La noche fue hermosa. Fuimos a un restaurante bastante lujoso, y Matt había hecho que pongan una mesa apartada al resto. Fue una cena bastante hermosa y encantadora.
Al darle mi regalo, él sólo me abrazó y no quería soltarme, y sabía qué era lo que estaba pensando, era difícil por todo lo que veníamos pasando pero como él siempre me lo decía "saldríamos adelante" cueste lo que cueste.
Después de la encantadora cena, nos encaminamos hacía mi casa ya que mis padres no estaban en casa y prefería tener la compañía de Matt antes que estar sola.
El camino fue bastante callado, Matt no desviaba ni un sólo minuto la mirada de la carretera, sólo respondía moviendo su cabeza a lo que le preguntaba y nada más. Comencé a pensar en todo lo que había pasado en la cena, buscando algo que le haya molestado pero no encontraba absolutamente nada.
¿Ahora qué hiciste Anna?
- Llegamos. - Dicho esto, Matt bajó de su auto dejándome con un millón de preguntas. Bajé del auto y lo seguí. Antes de entrar a la pequeña casa en donde habíamos estacionado hacía unos minutos, observé el hermoso paisaje.
Era un paisaje de película o como si fuese una pintura. Era algo tan hermoso, árboles a los costados y un sendero iluminado nada más y nada menos que por la bella luna. Quedé embobada con ese paisaje mientras comenzaba a sentir que jamás disfrutaría de estas grandes vistas, sólo tendría la vista desde el ventanal de la habitación que siempre me asignaban en el hospital, o en la terraza, no volvería a escuchar el sonido de los grillos, encontrarme con luciérnagas en la noche, escuchar como el viento mueve las hojas de los árboles y sentir esa suave, fresca y hermosa brisa en la noche, disfrutar de la luz de la luna al igual que olor de los árboles y las flores. No volvería a sentir esta sensación nunca más, sólo la imaginaría y me sentiría tranquila, sólo eso.
Al pensar en todo aquello, no me di cuenta que lágrimas rodaban por mis mejillas, y viajaban por el contorno de mis labios hasta llegas a mis pies descalzos.
- ¿Ann? - Matt venía y yo hice todo lo posible para que no se de cuenta de que estaba llorando. Lo miré y sólo sonreí ante su look descuidado, descalzo y con su pantalón arremangados. - ¿No vas a entrar? -
- Sí, sí lo haré, sólo que pensé que estabas enfadado por algo que dije y preferí darte un poco de espacio. - Dicho esto, Matt sonrió de costado, negó con la cabeza y sostuvo mis manos mientras las observaba y las acariciaba.
- Lo siento si pensaste que estaba enfadado, estaba recordando si había dejado todo en su lugar, y no me di cuenta que parecía molesto. ¿Me disculpas? - Mientras hacía pucheros, me acerqué a él, apoyé mi frente sobre la suya y suspiré.
- Te disculpo por todo, Matthew; pero no vuelvas a hacer eso. - Reímos al unísono y el ambiente ya no estaba tenso, le agradecía a todos los santos y dioses que ese ambiente ya se había desvanecido. Al minuto siguiente me subió a sus hombros mientras caminaba en dirección a la casa. No dije nada ya que estaba cómoda ya que no sentía que me iba a soltar, ni iba a dejar que me caiga y me rompa el cuello.
Entramos y la sala estaba llena de flores esparcidas por todo el espacio y sólo estaba iluminado por unas cuatro lamparitas y el brillo de la luna que entraba por las ventanas. Era algo hermoso y de ensueños. Me di la vuelta y abracé a Matt muy fuerte, cada día me impresionaba más.
- ¿Te gusta? -.
- ¿Que si me gusta? ¡Me fascina, Matt! ¡Siento que estoy soñando! -.
- Pero no es un sueño, es la vida real, y es por ti y para ti, Anna. Esperaba que tengas esa expresión o que me mandaras al diablo porque no te gustaría. No sabía el resultado, hasta ahora, y estoy muy tranquilo de que te haya gustado mucho esta sorpresa. Al igual que amé tu regalo. - Sonreí, lo abracé fuerte susurrando un "gracias", seguido del abrazo, planté mis labios en los suyos profundizando un gran beso.
Pasamos bromeando toda la noche en la sala, comienzo algunos chocolates y contando historias de nuestras vidas. Estaba comiendo un chocolate mientras Matt jugaba con una de mis manos, las entrelazaba, bajaba mis dedos uno por uno, los acariciaba, y luego me besaba hasta llegar a mi hombro y volvía hasta la punta de mis dedos. Sólo reía por las cosquillas que me proporcionaba y el cosquilleo que sentía por toda mi espina dorsal. Hasta que una de sus manos llegó a una de mis mejillas, hizo que lo mirara y así me besó, un beso bastante lindo y al parecer iba a ser largo, bastante largo.
Hizo que me sentara en el sillón primero, para después enrollar mis piernas en sus caderas, mientras más profundizábamos el beso. Subió hasta el primer piso y me recostó suavemente sobre una cama matrimonial.
Nos besábamos como si fuese el fin del mundo, como si el mañana no existiera, como si ninguno de los dos nos volveríamos a ver en la mañana, no quería soltarlo al igual que él a mí, no quería que esta noche se terminara. no quería despertar de este hermoso sueño en el que estaba Matt y todo era perfecto, sin dolor alguno, sin quimios, sin cáncer, viviendo para siempre con Matt y poder fundirme en su cuerpo y sentirme protegida como lo sentía cada vez que lo tenía cerca.
Sus manos viajaban por todo mi cuerpo, desde mi abdomen, hasta mis hombros, por toda mi espalda, después viajaba hasta mis piernas, y luego de nuevo hacia mi cabeza, sus toques eran suaves y llenos de amor, delicados como si de una muñeca de porcelana se tratase.
- Te deseo Matt. - Cuando me di cuenta que había sonado como un susurro y Matt seguía besando mi cuello, estaba por volver a decirlo hasta que se apoderó de mis labios y respiraba como si hubiese corrido una maratón.
- Te deseo muchísimo más, Anna. Quiero que esta noche no se termine nunca y sea inolvidable y haré todo lo posible para que eso suceda.
Nos fundimos en nuestro calor corporal, y nos dejamos llevar por el amor que sentíamos los dos. Lo haríamos eterno, pase lo que pase. Sentía como nuestro amor se esparcía por cada una de mis partes del cuerpo, sin dejar un lugar vacío o en blanco. Sentía como si estuviese volando junto a las estrellas y tocando el cielo con las manos y juro que fue lo mejor que le pasó a mi vida.
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Living with hope.
RomanceUna sonrisa que deja hipnotizado a cualquiera, un cuerpo maravilloso, una personalidad deslumbrante, amante al ballet y a la música clásica, el mejor promedio en su Academia, una familia maravillosa, no le faltaba nada, tenía una "vida perfecta". A...