CAPITULO 26 ENTRE VESTIDOS Y NAUSEAS.

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"Alégrate de la vida porque ella te da la oportunidad de amar, de trabajar, de jugar y de mirar a las estrellas."

Henry Van Dyke (1852-1933) Escritor estadounidense.

Si alguien me hubiera dicho que organizar una boda era tan estresante, te juro, Peeta, que no hubiera aceptado casarme contigo. — Le dije mientras me dejaba caer en la cama —Hoy recorrimos ocho, ocho hoteles buscando el perfecto, tu madre y Annie a todo le encontraban un defecto.

— ¿Mi madre? ¿Ya no es Effie?

—Hoy no Mellark y si no te callas y me besas, me voy a echar para atrás. ¡Dios que difícil es casarse! Por qué nadie me lo dijo. Me duelen los pies.

—No puedo permitir eso. No voy a dejar que te eches para atrás.

Y comenzó a besarme tiernamente, amaba cuando me besaba así. Tan suave, tan lentamente y yo con tanto sueño.

— ¿Peet? — Le dije juguetona — ¿Puedes desvestirme y ponerme el pijama? Prometo que el sábado te recompenso con un postre.

Peeta, me miro como si me hubiera salido una segunda cabeza —Eres mala Everdeen, me llamas Peet y me pides que te desvista solo para volver a ponerte la pijama.

Mju — Dije intentando decir ajá, el sueño estaba ganando la batalla.

Antes de perder la conciencia sentí como Peeta, me desvestía, ya desnuda me dijo —Me gustas más sin pijama, y por cierto mañana es sábado.

No entendí porque le emocionaba que fuera sábado pero yo estaba más allá como para que mi cabeza lo resolviera.

Pequeños besos en mis senos me despertaron. Abrí los ojos sintiéndome completamente desnuda, Peeta, estaba sobre mí dándome besos por todo mi cuerpo.

En qué momento me desnude, odiaba dormir desnuda.

Peeta — Lo llame suavemente
Peet ¿Qué haces?

—Despertando a la bella durmiente. Mi bella durmiente. — Musito antes de descender por mi bajo vientre mi cuerpo colapso y comencé a sentirme en la gloria.

Hasta que la puerta se abrió sin previo aviso y una muy sonriente Annie, se asomó en la habitación.

Jale las sabanas dejándonos debajo de ellas.

Katniss, tengo unas ideas fabulosas para el salón que escogimos, será sencillo pero se verá muy elegante. ¿Katniss? ¿Peeta?

— ¡Sal de aquí! — Grite.

Lo siento pero no tarden, trabaje toda la noche en esto necesito que lo vean. — Murmuro dejándonos solos y cerrando la puerta levemente, Peeta, salió de las cobijas.

¡Bendito Dios! que hermoso era Peeta, desnudo.

Ya no sé si fue buena idea que ella organizara la boda, pero al menos ya no está triste. —Me dijo Peeta, con una de sus sonrisas torcidas.

Lo está, pero toda esa alegría es fingida, no sé si lo notas pero aun con todo ese entusiasmo no deja de pensar en Finnick.

No entiendo porque no habla con él, porque no lo perdona. — Me pregunto mientras se paraba y comenzaba a vestirse.

Por qué le oculto cosas, entiendo que solo estaba casado para que la chica obtuviera la ciudadanía pero... Se lo oculto, si Annie, no perdona algo son las mentiras y el engaño, ella odia eso.

Sufrir, Vivir, Amar.  🌟Donde viven las historias. Descúbrelo ahora