"... En resumen, mi muy respetado Lord, éstas son las seguridades que puedo ofrecerle a su querida hija. Me encuentro totalmente consiente de que no es la manera ni apropiada ni correcta de plantearle, o mejor dicho, pedirle formalmente la mano de su bella hija; pero conforme a las circunstancias, y a la prontitud que la propia Constance desea, me pareció pernitente. Estaré totalmente de acuerdo si usted requiere hablar conmigo personalmente o con mi padre, así pues estoy dispuesto a visitarlo en su residencia en Dovershire si a vuestra excelencia le parece.
Quedo a sus órdenes esperando su respuesta.
Atte.
Emilian Scarborough, futuro conde de Coninham. "
No necesitó leer más, y por mucho que requirieran su presencia en Montgomery Park, era aún más necesaria en Londres.
Ya era inevitable, si eso era lo que su pequeña Constance quería. Entonces ya era hora de hacer feliz el deseo de Scarlet de poder planear una boda.
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Scarlet
Después de ese baile, no sabía que pensar. Si bien era claro que había un "algo" entre nosotros, era sin duda un algo que yo no deseaba que sucediera. Simplemente no era correcto ni moral.
Decidí ser lo más desdeñosa posible con él. Le ignoré deliberadamente durante dos días enteros, y evité acompañarle a los bailes con Constance, excusandome en migrañas falsas.
Y aunque Constance realmente se preocupó por mi salud, él lo sabía, tenía claro que era una total mentira.
Pronto James comenzó a jugar con esas reglas también, cada vez que ibamos a algún evento al que no podía negarme, él se esforzaba por dejarle en claro al mundo lo mucho que le desagradaba mi presencia, y yo hacía exactamente lo mismo.
Al cabo de media semana, todas mis amistades me cuestionaban sobre mi mala relación con mi hijastro.
Y mi madre me regañaba alegando que yo debía ser más sumisa y amable con James, pues era el hijo de mi esposo y su heredero, por ende el responsable de mi persona si Stephan llegara a faltar.
Y aunque yo sostenía que lo encontraba insoportable y engreído, lo cual no era mentira, varias veces me descubrí a mi misma viendolo molesta al verlo filtrear con alguna dama joven. Aunque no entendía bien qué era lo que me molestaba de eso. Y sinceramente no quería entenderlo, prefería ignorarlo.
-... Lo que sucede, es que ya no sé qué hacer Samantha, mi hija sigue necia en no casarse y seguir con esa tontería de ser escritora.- decía Lady Stoichkov a mi madre, en el almuerzo de beneficencia de Los Blackhill.
-debes tener paciencia, con el tiempo sucederá lo mejor para tu hija, como sucedió con mi Scarlet.- respondió mi madre, orgullosa por haber realizado mi, en apariencia, imposible matrimonio, y por haberme "borrado" mis extraños gustos.
-Y usted milord ¿no piensa en sentar cabeza? Yo podría presentarle a alguna de mis protegidas.-recomendó Lady De Mortz con una sonrisa a James. Tal vez ya estaba planeando algo, para favorecer a su sobrina Anne Rose.
-algún día, tal vez.- James me miro sin disumulo.-... Sí, tal vez lo considere, cuando mi querida madrastra decida por fin darle un nuevo heredero a nuestro padre.
-¡soltero incorregible! Solo cuando vuestro título corra peligro.- exclamó Lady Stoichkov. Yo resoplé.
-o mejor aún milady... - él sonrió, cínico como siempre. -... ahora que lo menciona, ya he reformulado mi plan, seguiré soltero, y si Scarlet da algún día a luz a un nuevo heredero lo cuidaré como a mi hijo, pues niños propios tampoco pienso tener.
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La Madrastra (Saga Montgomery #1)
Historical Fiction"Estás destinada a encontrarte a una persona, la que, de una u otra forma deberá compartir contigo cierto espacio, cierto tiempo y ciertos sentimientos. Pero la vida no es un cuento de hadas y a veces no hay finales felices. Tal vez casarse con él...
