Sentía un peso en los ojos, pero logro superarlo. El sol empezaba a salir y Jan lo observaba en todo su esplendor, la ventana panorámica no dejaba que ningún detalle se pase por alto, era una postal hermosa. Los rayos iluminaban la blanca habitación, la cual contaba con un toque de anestesia como fragancia.
–Al fin despiertas– dijo un hombre a su lado, para verlo tubo que girar la cabeza, pero no supo quiere era– buenos días.
–¿Porque estoy en el hospital?.
–No recuerdas nada verdad– tomo aire y continuo–, tal vez a si sea mejor.
–¿Me atropellaron?, ¿fue cuando iba a la universidad?, ¿mis padres saben que estoy aquí?, lo último que recuerdo es que caminaba por calle Ridge y d...d...de– un fuerte dolor de cabeza le impedía modula bien– pronnnn ...t...t...to... tod...todo...se fue a...neg...negr.
El dolor era punzante y tan intenso que no pudo terminar de hablar, se llevó las manos a la cabeza como si en algo fuese a aliviarlo, pero lo único que obtuvo fue sorpresa al notar que donde había cabello este ya no estaba.
–Oye cálmate– dijo el hombre haciéndole una señal de pausa con las manos–, pasaste por muchas cosas, lo mejor que puedes hacer es relajarte. Por cierto soy Owen, Owen Anderson.
La puerta detrás de Owen se abrió y una mujer joven entro, era rubia de cabello corto, tenía ojos celestes, nariz respingada, una hendidura en el mentón, no media más de 1.70. Aunque se veía que era fuerte, la delgadez de su cuerpo sumado a las características anteriores daban una impresión de que era dulce y débil. No lo era.
–Creí que me informarías cuando este tipo despertara– dijo la mujer molesta–.
–Fue reciente, no tuve tiempo de hacerlo.
–Hey niño– dijo la mujer chasqueando los dedos–, apenas te mejores te sacaré de esa cama y te haré trabajar sin descanso hasta que descubramos todos los secretos de esos ojos que tienes– dijo apuntando a Jan en todo momento–.
–Agente Wagner, ¿que estás haciendo?, el acaba de despertar. No recuerda nada.
–¿Y que mierda has estado haciendo mientras él está despierto?, ¿decirle que todo está bien y que en realidad todo fue un sueño?.
–¿De que están hablando?– dijo Jan desconcertado–, creí que había sido un accidente de auto.
–¿Acaso eres estúpido?, tienes algunos moretones, pero ningún rasguño en el cuerpo, ¿crees que esas marcas merecían que te rapáramos la cabeza y la taladráramos porque estabas a punto de morir?, de verdad lo crees.
–¡Caroline!, ya basta– Owen cambio el tono de su voz y se dirigió a Jan–, no le hagas caso, siempre es así. Diría que tiene asperger pero es demasiado tonta para eso.
–Dile la verdad, dile porque está aquí o yo lo haré y sabes perfectamente lo honesta que puedo llegar a ser.
Owen no sabía qué hacer, si le decía podía reaccionar mal, pero si dejaba que ella lo hiciera seria para peor, solo esperaba que ella no se entrometiera en su discurso, aunque eso era esperar demasiado. Owen se tocó el cuello con la mano izquierda, llego a la nuca y se desordenó los cabellos para luego ponerlos en su lugar. Suspiro.
–Bueno, supongo que la paz no puede ser eterna– tomo una pausa y prosiguió-. Empezaré diciendo que ya nos conocíamos, fue en una habitación oscura y las marcas que tienes las hicimos nosotros...
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Ojos Negros
Science FictionLa raza humana necesita ayuda, pero para salvarse deberán elegir entre abandonar todo lo que conocen o confiar en una raza que se extinguió... hace 10000 años.
