedo hacerlo.

El castaño a ver como su hermana estaba decidida, solo atino a sonreírle un momento y ver como se bajaba con cuidado una vez obtenido el tarro, para él poder ir al segundo piso.

Camina despacio por el pasillo hasta llegar a la habitación de su hermano, con lentitud abre la puerta, ingresa y ve como su adorado sobrino ya estaba moviéndose a los costados para levantarse o intentarlo.

Le pareció tierno ver como levantaba la cabeza y apoyaba los brazos a los costados, para levantar el torso que se desplomaba a lo segundo.

─Ya te voy a sacar de ahí─ menciona el castaño, captando la atención del pequeño.

Al escuchar la voz de su tío, hace la trompita, una acción tan natural en bebé que al percatarse refunfuña, hasta que siente los brazos de Evan que lo alza y lo pega a su pecho.

─No ponga esa cara Gregory─ se va moviendo de un lado a otro despacio.

¿Qué cara quiere que ponga? Piensa el niño, frunciendo más el ceño, tiene hambre y él estaba aquí.

─Se te va arruga la frente─ pronuncia aquellas palabras a la par que sobaba el ceño, para ir relajándolo ─vamos, tú leche ya debe estar hecha.

Ambos salieron de la habitación y se dirigieron al primer piso donde una niña rubia peleaba con la mezcla del polvo y agua.

─No...así no─ se asomaron por el marco, viendo como la rubia agitaba el biberón y luego lo miraba unos segundos para después arrojarlo con frustración el contenido al coladero.

─¿Está bien, Elizabeth?

─Oh, Evan─ voltea a ver a su hermano por un tiempo corto, antes de regresar a su labor. ─Si hermano, ...espérame un momento,...ya va estar...¡ah! ─ se quejó al recibir un poco de agua caliente en su mano, con rapidez aleja su mano, pero vota accidentalmente el biberón derramando el polvo que ya había echado.

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⏰ Última actualización: Apr 27 ⏰

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