Muy importante: leed mi nota de autora al final del capítulo, sobre todo lo que he subrayado con negrita! Espero muchas opiniones. Os amo! Disfrutad este ratito de evasión 😊
Pov César
Azucena estaba de seis meses y medio cuando la carta llegó.
Estaba acostumbrado a ver a mi padre una vez al año, en navidad, y a veces también en acontecimientos importantes, como cuando me atreví a hablar a Azucena por primera vez y en sus plenas facultades.
Pero la carta me dio mala espina desde que estaba oculta en el interior de su sobre con un par de sellos mal colocados.
Llamé a Azucena que cocinaba una olla de garbanzos. Dejó la olla controlada y llegó casi corriendo hasta mi, lo que su gran barriga con nuestra Bebé le permitía.
-¿qué ha pasado? -Me preguntó preocupada acariciando mi brazo en toda su extensión.
- Una carta de la mansión -pronuncié, en voz apenas audible.
Azucena me escuchó, y sus ojos se abrieron desmesuradamente.
- ¿Tu crees que...ha fallecido?
- No lo sé.-respondí con honestidad, sinceramente esa carta podría llevar cualquier tipo de contenido con cualquier noticia proviniendo de mi padre, igual notificaba su repentina mejora que su funesta muerte.
- Vamos, leela en voz alta -me apremió mi embarazadísima esposa.
Con ella a mi lado me sentía más capaz, mucho más seguro.
Azucena era ese agua fresca que en mis momentos de inquietud apaciguaba mi boca seca, y no sexualmente hablando, aunque en ese aspecto tampoco podía quejarme.
Tragué saliva y despegué el sellado de la carta, vacilante. Tenía el presentimiento de que sus frases cohesionadas y coherentes no serían sobre una temática agradable.
Desdoblé la carta una vez la saqué de la protección del sobre para comenzar con la lectura.
Las letras eran en cursiva, de caligrafía mejorable, pero sin una sola falta ortográfica. Si no admitiera que aquel hecho me había relajado un poco estaría mintiendo, y bastante. La carta había sido narrada por mi padre.
Mi viejo había hecho cosas malas, sus decisiones habían sido rateras, y nuestra relación estaba en declive desde que quiso decidir por mi inmiscuyéndose en mi vida privada cuando yo no pude decidir nada para el cáncer de Laura, mi madre.
Aún así, él, a pesar de no ser un buen hombre, era un hombre arrepentido, y antes de que se fuera, al menos, me gustaría dedicarle algunas palabras de despedida.
Miré a Azucena, me concedió una pequeña sonrisa y colocó su mano en mi hombro. Esperaba a que me pusiera a leer, y su mirada era el único detonante que necesitaba la acción.
- "querido hijo, sé que no he sido el mejor padre, tampoco el mejor marido, ni siquiera el mejor amante, fuiste fruto de algo que no debió pasar pero que tenía que suceder, en un tiempo lo entenderás mejor:con mi diario. ¡Pero bueno! Ese no es el motivo que me ha llevado a escribirte, tu viejo se muere, antes que el abuelo, tiene gracia ¿no? Con esta venganza de la vida me he dado cuenta de que Dios existe, y, aunque ya sea un poco tarde...quiero hacerlo bien. No llamo al teléfono de tu hogar porque todo el mundo sabe que es mal augurio para una familia naciente que un moribundo se entrometa en su felicidad, espero que perdones mis nuevas manías. El otro día me confesé, sí, así es, con todo el tiempo del mundo aquí encamado en una habitación que me quedaba demasiado grande decidí que ya era hora de soltar mis más de mil pecados, ¡imagina cuántos que Don Aurelio se quedó a dormir! Ayer también tocó ese momento en el que todo hombre corrige su testamento, cambia cosas...Sé que diciendo esto no recuperaré el cariño que en tu infancia me tuviste, pero redimirme es mi deseo, y ver tus ojos brillar de dicho es mi anhelo, doné las inversiones de todo mi legado empresarial a la fundación contra el cáncer, las empresas en sí, las he donado al ayuntamiento, que el rendimiento de éstas vaya para la sanidad y la educación, para nuestra bonita ciudad de Madrid, todas excepto una, la que fundó el padre de Azucena y le arrebaté, ha sido devuelta a la familia. Tus empresas son tuyas, no he hecho ninguna modificación, pero si fuera tú aprovechaba para vivir, cuando te des cuenta tu hora estará próxima y te arrepentirás de haber actuado a favor de la ambición, alimentando la codicia y desperdiciando ese tiempo de oro que solo debería estar destinado a la familia, a los tuyos. Me gusta el nombre que le habéis escogido a la niña: Laura. A tu madre le encantaría. La saludaré en el cielo y nos pondremos al día de los cotilleos de los santos. Un beso.
Pd: ven a verme o a ver lo que queda de mí pronto"
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Contrato de Boda
RomanceAl acabar la universidad solo quería ser feliz con el amor de mi vida, ir de vacaciones con mis amigas y encontrar un trabajo que no me alejara demasiado de mi familia. Nada salió según mis planes: me engañó el que se suponía que tenía que ser el am...
