Pensé que lo había superado. Pensé que ella ya no me importaba.
Pasaron varios años desde que me enamoré de Lauren, pero ya no la quería de la misma forma.Aún así,verla besarse con su novio me rompía cada vez más. Él tomaba su cintura y Lauren pasaba sus brazos por su cuello. Su piel pálida brillando en la oscuridad del boliche sumado a los bajos que sonaban me hacían desfallecer. Él no la merecía; no merecía esa obra de arte en su vida, no merecía besar sus labios cada vez que quisiera, no merecía poder tocarla de la forma en que quisiera. Él nunca podría hacerla sentir de la manera en la que yo podía. Él no conoce su cuerpo, él no la trata como se lo merece, él nunca haría que suplicase por su placer, él no se metería tan profundo en su alma, porque yo sabía que aún sostenía un pedazo de su corazón. Lo sabía porque ella seguía mirándome mientras bailaba; la enganchaba cada vez que inspeccionaba mi vestido, la encontraba en cada momento.
Sentí unas manos en mi cintura mezclado con olor a alcohol y me di vuelta al instante. Era una chica que sonrió al encontrar mi mirada. Era muy bonita; ojos marrones profundos, cabello castaño claro y unos labios carmesí.
"¿Bailas conmigo?", preguntó. Yo asentí con una sonrisa y sus manos no se despegaron de mi cintura. Estábamos muy cerca; sentía su aliento a vodka fundido con su perfume frutal. Ella empezaba a mirar mis labios y no me molestaba la situación, ya que no había besado a otra persona que no sea Lauren, por esa razón me pareció interesante probar algo nuevo y ponerla celosa. De un momento a otro sentí sus labios sobre los míos y no paramos por unos cuantos minutos. Las manos de ella, la cual ni sabía su nombre, se enredaban en mi cabello y me atreví a colocar las mías en la parte baja de su espalda. El beso se estaba tornando algo, muy intenso en realidad. La música invitaba a hacer cosas inapropiadas pero en el momento que estaba por besar su cuello sentí a alguien empujarme hacia atrás provocando que nos separemos.
"¿¡Qué mierda estás haciendo?!", mi mente no podía entender la situación; Lauren estaba enfadada. Sonreí satisfecha por haber provocado celos en ella.
"Mmm , ¿besando a alguien?", respondí con suficiencia. Sus mejillas estaba rojas y su ceño más fruncido que nunca. Se estaba apretando tan fuerte las manos que parecía que sus nudillos iban a explotar. Ella estaba avergonzada, por más que quisiera esconderlo con su enojo. Le hice un gesto a la chica para que no se fuera, y continué. "Ya no somos nada Lauren, supéralo", me di la vuelta para volver a bailar con la muchacha pero sentí como de nuevo me tomaba por la muñeca y me arrastraba fuera de la pista. Me llevó hasta el baño, que se encontraba vacío, y me arrinconó contra la pared de azulejos azules.
"No somos nada, pero aún eres mía Camila", susurró en mi oído. Reí con complacencia y esta vez, yo junté su cuerpo contra la pared.
"¿Ahora crees tener el control Jauregui?, sabes que nunca fue así", murmuré casi rozando sus labios. Mis brazos rodearon su cintura y cuando ella estaba por besarme me alejé. "De todas formas siempre te gustó que te dominen Lauren", empecé a encaminarme hacia la puerta para salir pero nuevamente me tomó del brazo y esta vez no me dejó replicar; sus labios atacaron mi cuello y un gemido escapó de mis labios. Su mano se escabulló debajo de mi vestido para acariciar desesperadamente mi espalda y luego mi trasero. Luego de terminar su trabajo en mi cuello, subió para besar mis labios, pero no sin antes sonreír victoriosa.
El efecto del alcohol en mi organismo no se comparaba con la felicidad que tenía al besar a Lauren, aunque fuese efímero. Ella era tan etérea y compacta a la vez. Sus labios eran las puertas al paraíso pero aún sentía una pequeña aflicción en mi pecho.
"Lauren, para", traté de decir, pero ella no se detenía. "Estamos en un baño público idiota", me quejé al sentir sus manos en lugares inapropiados. Finalmente pude empujarla y traté de no sonreír, pero ella lo hizo y no pude evitarlo.
"¿Qué decías Camila? ¿Me estabas llamando 'sumisa' acaso?", habló riendo. Yo miré al suelo sonrojada; esto no me pasaba seguido.
"Solo te di el placer, porque no lo harás de nuevo. Vete con el asqueroso de tu novio", escupí justificándome. Ella perdió el brillo en sus ojos y miró hacia abajo con algo de ansiedad.
"Yo, uhm, estuvo mal lo de recién pero no puedes negar que sentiste algo", balbuceó. Yo me miraba al espejo acomodando mi cabello y observando las marcas que dejó en mi piel.
"Fue un momento de calentura Lauren", respondí fríamente. "Siempre fue así nuestra relación; nos besamos, luego nos acostamos y al día siguiente te vas con otro. ¿Cuándo aceptarás que eres lesbiana?", hablé sin despegar mi vista del espejo.
"Yo ya lo hice", confesó y no pude evitar mi sorpresa.
"¿Qué dijeron tus padres?", ahora dirigí mi atención a ella. Sus ojos estaban brillando nuevamente y las cosquillas atacaron mi estómago.
"Bueno, ellos no están de acuerdo del todo pero que va", respondió sonriendo. "Me gustas mucho", susurró acercándose a mi nuevamente.
"A mi también Lauren, pero no estoy segura de esto", respondí en el mismo volumen sintiendo el aire saliendo de sus labios.
"No lo arruinaré de nuevo, te lo prometo. Si lo arruino no te molesto más", dijo sinceramente. Había una guerra entre mi mente y mi corazón, pero no podía mantener mi muro alto más. Ella era mi debilidad; por Lauren derribaría todos las barreras que cubrían mi corazón.
"Bueno, pero no jodas con mis sentimientos amor", murmuré antes de unir nuestros labios en un sensual beso que provocó llevarme a una nube que me despejó de todo problema o preocupación que tenía en el momento. Sus labios sabían más que bien; su labial de durazno me podía cada vez que la besaba.La tomé por los muslos y la senté en la mesada de mármol. Ella rodeó sus piernas alrededor de mi cintura y las cosas se estaban yendo de control.Me separé al instante y miré sus ojos verdes llenos de lujuria.
" Hagamos esto bien Lauren,quiero que empecemos desde cero ",dije y ella asintió. Caminó hacia la puerta y volvió hacia mi.
" Hola",saludó con una sonrisa.Mi corazón se derretía al pensar sobre las ganas que ella tenía de hacer bien las cosas.
"Hola preciosa", respondí guiñando un ojo y ella rió.
" No se puede así Camila",dijo jocosa. Su sonrisa era algo que me cansaría de ver nunca.
"¿Por qué no?,hablé guiñándole de nuevo.
" Porque me dan ganas de llevarte a la cama cuando coqueteas",se sinceró y yo no pude ayudar pero reírme.
"Vamos,te invito a tomar un café, ¿acepta dama?",pregunté haciendo una reverencia.
" Claro que sí señorita",dijo entrelazando nuestros dedos para luego salir de aquel baño que de alguna forma nos unió.
Nota:
Hola!No estoy actualizando seguido porque estoy escribiendo una fic que me gustaría publicar dentro de poco.La trama es similar a el one shot "corazón roto" pero con algunas modificaciones. Me gustaría que comenten si quieren que suba el primer capítulo. Gracias!!
