Capítulo 11.

29 3 0
                                    

Mientras pasaban los días, yo iba empeorando, pero aún así no me daba por vencida.

Toda mi familia iba cuando podía al igual que Sara, Matt, Jack y hasta Megan y algunos compañeros.

Los días pasaban y mi primera cirugía se acercaba. Ese día estábamos en mi habitación del hospital con mi familia, Sara y Matt. Todos bromeaban, estaban felices y yo sólo miraba a la ventana. No me sentía tan feliz como quería, pero aún así sonreía sin importar nada.

Matt me miraba atentamente y sabía que algo me sucedía. Cuando chocabamos miradas, sólo le sonreía y desviaba mi mirada de nuevo hacia la ventana. Él se quedaría esta noche conmigo así que no me salvaría.

- Bien. ¿Quieres contarme qué es lo que sucede en esa pequeña cabecita? -.

- No es nada. Sólo estoy cansada, tranquilo. -.

- Reconozco una persona cansada, como también reconozco una persona con miedo en su mirada. -. Touché.

- Tengo miedo, Matt. ¿Está bien? No sé qué hacer, es mi primera cirugía, me dijeron que tendría ventajas como también tendría muchas desventajas. ¿Y si no me curo, Matt? ¿Y si empeoro? O si en la operación sólo dejo de respirar y no puedo volver con ustedes? - Respiré hondo. - ¿Y si muero? -.

- Tienes miedo como cualquier persona lo tendría en su primera cirugía, pero eso no te detendrá. Yo sé que eres fuerte, Ann. Yo estaré contigo pase lo que pase, sea el momento que sea. ¿Okay? - Este chico si que sabía como hacerme sentir mejor. Desde que se enteró que tenía leucemia no paraba de visitarme, de hacerme regalos pequeños pero con grandes significados, y tampoco paraba de hacerme reír cuando podía.

>>>>>>>>>>>>>>>>>>>

Después de una semana, llena de estudios para comprobar que estaba apta para la cirugía, llegó el día en el que tenía que ir al quirófano.

Había dormido menos de 5 horas, estaba nerviosa, no paraba de temblar en la camilla, miraba el reloj de la habitación cada dos segundos, y no paraba de mordisquearme las uñas. Que por cierto, no lo hacía desde los 10 años.

Una de las enfermeras entró con el Doctor Griffin con unas tabletas en la mano y una silla de ruedas. La verdad es que me daban miedo ese tipo de sillas porque más que nada tenía miedo de quedar postrada en una de ellas luego de la cirugía.

- Bien Anna, vamos a ir al quirófano así te comienzan a preparar para la cirugía, de acuerdo? - Miré a mamá que no paraba de rascarse los brazos de los nervios y me sonreía tratando de transmitirme un poco de paz. - La familia se quedará en la sala de espera, bien terminemos la cirugía, saldremos a contarles los resultados. Y tengan paciencia que esto puede durar entre 9 a 10 horas. - Y esos detalles son los que me tenían que decir antes para prepararme psicológicamente, pero me lo dicen a 10 minutos de entrar a un lugar donde voy a estar luchando por mi vida por 10 horas. Imbéciles.

Bajé de la camilla y me senté en la silla de ruedas para marcharme hacia el quirófano. Levanté la cabeza y estaban todos mirándome con tristeza y aliento. De verdad me sentía incómoda, todos me miraban y la enfermera no se iba de la habitación. Para no sentirme tan incómoda, pedí que me esperarán. Me levanté de la silla y abracé a mis padres con todas mis fuerzas. Luego se sumaron mis abuelos y mi tía, y al final Sara y Matt.
Me sequé unas cuantas lágrimas que había derramado y me fui con la enfermera.

- ¡Espera, Ann! - Matthew venía corriendo hacia nosotros, hasta que llegó, se acercó a mí, me abrazó muy fuerte y me dió un pequeño brazalete. - Lo puedes tener durante toda la operación, es de madera. Llevalo contigo siempre, de acuerdo? Te estaré esperando como todos. - Me abrazó y me susurró en el oído un "te quiero".

Dios mío, cómo este hombre puede jugar con mis sentimientos así. Me van a tener que poner más calmantes para que me duerma ahora. En realidad no exageraba, cuando Matt me dijo eso, mi corazón parecía que quería salirse de su lugar, al igual que el rubor de mis mejillas.

Entramos a la sala para prepararme y mi sonrisa estaba allí, no se borraba por nada del mundo, ni aunque esté a segundos de una cirugía que podría "cambiar" mi vida.

Ya me habían recostado en la camilla, los enfermeros y enfermeras iban de aquí para allá. Me ponían los electrodos por todo el cuerpo, esa cosa en el dedo que jamás sabré como se llama, pero es molesta y está para seguir el conteo de mis pulsaciones y de mi presión, con ese maldito sonido que iba contando mis latidos, oxígeno. Y ahora venía la parte que más odiaba, el suero y a dormir Anna.

- ¿Cómo estás? - Me preguntó uno de los enfermeros. ¿Qué cómo estaba? Me estaban por operar, tengo leucemia, mis días están contados, y a este imbécil me pregunta si cómo estoy? Vamos, ¿quién lo dejó entrar? ¿Es nuevo, verdad? Miles de respuestas irónicas pasaban por mi cabeza pero sólo contesté algo corto y preciso.

- Nerviosa y con miedo. -.

- No tengas miedo, todo saldrá bien. Y dentro de 2 minutos no sentirás más nervios, así que tranquilizate y déjanos a nosotros hacer el trabajo, de acuerdo, cielo? - Yo sólo asentí mientras miraba las luces que estaban arriba mío.

De pronto comencé a ver todo nublado, y veía doble, como cuando te emborrachas y luego vomitas, pero esto era una borrachera de 10 horas y con secuelas, quizás buenas, o quizás malas. Nunca se sabe.

Había aceptado hacerme esta cirugía porque era para dejar de tener tantos síntomas. Eso es lo que me había dicho el doctor Griffin. Quería mejorar mi salud y mi estado físico para aunque sea poder seguir lo que más anhelaba, que era poder seguir bailando y seguir presentándome en teatros. Quería vivir al máximo y volver a ser feliz como antes. Antes era sana, y me enfermaba sólo una vez al año porque no le hacía obedecía a mamá y salía sin abrigo de casa, pero ahora era diferente.

De un resfriado y una fiebre leve, pasé a tener leucemia. Cambió mi vida, haciendo un giro de 180°. Cambié muchas cosas, hasta mi carácter.

Lo único que quería al salir de esta operación era sentirme mejor, y curarme lo más rápido posible, quería seguir adelante y lo iba a conseguir, cueste lo que cueste.

Cerré mis ojos y a lo lejos sentí como algunas personas hablaban y decían que estaban listos. Entonces si ellos estaban listos, yo también.

Acabaríamos esto de una vez por todas.

~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~

Living with hope.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora