Diciembre. Antes era un mes de alegría, de compartir risas con la familia, dar regalos, asistir todos a una cena. Sin fiestas, licor, tabaco y celebrando con personas desconocidas. Ahora es todo un degenero.
Las noches son infinitas cuando veo cómo toda la familia de mi madre y ella se encuentran afuera de la casa, en la calle sentados sobre unas feas sillas plásticas que estorban en el andén. El suelo tiene encima una cantidad innumerable de copitas de aguardiente. Un sin fin de cigarrillos aplastados en el piso. La calle inundada de personajes ebrios y sin conciencia, bailando y cantando al ritmo de la salsa. Lo único que puedo escuchar son unas voces horribles y el equipo de sonido que han colocado afuera de la casa.
Me asomo por la ventana para verlos. Son un total desastre. Esto es realmente patético.
¿Para qué se visten, se maquillan y se perfuman tanto para una noche, si van a convertirse en unos seres humanos repugnantes a la madrugada? Todos llegan con su mejor look, intentando impresionar a los demás con la ropa y accesorios que se compraron para celebrar la navidad y el fin de año. Luego, copa tras copa, sale a luz lo que realmente son.
Los hombres llegan al lugar con sus sacos y corbatas, para después andar por ahí con la camisa desabrochada hasta la mitad de sus pechos. Las mujeres. Con las mujeres es peor. Llegan con sus tacones de 15 centímetros, luego se las ve por ahí bailando con su par de zapatos en la mano o encima de una silla, en el peor de los casos, llaman a sus hijos para que se los guarden. Sus labios que antes tenían un hermoso labial rojo carmesí, un simple y bello brillo labial, terminan descoloridos. Todo el colorete se ha impregnado a los vasos en los que les han servido algún licor.
Esta vida es insoportable. No creo que sea necesario beber o fumar para divertirse. Yo me divierto sin hacer ese tipo de cosas. Por ejemplo, me divierto escuchando música a todo volumen en mi cuarto, cantando y saltando, imaginando que es mi concierto y que soy una gran artista. Sería genial.
Me divierto jugando con mis amigas. En la unidad solemos tocar el timbre de alguna casa y salir corriendo, a ocultarnos del desafortunado vecino que sale enojado a maldecir. Es gracioso.
Todas estas horribles reuniones y fiestas son iguales. Odio la manera cómo terminan todos. Detesto que me pongan a dormir en colchones tirados sobre el suelo, y ceder la cama a mi familia ebria.
Para pasar el rato, juego mucho con el Play Station 1 de mi primo, Alejandro. Jugamos horas y horas de seguido, intentando superar el nivel de todos los juegos que lleva consigo. Él es agradable. Mis otros primos, no tanto. Camilo y María son hijos de mi tía Lucía, son mayores que yo por unos tres o cuatro años aproximadamente. Camilo sólo piensa en buscar a una chica con quien bailar. María se dedica con la hermana de Alejandro, Lorena, a detectar la canción perfecta para bailar.
Camilo me asusta, es bastante raro. En el computador de la casa de mi tía Lucía, cuando me lo prestan para jugar, lo primero que aparece en el escritorio es ese asqueroso juego de el violador de la selva, o de la jungla, no me importa. Es muy molesto. Hay muchas fotos de mujeres desnudas o en ropa interior. Creo que es lo suficientemente libre para tener eso en el ordenador familiar. Las chicas dicen que es muy lindo, pero para mi, es feo. Recuerdo que una vez nos mostró a María, Alejandro, Lorena y a mí su miembro. Era todo... peludo. Que asco.
Ellos son muy extraños, excepto Alejandro. Aunque una vez Alejandro me dijo que se quería acostar conmigo, y salí espantada de su presencia. Por Dios, sólo tengo 12 años. No estoy lista para nada de eso. Mi meta es llegar virgen al matrimonio.
Pero la verdad es que, debo reconocer que soy curiosa. He visto escenas explícitas que ningún niño debería ver, pero las ví. Nunca lo he confesado. Pero una vez, cuando estaba en los Estados Unidos, tenía 5 o 6 años de edad. Era una noche común, como cualquier otra, hasta que me desperté. Empecé a escuchar un sonido muy peculiar, era duro y continuo, segundo tras segundo. Pude observar que la luz de la sala estaba encendida, pero no lo suficiente para alumbrar todo el lugar, por el espacio que había debajo de la puerta. El ruido no paraba, se hacía más y más fuerte, y fue ahí cuando escuché a alguien quejarse de dolor, ¿qué podría ser?
Me levanté de la cama y caminé hasta la puerta, me detuve y me acosté en el piso para poder ver lo que estaba pasando. En ese momento no entendía lo que estaba ocurriendo en la sala. Ahora puedo decir que estaban creando a mi hermana Sara. Ellos nunca se dieron cuenta de que yo había presenciado eso. Desde entonces, siempre he tenido la intriga de cómo será eso.
¿Cómo se sentirá eso? ¿Acaso es tan malo como nos lo describen los adultos?
Algunas compañeras de mi grado hablan ya de ese tema. Incluso hay unas que ya lo han hecho y dicen que es lo más doloroso del mundo. Claro está, que quienes ya lo han hecho es porque sus padres las dejan ir de fiesta cuantas veces deseen. Las monjas de mi escuela nos dicen que eso sólo se puede hacer entre un hombre y una mujer que sean esposos. Eso lo tengo claro.
Mi duda es: ¿Por dónde el hombre introducirá su parte íntima en la parte baja de una mujer? Que yo sepa, las mujeres sólo tenemos 2 orificios abajo… si entienden a lo que me refiero. La verdad no sé por cuál podría ser, pero dudo bastante que sea por el orificio que expulsa lo sólido…
Otro asunto del que siempre hablan es del periodo. Tengo compañeras que nos han comentado que empezaron a sangrar desde que tenían 9 años de edad. También dicen que es lo peor que les ha podido suceder, porque no pueden nadar en la piscina o usar pantalones blancos. Pero hay algunas chicas que usan tampones. Me aterran, ¿eso no quitará la virginidad? Que terrible sería perder la virginidad por un tampón. Además, cuentan las chicas que desde que tienen la menstruación, faltan más a clases, debido a los malestares causados por esa causa.
Hay semanas en las que me enfermo sin parar. Me da fiebre, dolor de cabeza, me duele la espalda en la parte baja y también el abdomen bajo. Voy al baño, pero eso no soluciona nada. Tomo pastillas para el dolor pero persiste. Siento que los pequeños y decepcionantes pechos que tengo quieren reventarse, y me pesan más de lo normal. Es muy extraño. Voy infinitas veces a la enfermería de mi escuela, pero no me dan respuesta de que pueda ser. Siempre me dan una taza con un té que sabe a todo, menos a delicioso.
Hoy debo ir a la escuela. Mi madre me levanta de la peor manera posible: encendiendo la luz de mi habitación y dejándola así. Cuanto odio eso. Ella no es de las que se sienta al lado mío en la cama, me da un beso y me dice “Buenos días”. Me siento oprimida por la luz y me levanto para ir al baño a darme una ducha. Empiezo a desvestirme, y dejo por ultimo mi ropa interior.
¿Qué rayos es esto? Es una mancha café, ¿en mi calzón? ¡No puede ser! Pero qué extraño, me ha salido de otro lugar, otro orificio, ¿acaso eso quiere decir que tengo 3 orificios? ¿Por ese orificio entrará el…miembro del hombre? Oh no. Mucho caos acumulado en una mañana. Empiezo a pensar qué rayos puede ser... creo que acabo de recordar algo. En la escuela nos habían hablado de esto. Sólo a las mujeres nos pasa, ¿esto me hace mujer? ¿Por este extraño flujo puedo quedar embarazada algún día? Imposible. Soy muy joven para dejar de ir a la piscina para esta razón. Estoy muy vieja para volver a usar una especie de pañal en miniatura. Tengo 12 años… ¡claro! A mi madre también le llegó a mi misma edad, que obvio. Esta debe ser la primera visita del señor Andrés, el que viene cada mes.
Amelia Novoa
2008
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Infinitamente #PGP2016
Não Ficção¿Sacrificarías tu alma por amor? Cuando la religión y el amor juvenil se ven enfrentados, es cuando debes tomar una decisión por ti mismo. ES LA PRIMERA VEZ QUE ESCRIBO DE ESTA MANERA. Agradezco la paciencia y comprensión. Puede que este modificando.
