Hace una semana de la cena en casa de Candy, y ya ha vuelto al set. Aunque es más amable que nunca, se mantiene muy distante. No sé qué demonios me pasa, debería gustarme que no se hiciera falsas ilusiones con respecto a lo que pasó. Pero me molesta. Me molesta ver sus miradas huidizas, y cómo, sin embargo, ha congeniado tan bien con el resto de los chicos.
Por suerte, Giselle estará en la ciudad en un par de horas, procedente de Madrid, en donde estuvo desfilando la última semana. Ésa es la única mujer en la que debería pensar si fuera un hombre sensato.
Entre toma y toma, veo aparecer a Giselle, mi pareja. Va vestida con un vestido largo hasta el suelo, rojo, con la parte superior atada a su hermoso cuello. Giselle es una hermosa, delgada y bronceada rubia, con unos impresionantes 180 cm. de estatura. La antítesis de Candy. Elegante y con cara de ángel, Gigi es coqueta y de aspecto delicado, lo que contrasta fuertemente con su caprichoso carácter. Pero a mí me gustaba así. Me gusta así... O al menos así ha sido siempre, hasta que Candela apareció por el set con sus vaqueros ajustados y sus sonrisas.
— ¡Hola, Lexie! Pensé en pasar por aquí a darte una sorpresa... ¿hice mal? Te he extrañado tanto, bizcochito... — Dice mientras frunce los labios con un estudiado mohín, como una niña triste.
Se lanza y me besa con esa manera suya tan peculiar y dramática, levantando una de sus estilizadas piernas en el aire. Sonrío mientras la miro y me compongo, y, de repente, la veo. Candy, a unos metros, ha visto toda la escena y ahora me está mirando como si me acabara de nacer una segunda cabeza.
"¡Mierda!"
No sé por qué, pero comienzo a sentirme como un monstruo...
----------
Candy
¡Mierda!. No entiendo por qué me he quedado petrificada. Por suerte he reaccionado a tiempo, alejándome de la visión de los " Reyes del baile" besándose ardientemente. Joder, es su novia, es normal que la bese así...
“lo anormal fue que te hiciera el amor como si fueras la diosa de la lujuria, guapa"
Sí...pero eso no apacigua el dolor que siento en el pecho. Lo cierto es que el muy bastardo me había usado unos minutos, y después se había asegurado de que no iba a hacerlo público.
¿A quién quiero engañar? Había estado deseosa, lo que hace que me sienta aún peor. Nunca he sido bella, ni siquiera delgada. Y después de dar a luz, estoy segura que no puedo competir con una veinteañera supermodelo de ropa interior. Nunca debí haber dejado que me besara, y menos aún haber dejado que el pensamiento de que me deseaba me envolviera el cerebro.
Incapaz de soportar el nudo que siento en el pecho, intento encontrar un sitio apartado.
Y lo encuentro, sentada en la parte de atrás de la furgo del catering. O al menos por un par de minutos, hasta que aparece Otto con semblante preocupado.
— Cuéntame qué ha pasado entre el señor rubito sexy y tú. Ahora mismo.
— No sé de qué me estás hablando, Otto...
— Y un cuerno. He visto tu cara ahí fuera, y también te vi mirarlo en la cena en casa la semana pasada.
¿Qué está pasando, bebé?
— Cuando te lo cuente no vas a creerlo.
— Prueba — Dice mientras cruza los brazos sobre el pecho.
— Cielo, creo que es mejor que te lo cuente camino a casa, éste no es el sitio, ¿sí? — intento apaciguar a mi mejor amigo.
— ¿Por qué me da la sensación de que estás intentando escaquearte?
ESTÁS LEYENDO
3,2,1...Action!!
RomantikAlex Hunt es un joven actor norteamericano. Declarado el hombre más sexy del mundo, tiene fama, dinero, una novia supermodelo...y una adicción a las magdalenas de chocolate. Candela es una joven madre soltera que se establece en Los Ángeles y consig...
