Capítulo 4 Delta

23 4 0
                                        

La luz me cegaba, vi mi vida pasar ante mis ojos cual película pero mucho más rápido, y en lo único que pude pensar fue en mi amado esposo al cual he dejado viudo, él seguirá viviendo y tal vez encuentre a alguien mejor, que le de más de lo que yo pude darle. Pero, ¿que sería de mi?, ¿Alexander estará triste?, ¿qué pasará con mi alma?
Y tan solo vi luz, y comencé a llorar, queriendo regresar a mi vida pasada, pero ahora soy alguien más. Mis padres me nombraron Madeleine, nací en Marsella, Francia el día 13 de Agosto de 1990, el mismo día en que mi vida pasada terminó. De tanto llorar me quedé dormida, pero al despertar ya no recordaba el porque de mi tristeza, tan solo se mi nombre y que la mujer que me carga es mi madre, y el hombre de junto mi padre.

A la corta edad de 4 años era muy antisocial y agresiva con los niños que me hablaran, prefería leer a Platón en vez de ver caricaturas y jugar como cualquier niño normal, y de por sí que una niña de 4 años lea es algo poco común, le dijeron a mis padres que mi comportamiento se debía a ser una "niña prodigio", lo que me condenó a que mis padres quisieran que prácticamente viviera en clases de todo lo que se les ocurría, piano, inglés, italiano, latín, violín, ballet, tennis, natación, etc. A la edad de 6 años ya sabía alrededor de 6 idiomas, 4 deportes y 8 instrumentos y contando, pero el problema de ser prodigio es que solo lo entiendes rápido, pero eso no garantiza la emoción de equivocarte, volver a intentarlo y sentirte orgulloso cuando lo haces bien, porque las fallas generalmente no existen, o son poco significativas. Sin embargo, mientras mis calificaciones fueran altas mis padres estaban bien con ello.

Crecí como una persona normal que solo sabía un poco más que las personas normales, mi vida solo es una del montón, sin importar mis dones. Hoy en día tengo 15 años y lo que mejor hago es pintar a la gente y la costa tan hermosa de Marsella, aunque me gustaría saber lo que la gente ve en ella, los sentimientos de paz que les provoca estar cerca del mar, sintiendo la arena caliente y el agua tan cálida, la satisfacción de vivir que sienten todos ellos estando aquí.

Quid pro quoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora