Hoy era día de tormenta, todo el centro se había quedado sin luz.
Todos los alumnos ibamos con linternas para encontrarnos uno a los otros. Quería encontrar a Amanda y a Sidney, entonces noté unas manos en mi cintura que me arrastraron hacia una habitación y de repente mi linterna se apagó.- ¿Se puede saber quién eres?- Dije asustada.
- .......
- ¿Por qué no hablas, acaso se te ha comido la lengua el gato?
- Soy yo... Jeremy...
- Ah! Bueno! Buena manera de presentarte!! Suéltame, y déjame ir.
- Yo...
- Adiós.Me alejé de allí. Ya que mi linterna no iba, tube que ir tocando las paredes para saber situarme.
Entonces, choqué con una persona.
- ¿Quién eres?
- Amanda.
- Por fin!!!! Te estaba buscando.
- Y yo a tí. ¿Donde estabas?
- Vamos a la habitación y te lo cuento todo.
- Ok.
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- ¿¡Que dices?!
- Lo que oyes.
- No caigas en su trampa, Jeremy tiene trucos para conquistar a las chicas, y siempre cambia las maneras.
- No voy a caer en sus trucos. No soy tan ingénua.
- Yo solo te aviso. Quién avisa no es traidor.
- Lo se. Gracias.
- De nada.Después de hablar con Amanda sobre lo sucedido, me dirigí a la clase de matemáticas.
El Sr. Hudson nos esperaba con velas en cada mesa. Ese hombre no le pararía ni una tormenta, no lo soporto.- Chicos! Sacad vuestros apuntes, que empezamos la clase.
Cuando llevábamos un buen rato copiando apuntes de la pizarra, noté unos ojos observándome. Creo que ya se de quien eran. Pasé de él.
Por fin el timbre sonó, recogí mis cosas y me levanté. Seguidamente me fui a mi habitación.Al estar un buen rato sola, la puerta se abrió.
- Elisabeth, escúchame.- Dijo él.
- Soy toda oídos.- Dije sin ganas.
- Bien. Me gustas.
- Bobadas. A ti no te gusta nadie. Eres el típico mujeriego. ¿Crees que no me se tus trucos?
- No es ningún truco.
- ¿Has terminado?
- No.
Me miró, y lentamente se acercó a mi rostro hasta que juntó sus labios junto a los míos. Ese momento pasó de ser desagradable a uno de los mejores de mi vida. Me cogió de la cintura y yo de su nuca. Era un beso intenso. Al separarse, vi sus labios rojos. Se formó una sonrisa en sus labios, en cambio yo, no sabía que decir.
De repente sonreí disimuladamente...
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Déjame en paz
Genç KurguElisabeth era una chica que no creía en el amor. En cambio, Jeremy era el típico mujeriego que atraía a todas las chicas. ¿Que pasará cuando estos dos caminos se crucen? "-¡Vas a caer rendida a mis pies!- Dice él. - Ni lo sueñes. ¡DÉJAME EN PAZ!-"