El chofer de mi padre nos llevó al Vetekatten rápidamente, mientras tanto Elise y yo platicamos un poco, es una persona agradable y con una sonrisa realmente cálida, una chica transparente, no tiene nada que ocultar pero no es como que la gente se de el tiempo para conocerla.
Llegamos en unos 20 minutos a la cafetería, el lugar estaba lleno, pero eso es algo muy común por aquí, en especial por el ambiente tan pacífico del Vetekatten.
Elise pidió un capuchino y yo un espresso, ella se quedó callada unos momentos y alguien me estaba mandando muchos mensajes, uno tras otro, incluso me estaba llamando pero no quise ser grosero o que pareciera que no me interesaba Elise, así que solo saque mi celular del bolsillo y le baje el volumen, vi el contacto y me di cuenta que la que me estaba llamando era Liessel.
-Por mi no hay problema si respondes.
-La verdad, me importa mas estar contigo.- Ella se sonrojó un momento mientras se escudaba en su café.
-No soy tan interesante como todas las que te persiguen.
-La palabra que buscas es "superficiales", porque ninguna es aunque sea un poco interesante, pero me necesitan para ser populares.
-Si sirve de algo, lo que menos quiero es ser popular.
-Te entiendo, no todo el mundo necesita llamar la atención.- Pasaron unas cuantas horas, tal vez fueron 2 pero para mí parecían minutos, el tiempo con Elise se pasaba demasiado rápido y siempre quería un poco más.
Pasaron unas semanas y simplemente cada quien seguía en su papel hasta la hora de la salida de la escuela, donde iba por ella y tomaba su mano, en algunas ocasiones las otras chicas la miraban con celos, y tenían razones para tenerlos porque ninguna se puede comparar con Elise, y aunque a ella le desagradaba el hecho de ser el centro de atención empezó a ser parte de mi pequeño grupo, ahora toda la escuela conocía a Elise, la chica que más quería en toda la escuela.
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Quid pro quo
Teen FictionQuid pro quo, expresión en latín para referirse a una cosa a cambio de otra.
