Cap. 35

1.7K 91 9
                                        

Narra ______:





Harto de encontrarnos por todas partes, el profesor Snape nos había dado permiso para usar el aula vacía de Pociones durante la hora de comer. No tardé en dominar el embrujo obstaculizador, un conjuro que
servía para detener a los atacantes; la maldición reductora, que me permitiría
apartar de mi camino objetos sólidos, y el encantamiento brújula, un útil descubrimiento de Daphne que haría que la varita señalara justo hacia el norte y, por lo tanto, me permitiría comprobar si iba en la dirección correcta hacia el centro del laberinto. Sin embargo, seguía teniendo problemas con el encantamiento escudo. Se suponía que creaba alrededor del que lo conjuraba un muro temporal e invisible capaz de desviar maldiciones no muy potentes, pero Theodore logró romperlo con un embrujo piernas de gelatina bien lanzado. Anduve tambaleándome durante diez minutos por el aula antes de que él diera con el contramaleficio mientras que Blaise se burlaba de mi.

—Pero si lo estás haciendo estupendamente —me animó Blaise, comprobando la lista y tachando los encantamientos que ya tenía bien aprendidos—. Algunos de éstos te pueden ir muy bien.

─Sí, pero eso no es lo que me preocupa, tengo un mal presentimiento respecto a Cedric, ¿saben? tengo miedo por él─ le declaré a mis amigos mientras me sentaba en el suelo y cruzaba mis piernas.

─Tranquila, él estará bien. Él es uno de los campeones de Hogwarts, por algo lo escogió el cáliz ¿no es así?─ habló Theodore mientras me acompañaba en el suelo.

─El verdadero campeón de Hogwarts─ aclaré mientras cerraba mis ojos y apoyaba mi cabeza sobre su hombro.

─No digas eso, también te escogieron a ti─ Blaise se había sentado frente a nosotros y quería animarme aunque sea un poco.

Suspiré pesadamente, tenía tanta presión sobre mi. No por la competencia, si no por mi padre; debía hacer que Potter pasara la prueba, debíamos ir juntos. Tenía que estar presente para ese momento.

***

El desayuno fue muy bullicioso en la mesa de Slytherin la mañana de la tercera prueba. A pesar de todo ese ruido a mi alrededor, sentía que un frío silencio me envolvía y aislaba de la realidad que vivía en ese instante.

─_______, querida, ¿te encuentras bien?─ el tacto de los dedos de Pansy sobre mi hombro me despertaron de aquél sueño en el que me encontraba.

─Sí, yo sólo estaba pensando en la prueba, estoy algo preocupada por eso.

─Lo harás genial, princesa, estoy más que seguro─ Draco pasó su brazo por mi cintura cuando me habló, yo suspiré y apoyé mi cabeza sobre su hombro.

Bebí un poco de zumo de calabaza y luego se posó sobre mi hombro la lechuza de los Malfoy, atada a su pata tenía una pequeña tarjeta la cual era para mi; probablemente felicitandome por la prueba y entregandome ánimos. La guardé en mi bolsillo y la lechuza volvió a irse.

─Mira, Draco, tus padres le envían tarjetas a _______ pero nunca a ti, ¿no es triste?─ se burló Theodore, yo solté una risita tonta junto a nuestros amigos.

─Oh, cállate─ le dijo Draco mientras se cruzaba de brazos.

─Vamos, Draco, tú sabes que ellos me aman─ sonreí ligeramente mientras besaba su mejilla.

─¿Quién no podría amarte?─ Draco volteó para ver la expresión de mi rostro y me sonrió, yo sólo lo abracé y escondí mi rostro en su pecho para que no sea notable mi sonrojo; a pesar de que no quisiera mi cabello se tornó rosado dejandome en evidencia.

La Hija de Voldemort (Draco Malfoy y tu)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora