Capitulo 3

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Quizá si me arrodillara más para orar cuando estoy con mis padres y mi hermana, tendría ya la costumbre para que no me dolieran tanto mis rodillas mientras intento que mi boca cubra la mayor parte de su miembro.

- Todo Amelia - gruñe David, su voz esta ronca y me mata cuando pronuncia alguna palabra en este estado de ansía por calmar las ganas que ambos tenemos de hacernos nuestros.

Alzo la mirada por un momento y veo que tiene los ojos cerrados mientras busca la manera de acomodarse en esa silla de la cafetería. Si, la cafetería de mi universidad.

Me concentro de nuevo en estimular su miembro con mis labios y mi lengua. Probando y saboreando cada parte de él. Qué sabor tiene. Jamás se me pudo haber ocurrido que su esencia era tan exquisita. Se siente increíble generar placer y excitación a una persona.

Con su mano izquierda me agarra el cabello, controlando así mi cabeza, desde la punta hasta la base para complacerse la manera que desea. Se me quieren brotar de los ojos unas cuantas lágrimas, pero las contengo.

Me empeño en tratar de chuparle los testículos, pero su jean me dificulta cumplir mi objetivo. Rayos.

Se me vienen tantas cosas a la cabeza. Quisiera usar más trucos que puedo ingeniarme en un segundo, pero aquí en plena cafetería a las 6:30 de la tarde es casi imposible. Lo bueno es que esta zona de la cafetería es un total desierto, un espacio abandonado, pero no para nosotros.

No me acuerdo como rayos terminamos así. Dentro de unos minutos tengo clase de física ¿o es diseño? Estoy grave. Me parece chistoso llegar a la clase y hablarle a mis compañeros con la boca recién follada. Siempre que se lo hacía terminaba con los labios humectados hasta el otro dia ¿sólo me pasa a mi?

- Amelia, Amelia... - lo escucho hablar mientras siento que me retira un poco el cuerpo del suyo y se abrocha el pantalón.

En ese instante lo miré para ver que pasaba, me fijé primeramente que no me estaba observando, sino a otra cosa, o persona.

Rayos. Me recorre un frío por todo mi cuerpo, se acelera mi pulso y mi respiración, sufro un shock mental en un parpadeo. No puede ser, sea lo que sea ya me puse nerviosa, aunque ese término me queda a los pies con lo que realmente estoy experimentando. Me enderezo, aun sigo arrodillada y no se cómo es que durante todo este rato no me habían dolido y ahora si. Me empeño en ser valiente y voltearme a determinar quién es.

Amelia Novoa
2015

Infinitamente #PGP2016 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora