"¿Ya encontraste a un familiar, Gail?" preguntó Kier. Sus ojos aún brillaban verdes pero silenciaba los susurros de su Locura manteniendo a Irel en su mente.
La pequeña niña temblaba contra la pared, pero parecía irse calmando debido a que Kier actuaba tranquilo.
"¿Qué te importa?" respondió la Bruja.
"Lo siento por ti. No sabes lo que es tener un amigo tan cercano. Y ustedes Brujas los sacrifican, ¿cierto? De verdad lo siento por ustedes. Con razón Ina quiere hacerse Druida. No puedo ni empezar a describir que tan mejor es ella que tú."
Gail se acercó a Kier. Presionó la punta de su daga justo abajo del ojo derecho del mago.
"Tienes ojos lindos, semental. Y brillan. Pero no los necesitas. No de verdad. Lo único que necesito de ti es tu ver-"
"No entiendes el punto, maldita come hombres. Te estoy hablando de familiares."
"Encontraré al tuyo y lo cocinaré en caldo," dijo Gail
"Y decías algo sobre los ojos, ¿no?"
Medes voló a través de la ventana, rompiéndola. Se dirigió directo a la cara de Gail. La Bruja cayó al piso con medes arañando y picándole los ojos.
"Corre, Irel" gritó Kier. "Ve con ella, Medes."
El búho y la niña escaparon de la casa justo a tiempo, pues Cirilia apareció en el momento que cruzaron la puerta. La madre de Ina vio a su alrededor. Su semblante se ensombreció.
"Parece que perdiste el control de la situación, Gail."
Gail se paró, cubriendo su ojo izquierdo con su mano. Había sangre escurriéndose por debajo. "Callate, tía." Tomó un frasco de su bolsa y lo destapó con su boca para verter los contenidos sobre su cara. Sus heridas se curaron inmediatamente. Incluso recuperó el ojo había perdido.
"Te cortaría la garganta si no fueras tan buen trozo de carne," dijo la bruja más joven.
La piedra bajo los pies de las Brujas se levantó hasta sus cuellos para atraparlas. Ina había aparecido atrás de ellas, respirando agitadamente. Su corazón se aceleró al ver a Kier con sangre brotando de sus heridas. Corrió hacia él para revisarlo, pero confirmó que no estaba en ningún peligro real.
"Lárgate," dijo Ina. Trató de permanecer tranquila, pero falló. "LÁRGATE Y DÉJAME EN PAZ, HARPÍA ROJA."
Gail fue la primera en reír. Le siguió Cirilia. Se rieron juntas por unos segundos hasta que Gail desapareció.
"Has sido advertida," dijo Cirilia antes de desaparecer también.
ESTÁS LEYENDO
Palabras y Hierbas 6
FantasyAl concluir sus tratos con los Dragones, Kier e Ina regresan a su bosque, y la cuestión de qué hacer con Irel debe ser resuelta. Ninguno quiere apresurar el tema, pues Mago y Druida quieren cosas distintas. No obstante, la llegada de la madre de Ina...
