Sus manos apretaban las mías, impidiéndome salir de su agarre, ¡no por favor! Su aroma, ese aroma tan rico, embriagador, como todo de él, ¡no vengas a joder! Sus ojos miraban fijamente los míos, una mezcla de ira y deseo reflejaban los suyos. Acercó su rostro más al mío, nuestras respiraciones eran una sola. Me costaba trabajo respirar, me moví bruscamente para un intento vano de zafarme.
-Hoy me vas a escuchar Nicole.-dijo en mi oreja. Donde depositó un beso que logró hacerme estremecer.
-¿Qué quieres?-dije enojada. Por mucho que este hombre me vuelva loca, mi enojo no desaparecía, me había lastimado y mi orgullo salía a flote cada vez que nos veíamos.
-Ese mocoso, Natt.-dijo apretando los dientes.-Juras que es tu alegría pero no te creo ni por un segundo, yo sé que lo haces para darme celos.
-Eso no es cier...-traté de gritar pero me silenció con un beso un poco rudo.
-Shhh. Aún no termino niñata, debes dejar hablar a los mayores.-Dijo al separarse. Mi cuerpo estaba completamente pegado al suyo, obviamente su fuerza superaba la mía, después de besarme, me giré un poco indignada. Y él continuó hablando.-Intenta tener con él lo mismo que tú y yo tuvimos, pero te diré una cosa...vas a extrañar mis caricias.-soltó una de mis manos para dejar libre la suya y recorrer mi abdomen, bajando un poco más hasta mi muslo.-Cuando estés feliz en todo lo que hagas me vas a imaginar. Me destrozas ¿no lo ves? Dile que cuando estabas conmigo, te sentías por las nubes, acuérdate cuando lo decías, tu no lo amas, y no vas a llegar a amarlo, porque todo el tiempo estoy en tu mente, ¿sabes por qué lo sé?-Sus labios comenzaban a dar besos por mi rostro y se deslizaban por mi cuello, mi mano liberada sólo podía apretar su hombro, de pronto comencé a sentir más calor, me estaba volviendo débil, cuando estaba cerca de él me hacía frágil. Su mano tocó mi cuello, y recorría un poco más bajo hasta el primer botón de mi blusa. Mientras seguía hablando.-Lo sé porque yo estoy igual, ve, corre, dile que lo amas cuando me tengas en tu pensamiento. Me estas matando, me estas volviendo loco.-se notaba que le costaba respirar, se acercaba bastante hasta mis labios pero sin besarme.
El calor nos estaba matando a ambos, su cuerpo rozando el mío provocaba una fuerte atracción, su mano recorriendo mis puntos débiles mientras la otra me tenía en un fuerte agarre, cerré mis ojos tratando de concentrarme en lo correcto que tenía que hacer, pero ¡maldición! Desde que besé a este hombre todo lo que hago con él no es correcto, su cabeza se inclinó en dirección a mi cuello, y poco a poco mis fuerzas ya no estaban, me miró una vez más y ya no tenía ira, todo lo que reflejaba su mirada era deseo, me besó apasionadamente, nuestras lenguas entraron en contacto, su mano alcanzó mi pierna haciéndola subir poco a poco hasta su cintura. Pero a mi mente vino el rostro de Natt. Abrí los ojos y con toda la fuerza que tuve empujé a Ian, lo tomé desprevenido y logré apartarlo de mí, se quedó perplejo mirándome.
Puse la expresión más enojada que pude y traté de recobrar la respiración.
-No.-fue lo primero que dije.-Me tienes harta con tus estúpidos juegos. No soy tu juguete.-pasó las manos por su cabello alborotado.-¿Quieres jugar con alguien? Hazlo con Rebeca. Yo ya no.-suspiré y estaba enojada.-Yo ya no.-dije apenas audible. Cuando se iba a acercar a mí, abrí la puerta y salí en dirección a la casa de Hannah.
Cuando volteé estando unos pasos más adelante de casa, observé como Ian se quedó un momento a lado de su auto para después ver como soltaba un golpe en la puerta de este. Seguí caminando aún recobrando la respiración, coloqué mi mano sobre mi boca y no paraba de pensar en lo idiota que fui al no poder resistirme a besarlo....
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Sabor a prohibido (#Wattys2016)
RomanceHagamos un trato... -Yo te despierto en la mañana y tú me despiertas en la noche.-Dijo él -¿A si? ¿Y cómo es eso?.-Respondí -Así.-Contestó Acto seguido juntó su rostro a unos centímetros del mío, posando sus labios sobre mis labios. Gozamos del beso...
