No... todo menos esto.
Parpadeo y mi padre no está se ha ido. El cuerpo de David sigue tendido en el piso. Mi cuerpo me pesa demasiado, pero saco fuerzas de donde no las tengo para arrastrarme con los brazos hasta llegar a David. Lloro aún más al tocarlo. Está frío. No reacciona cuando acomodo su cabeza en mi pecho. Lo abrazo y confirmo que no respira. Mi padre lo mató.
- Lo siento mi vida, te amo. Perdóname por favor -. le susurro cerca de su oído.
No lo controlo. Inhalo y exhalo con demasiada prisa. No logro detenerme. Salen aún más lágrimas de mis ojos.
¡Mierda! Algo me esta agarrando del cuello... no puedo...
Abro mis ojos y veo mi cuarto a oscuras. Me encuentro acostada en mi cama hacia arriba. No me puedo mover, mi cuerpo no obedece las órdenes de mi cerebro. Mi cara está empapada de lágrimas, y siento como una acaba de salir y empieza a recorrer mi sien, mientras se dirige a mi oreja.
Me estoy ahogando. Siento que hay algo que esta atado a mi cuello y me aprieta más y más. Es tanta la fuerza que no puedo cerrar la boca, intento respirar, pero lo único que escucho son mis quejidos sin aliento. Me rindo, este poder no lo puedo enfrentar. Dejo de intentar seguir respirando. Justo en ese momento, lo que sea que me estuviera torturando, me libera de su opresión. Puedo ahora sentir cada miembro de mi cuerpo.
Intento calmar mi mente antes de moverme. Acabo de pasar por un suceso que muy bien conozco. No debo asustarme. Es normal en mi.
Me empeño en mover mi mano, y lo logro. De una sola vez la llevo hacia mi rostro para secarme la humedad que me ha dejado las lágrimas. Me siento en mi cama con las piernas cruzadas, para seguir recobrando la calma.
Ese acontecimiento me ha afectado más de lo que alguna vez pude haber imaginado sobre cualquier otra cosa. Recuerdo esa mañana, tanto, como si hubiera acabado de suceder. Me duele el pecho al pensarlo. Mi mente se vuelve un caos con ese tema.
Soy una maldita estúpida. Debí haberle dicho que se fuera...
Entre más repito esa escena en mi mente, más me atormenta, más se consume la poca luz que tiene mi alma.
¿Cómo se le pudo ocurrir hacer eso? Maldita sea, ¿acaso es eso lo que su Cristo hubiera hecho? ¿Eso es amar a tu enemigo? ¿Era David su enemigo? No, no y no. Puta vida. Él no merecía nada malo. Nada de esto fue y es su culpa. Yo era quién debía ser azotada, él no.
Todo esto es culpa mía. Si hubiera detenido mis sentimientos desde el principio, no estaríamos en esta situación.
¿Pero cómo dejarlo? ¿Cómo le das la espalda a la persona que quiere un futuro contigo, quien esta dispuesto a sacrificar lo necesario por tenerte? ¿A quién le cabe en la cabeza ponerle fin a una historia, cuando estas realmente convencido de que será una maravillosa?
¡David me encanta! Estoy profundamente enamorada de él. Rayos, ¿por qué? ¿Por qué entre las millones y millones de personas que habitan en este planeta, yo tenía que ser la maldita desdichada de haber conocido todo lo que el cristianismo radical es? No veo en qué me puede beneficiar.
Lo que ha generado toda esta desgracia en mi ha sido odio, amargura e ira. Esto es lo que me tiene enferma. Es por esto que no logro dormir, sino hasta la 1:00 o 2:00 de la madrugada. Por esta razón escucho voces y sonidos extraños donde no hay ni un objeto que pueda hacer un sonido. Me he convertido en una psicópata. Siento que todos los de la congregación a la que asistimos pueden estar por ahí observando mis movimientos.
Empiezo a llorar de nuevo. No se ni qué hora es. Mis padres han acogido el jodido vicio de quitarme el celular en las noches, para asegurarse de que duerma toda la noche. Ilusos. Muevo mi cabeza y la posiciono hacia el techo, dirigiendo mi mirada hacia arriba.
- Mira lo que me has hecho ¿Es esto lo que quieres de mi? ¿Que viva llorando cada noche? - empiezo a sollozar - ¿No ves que sufro? Tu mismo me has respondido varias súplicas, que te las he hecho de rodillas, de que David es a quien tanto estaba esperando y... ¿por qué me lo quitas? ¿Por qué me lo entregas para arrebatarlo de mi?...
Me detengo de hablarle a Dios. Al Dios que se supone que está dispuesto a escucharme y a sanar mis heridas. Pero llevo 18 años con las cicatrices abiertas.
-Tu sabes que hace algunos años yo de verdad quería obedecer tu voluntad. Pero desde que llegamos aquí, desde que cambiamos de iglesia, todo ha sido diferente. No puedo seguirte como ellos me indican. No puedo, lo siento mucho...
Tengo de nuevo la cara empapada, mi cuello y mi pecho. Me ha tocado secarme el rostro con mi pijama, porque las manos las tengo igual de mojadas.
- Si esto va a ser así, quiero que sepas que - inhalo profundamente, y por un momento no puedo creer lo que estoy apunto de decir -... no quiero ser tu hija. Me rehúso a ser cristiana. Me niego a seguirte.
Amelia Novoa
2015
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Infinitamente #PGP2016
Non-Fiction¿Sacrificarías tu alma por amor? Cuando la religión y el amor juvenil se ven enfrentados, es cuando debes tomar una decisión por ti mismo. ES LA PRIMERA VEZ QUE ESCRIBO DE ESTA MANERA. Agradezco la paciencia y comprensión. Puede que este modificando.
