Ya es otra semana. En todo el fin no fui al parque, no tuve tiempo de ir. Tengo tanto lío en la cabeza que Vincent no es mi prioridad en este momento, aunque me siento mal por no haber estado ahí. Me inquieta este pensamiento de estarme enamorando cuando a mi nunca me ha importado demasiado un hombre, siento que lo conozco desde hace mil años y siento también que a penas es una tierra sin explorar. Quizás estoy deslumbrada por la idea de encontrar a alguien diferente, con obscuras formas de pensar, quizás únicamente me hago ilusiones yo misma.
Quiero verlo, con mis problemas y todo, quiero verlo, tengo que ir al parque...
***
Supongo que se enojó, pasé por el parque y antes compré cigarros, la ansiedad me está matando pero tengo que controlarme. Vincent no estaba, ahí ese día, pero había una colilla de cigarro, me daba indicios que había estado allí.
Vi un par de hojas de cuaderno hechas bola en costado de la raíz del árbol donde nos hemos estado sentando, las tome y las desenrrollé, en una sólo son garabatos y rayones y la otra dice: "No puedes confiar en nadie".
Me quedo un rato esperando, imaginando que vuelve y yo inventado excusas, aunque puedo decirle la verdad, se que no aceptará explicaciones. Pero, ¿Porqué tengo que pedir disculpas? No es nada mío, bueno, quiero que sea mi amigo y...tal vez algo más.
Así me pasa la gente y el tiempo hasta que pienso en que no va a llegar. Y no, no llegó.
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Un amor demorado
De TodoElsa tiene 17 años y en medio de su locura juvenil, se enamora de un misterio.
