Dolor, eso era lo único que podía sentir Papyrus, ¿por qué sentía ese dolor alguien como él? ¿por qué se apreciaba muy mal y notaba como su corazon se partía en dos? ¿dónde se supone que se encontraba? percibía mucho dolor y pena, y podía escuchar su voz un tanto mas calmada y extraña. Donde se supone que estaba? no era ese espacio donde esa monstruo mariposa estaba, era otro lugar...
—¡por favor! devuélveme a ++**.
—jejeje —esa voz la conocía muy bien era...— yo jamás hice desaparecer a ++**, si no a tu mayor estorbo... pero si cumples un sacrificio lo haré...
¿Por qué sentía que era una mala idea? de repente sólo escuchaba puros gritos de piedad y perdón, escuchaba el sonido de algo metálico aplastar algo, y el sonido de los huesos también, ¿¿que estaba pasando??
—¡ahhh! —Papyrus se levanto de golpe y miro que estaba en su cuarto, ¿cuándo fue que llego a su casa? lo único que recuerda fue la paliza que le dio a su hermano... hablando de su hermano— ¿ya dejo de existir esa bolsa de mierda de mi perro? espero que si.
Se levanto y una vez listo para su nuevo día...
—¿Sans? —llamo a su cuarto y abrió la puerta, cuando vio el interior se molesto demasiado. ¡¿Aun su hermano estaba ahí?! ¡¿por qué?! ¿no se supone que debería estar ya muerto? Papyrus no quiso pensar mas en eso por lo que fue al baño y tomo un bote lleno de agua helada, y se dirigió al cuarto de su mugriento hermano— ...Sans levántate... —no recibió respuesta, ya estaba irritado—. Sans te doy una ultima oportunidad... LEVÁNTATE! —nada, sin ninguna pizca de remordimiento se acerco al colchón asqueroso y como si nada vaciaba ese bote de agua helada en todo el cuerpo del pequeño esqueleto.
Éste en respuesta grito y comenzó a tiritar del frío que vino de repente, lo único que vio fue a su hermano con un bote y con una expresión de enojo tenebroso. Sans parpadeo un par de veces y con voz apagada y muerta comenzó a hablar.
—¡j-j-jefe!, ¿¡p-p-por qu-é-é hi-hizo es-eso!? —el pobre trataba de taparse pero todo estaba mojado y el frío de esa mañana junto con el agua no le ayudaba en nada, pronto sintió algo de dolor en todo su cuerpo.
—¡ya levántate! ¡y date un baño! ¡preparare la desayuno y si no bajas en veinte minutos comes en el suelo! —sin mas salio mientras azotaba la puerta.
Sans trataba de hacer memoria de lo que posiblemente él habría hecho para que su jefe estuviera así de enojado, pero por más que pensara no recordaba nada, decidió dejar de pensar y entrar pronto a la bañera, o se enfermaría y seria una molestia aun más grande para su hermano.
Tardo unos 10 minutos y cuando salio aun sentía algo de dolor, mientras se bañaba vio todos los huesos rotos que su hermano el día de ayer le provoco, seguía sin saber por qué estaba enojado con él, pero no quería tentar a su mala suerte por lo que se apresuro a cambiarse.
No tardo mas de cinco minutos y salio corriendo a la cocina donde Papyrus terminaba el desayuno y estaba sirviendo la comida. Estaba a punto de gritar por su perro cuando ya lo vio sentado con la mirada gacha jugando con sus falanges. No le importo en lo mas mínimo que se estaba volviendo menos flojo y le dio su comida.
Mientras el comía vio que Sans no tocaba ni nada su comida, eso le llamo la atención y con su taza de café cargado miro a Sans.
—¿por qué no comer perro?
—yo... no... me ha dado la orden... —Sans se encogió mas en su asiento y sus cuencas se oscurecieron.
—¿hm? oh puedes comer pedazo de inútil—Papyrus volteo su vista de Sans a su comida y escuchaba como Sans le agradeció y comenzó a comer tranquilamente.
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Devuelve
RandomPapyrus se topa con una extraña monstruo encapuchada, ésta le dice que el puede pedir un deseo, el que sea. Pero estos deseo son tramposos, si no los pides con detalles se pueden volver pesadillas. Papyrus pide algo sin medir nada, la muerte de cier...
