Cap. 18

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 Narra____:

 El profesor Binns, el fantasma que enseñaba Historia de la Magia, nos mandaba redacciones todas las semanas sobre las revueltas de los duendes en el siglo XVIII; el profesor Snape nos obligaba a descubrir antídotos, y nos lo tomamos muy en serio porque había dado a entender que envenenaría a uno de nosotros antes de Navidad para ver si el antídoto funcionaba; y el profesor Flitwick nos había ordenado leer tres libros más como preparación a su clase de encantamientos convocadores. 

  Hasta Hagrid nos cargaba con un montón de trabajo. Los escregutos de cola explosiva crecían a un ritmo sorprendente aunque nadie había descubierto todavía qué comían. Hagrid estaba encantado y, como parte del proyecto, nos sugirió ir a la cabaña una tarde de cada dos para observar los escregutos y tomar notas sobre su "extraordinario" comportamiento.  

  —No lo haré —se negó rotundamente Draco cuando Hagrid les propuso aquello con el aire de un Papá Noel que sacara de su saco un nuevo juguete—.Ya tengo bastante con ver esos bichos durante las clases, gracias.  

  De la cara de Hagrid desapareció la sonrisa  

  —Harás lo que te digo —gruñó—, o seguiré el ejemplo del profesor Moody... Me han dicho que eres un hurón magnifico, Malfoy.   

Los de Gryffindor estallaron en carcajadas

—¿Con qué varita? Si se la rompieron, profesor— Deje escapar furiosa

Todos se callaron, pero pude notar que la mayoría de Slytherin sonreían

  Al terminar la clase fuimos al vestíbulo, todos estaban frente un gran cartel. Blaise, el más alto, se puso de puntillas y leyó en voz alta:

  TORNEO DE LOS TRES MAGOS   

  Los representantes de Beauxbatons y Durmstrang llegarán a las seisen punto del viernes 30 de octubre. Las clases se interrumpirán media hora antes.  Los estudiantes deberán llevar sus libros y mochilas a los dormitorios y reunirse a la salida del castillo para recibir a nuestros huéspedes antes del banquete de bienvenida.  

  —¡Sólo falta una semana! —dijo emocionado Ernie Macmillan, un alumno de Hufflepuff, saliendo de la aglomeración—. Me pregunto si Cedric estará enterado. Me parece que voy a decírselo...   

  —¿Cedric? —dijo Theo confundido

 —Diggory —explicó Pansy—. Querrá participar en el Torneo.

  — Cedric Cedric Cedric— Draco imito una voz chillona

  —No te pongas celoso amor...— Bese su mejilla— ¿Vamos a la sala común?

***

  Cuando bajamos a desayunar la mañana del 30 de octubre, descubrí que durante la noche habían engalanado el Gran Comedor. De los muros colgaban unos enormes estandartes de seda que representaban las diferentes casas de Hogwarts: rojos con un león dorado los de Gryffindor, azules con un águila de color bronce los de Ravenclaw, amarillos con un tejón negro los de Hufflepuff, y verdes con una serpiente plateada los de Slytherin. Detrás de la mesa de los profesores, un estandarte más grande que los demás mostraba el escudo de Hogwarts: el león, el águila, el tejón y la serpiente se unían en torno a una enorme "H".

  Aquel día había en el ambiente una agradable impaciencia. Nadie estuvo muy atento a las clases, porque estaban mucho más interesados en la llegada aquella noche de la gente de Beauxbatons y Durmstrang. Hasta la clase de Pociones fue más llevadera de lo usual, porque duró media hora menos. Cuando,antes de lo acostumbrado, sonó la campana. Junto con Pansy corrimos hacia la sala común y dejamos la mochila y los libros. Nos pusimos las capas y fuimos al vestíbulo 

La Hija de Voldemort (Draco Malfoy y tu)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora