La Magia Rúnica necesitaba sonido para manifestarse.
Por lo que Kier aveces vocalizaba las Runas del hechizo, pero prefería chasquear sus dedos. Era más rápido y también algo que su hermana, Crisia, hacía.
Pero tener una espada en cada mano dificultaba chasquear. Así que Kier silbaba, como su padre, cuando llegaba el momento de desenfundar sus armas.
La tormenta impedía su vista. Él silbó para tratar de aclarar el viento por unos segundos. Debió haber funcionado, ya que la nieve en sí no era Magia de Componentes. Pero no pasó nada.
"No me respondas," gritó él sobre la tormenta para que Ina lo oyera. "Es inteligente. Neutralizó la Magia Rúnica, lo que significa que está cerca."
Y la bestia se estaba escondiendo, esperando su oportunidad. No era la opción más sabia, pero Kier decidió darle esa oportunidad. Bajó sus espadas y cerró sus ojos para concentrarse. Los hechizos protectores de Ina le dieron la confianza de hacerlo.
Necesitaba un sonido que pareciera fuera de lugar en la tormenta. Aunque no supiera si existiera tal cosa. Pero si la bestia aullaba, Kier esperaba que respirara, y que fuese material para que tuviera que moverse por la nieve. Los sonidos de respiración y de nieve aplastada la delatarían.
Resultó ser más fácil de lo esperado. La bestia gruñó. Kier estaba seguro de que había brincado hacia él. La nieve en el suelo le imposibilitaba al Mago saltar a un lado, así que sólo dio un paso girando y cortó hacia arriba con su hoja derecha, y luego la izquierda.
La bestia chilló al pasar a Kier en el aire. Ambas hojas habían cortado su piel peluda, pero ella también le acertó un golpe a Kier. El Mago sintió las garras, pero no el desgarre que debió haber cortado su piel y músculos del antebrazo.
Pero el agarre de sus espadas era firme. Sus músculos estaban bien, al parecer. La bestia aterrizó con sus brazos y giró en seguida para encarar a Kier.
"Eres negra," gritó Kier. "¿Por qué cubrirías este lugar en una tormenta de nieve blanca si eres negra? No tiene sentido. Te puedo ver perfectamente."
La bestia gruñó bajo mientras sus garras brillaban verde. Kier no alcanzaba a distinguir lo que pasaba, pero se imaginó que el monstruo curaba sus heridas.
Ina estaba maravillada. Sin moverse, agachada en la nieve, pensó recordar que alguna vez leyó lo que esa cosa era. También la vio usando magia, lo cual no tenía sentido, pues no había usado ningun componente.
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Palabras y Hierbas 6
FantasyAl concluir sus tratos con los Dragones, Kier e Ina regresan a su bosque, y la cuestión de qué hacer con Irel debe ser resuelta. Ninguno quiere apresurar el tema, pues Mago y Druida quieren cosas distintas. No obstante, la llegada de la madre de Ina...
