Llegamos a mi cuarto, que por suerte ordené esa tarde, ella se sentó al borde de mi cama y con la mano me señaló un espacio a su lado y platicamos por unos momentos, Ariel estaba algo inquieta, ella sabía lo que quería y estaba bien con eso, de vez en cuando ponía su mano en mi rodilla y me miraba pidiéndome algo más, no sé exactamente en que momento pasó pero la besé, y simplemente el beso se hizo algo más apasionado, acaricié su cabello mientras ella se subía en mis piernas. Le quité la blusa a Ariel mientras ella desabrochaba los botones de mi camisa y pasé mis manos por su espalda, tenía la piel muy suave y aproveché para desabrochar su sostén, deslizándolo por sus brazos, Ariel se levantó un momento para desabrochar mi cinturón y al sentir sus manos le ayude a bajar mi pantalón, quedando solo en ropa interior, me quité los zapatos para quitarme completamente el pantalón y le ayude a ella con su short, al acabar la pegue a mi cuerpo abrazándola, ella se estremeció al sentir lo excitado de solo verla, aunque al ver su rostro supe que ella estaba igual que yo. La acosté en mi cama rápidamente y empecé a besar su cuello bajando mi mano lentamente para bajar su ropa interior, la cual quedó a la altura de sus rodillas cuando ella llevó mi mano a su entrepierna, pidiéndome con los ojos que la tocara y la besé mientras lo hacía, ella empezó a gemir sutilmente entre cada beso, Ariel notó cuanto lo disfrutaba así que también bajó la única prenda que me quedaba y empezó a tocar mi entrepierna poco a poco, me separé de ella y me levanté un momento por mi cartera donde guardaba algunos condones, tomé uno, lo abrí y me lo puse.
-Vuelve a la cama conmigo, cielo.- Ariel estaba parada al lado mío y me dio unos pequeños besos en la mejilla para después hacerlo en mis labios, la tomé de la cintura y la llevé de vuelta a la cama, me senté y ella se sentó sobre mí moviéndose un poco, se levantó un poco y me dejó entrar en ella, y lo que tuve más claro en ese momento era que este no era una simple cosa de una sola noche, solo la abracé y la besé mientras nos movíamos, solo se podía oír nuestra respiración agitada y los pequeños gemidos de Ariel.
Pasó un buen rato, ni siquiera sería capaz de decir cuánto tiempo pasó, al ver el reloj vi que eran las 2:40 am así que le pedí a Ariel que se quedará, ella no tardó mucho en sentirse cómoda y quedarse dormida.
A la mañana siguiente Ariel estaba dormida en mis brazos, la levanté con un beso en la mejilla, ella se levantó rápidamente para vestirse.
-Fue una linda noche, pero debo irme ahora.
-¿Y porqué tanta prisa?
-Debo ir al trabajo.
-Entonces déjame vestirme y yo te llevaré.- Ella aceptó, así que me vestí lo más rápido que pude y salimos de casa, la llevé al trabajo en mi auto y nos despedimos, ella sólo metió su mano en mi bolsillo pero no quise revisarlo de inmediato así que esperé a subir al auto y revisar mi bolsillo, era un simple papel con su celular escrito, pero nada me hizo sentir mejor.
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Quid pro quo
Dla nastolatkówQuid pro quo, expresión en latín para referirse a una cosa a cambio de otra.
