Capítulo 4
Growl empezó a sonar alto, indicándome que estaba recibiendo una llamada.
—Mmmmm... —despegué la cara de mi cuaderno y me sequé la saliva. Ugh, pobre libro.
Atendí el teléfono y saludé con voz patosa.
—¿Diga?
—¿Cómo te fue en tu primer día, Amy? —era Pam.
—Mmmm... genial —excepto por la parte del café, pero no iba a contárselo. No quería preocuparla–me gustó el ambiente, eran muy amables.
Me aclaré la garganta y froté mis ojos. Había dormido profundamente.
—¿Estabas durmiendo?
—Estaba estudiando, pero matemáticas siempre tiene ese efecto en mí, ¿sabes?
Pam soltó una carcajada al otro lado de la línea.
—¿Y tú, cómo estás? —le pregunté y ella suspiró.
—Me cuesta acostumbrarme a este ritmo tan... tranquilo.
—Me imagino —mi hermana no se quedaba quieta nunca y ahora con el reposo seguro estaba imposible. Caminaría por las paredes de la ansiedad—. Es solo una circunstancia, Pam.
—Lo sé y quiero portarme bien —esta vez yo solté una carcajada. ¿Ella, portándose bien? Me estaba contando un cuento de hadas—. Es en serio, Amy.
—Lo siento, es que nunca creí que viviría para escucharte decir eso.
—Bah, ¿por qué? Si yo soy un dulce angelito.
Seguimos riéndonos durante un rato. Ella se quedó tranquila conmigo por el tema de su trabajo y yo también me sentí aliviada al escucharla mejor. Al cortar con ella, hice un par de cosas más y me volví a acostar.
Al día siguiente me levanté con las fuerzas renovadas. Había pagado mis horas de sueño acumuladas y eso mejoraba mis perspectivas. Pero en cuanto me enlisté para ir a clases, mi humor se fue por el retrete cuando recordé que tenía matemáticas en las primeras horas.
Salí del dormitorio arrastrando los pies, deprimida hasta la máxima potencia. Tenía que esforzarme el doble este año porque había reprobado esa materia. De manera que, antes de que acabara el semestre debía juntar los créditos, o de lo contrario, perdería la beca.
En el camino fui cabizbaja y con el cabello suelto cubriéndome la cara. No quería ningún incidente; quizás podría evitarlo si no me reconocían. Me había propuesto hacer hasta lo imposible para no cruzar al grupo problemático, porque aunque casi todos los estudiantes me conocían y me despreciaban, eran esos pocos los que tomaban acción en mi contra.
Llegué al salón y observé a los estudiantes, con seguridad serían todos más jóvenes que yo, ya que era el primer año de la materia. La única ventaja era que había solo una mínima posibilidad de que alguien me conociera y eso era genial. En las otras clases no me decían mucho, pero con sus miradas me lo hacían sentir.
Mi meta era no distraerme este año, así que me senté en la primera fila al medio. Saqué los libros de mi bolso y los acomodé en la pequeña mesa.
Listo, ahora a disfrutar.
¿Qué demonios estoy pensando? Esto será un completo infierno.
—Hola, Amy —salté al escuchar mi nombre.
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Ella es mi monstruo
Novela JuvenilCuando Amy Reeve comenzó la universidad, lo único que quería era jugar al voleyball con todo su ser. Y lo consiguió, junto con una fama arrolladora. Pero un error trajo consigo el desprestigio y se convirtió en la muchacha más odiada de la escuela d...
