Capítulo 14.

2.4K 85 12
                                    

Me mire en el espejo del cuarto de baño. Mi rostro estaba rojo, sobre todo mis mejillas, mi respiración estaba algo agitada.

Las mariposas comenzaron a revolotear en mi estómago y no pude evitar sonreír frente al espejo. Oliver me hacía sentir en otro mundo y, no sabía porque, pero me encantaba esa sensación.

Sentí como mi corazón palpitaba rápidamente y sabía que eso era algo. Eso me afirmaba que sentía algo más por Oliver.

¿Realmente sentía algo por él? Tal vez si, tal vez no.

Solo era cuestión de esperar para poder descifrar lo que sentía realmente por él, ya que si sentía algo más, sería una total locura. Ya que Oliver era mi captor y yo su víctima, lo cual era difícil.

Yo no podía sentirme atraída por él. Oliver me había arruinado mi adolescencia y eso nunca se lo iba a perdonar, pero por todo lo que hemos pasado, él me ha demostrado que ha cambiado, ya no es el mismo Oliver que conocí en aquel prostíbulo, ahora se veía más alegre y era un chico totalmente diferente. Además, me había contado como es que había ingresado al prostíbulo y, su padre lo había obligado a hacer semejante estupidez, aunque él se negaba, porque tenía miedo de lo que le pudiera hacer su padre.

Y, por una parte comprendía por todo lo que había pasado Oliver. Había tenido una infancia sumamente aterradora y amenazante, sin nadie quien lo pudiera salvar y, fue sometido a algo que él no quería.

Me había salvado de Charlie. Prometió llevarme con mis padres. Era diferente conmigo y con todo. Realmente estaba cambiando y eso comenzaba a gustarme de una manera muy acogedora.

Me gustaba el nuevo Oliver y, creo que no lo cambiaría por nada.

Pase agua por mi rostro y sentí un gran alivio, ya que el agua que corría por mi cara era realmente relajadora.

Salí del cuarto de baño. Oliver se encontraba recostado en mi cama. Su mano derecha cubría sus ojos, se veía cansado. Así que deje que descansara un poco más, ya desayunaríamos cuando el despertara.

Me recosté en la cama e imite a Oliver, solo que yo lo miraba de vez en cuando, por si despertaba.

Pasaron los minutos y Oliver no despertaba.

Estaba comenzando a aburrirme, así que decidí pasear por la habitación, posiblemente encontraría un libro o algo interesante con lo cual me entretendría en este momento, pero no encontré absolutamente nada.

Salvo el control remoto que se encontraba arriba del televisor, sabía que no podía encenderla, ya que eso ocasionaría ruido y, haría que Oliver despertara. Y posiblemente despertaría de mal humor si lo despertaba de esa manera.

Bufe por lo bajo y me senté en el borde de la cama, realmente no me agradaba estar aburrida y ya comenzaba a ponerme de mal humor.

Además, mi estómago rugía, pidiendo a gritos que consumiera algo de comida pronto o, si no, el estómago comenzaría a doler y era un dolor que lamentablemente no soportaba y odiaba.

Me encamine hacia la ventana. Abrí un poco la cortina y, observe hacia afuera, habían dos ancianos caminando hacia una vieja camioneta, uno llevaba un cigarrillo y lo fumaba con tranquilidad, mientras que el otro intentaba abrir la camioneta, cambiando de llave a cada rato, para poder encontrar la correcta.

La lluvia no era tan intensa como la de anoche, era algo leve, solo caían pequeñas gotas de agua por el estacionamiento. Solo eran unas pocas.

Deje caer el pedazo de cortina que mantenía en mi mano y, me gire.

Encontrándonos ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora