Scarlet
Aún después de una semana, me seguía despertando con una sonrisa por las mañanas. ¡Cómo no! Me sentía tan dichosa.
James había cumplido uno de mis sueños, el entrar en esa impenetrable y prohibida Cámara, y por otro lado, me había dicho que me amaba.
Me había besado con una ternura casi inhumana, y ni siquiera me dejó decirle nada.
-Esperaremos, mi niña.- simplemente me dijo cuando llegamos a casa.-... Esperaré por ti.
Era una promesa. Pero yo aún tenía mis dudas ¿Cómo creer en sus palabras?
¿Cómo creerle? ¿Cómo había sido tan estúpida de haberme enamorado de un hombre en el que no confiaba del todo?
-Mi querida ma'am lamento haberla hecho esperar, y realmente me alegro de verla, tengo noticias para usted.- me dijo Lord Bruno, regresandome a la realidad, a su despacho.
Él se sentó del otro lado de su escritorio de caoba. Y me sonrió.
-Ésta mañana, Abercorn impuso la demanda de divorcio ante el tribunal, quiere una audiencia...- sacó unos papeles de su portafolio. Se veía tan profesional, tan serio, que ni siquiera parecía el mismo hombre bromista con el que tomé té en Riquers la tarde anterior.
-¿Qué está proponiendo? - pregunté.
Mi marido no quería un escándalo, pero yo no se lo pondría tan fácil.
-Lo que ya esperábamos.... - reiteró Bruno, mientras leía los documentos.-... Quiere una separación limpia, sin juicio. Alega solo incompatibilidades irreconciliables. Ofrece devolverle su dote integra con una compensación del cinco por ciento sobre el monto total, además del derecho sobre el guardarropa comprado durante su matrimonio.
Bruno me miró expectante.
-Obviamente no incluye las joyas.-agregó.
¿Qué estaba loco? Mi dote fue grande, pero, no lo suficiente como para mantenerne los años que tendría que estar en el exilio. No. De ninguna manera aceptaría eso.
No sé cuál habrá sido mi expresión, que le causó tanta gracia a Bruno. Él se rió en mi cara.
-Bien... Bien... -dijo entre risas.-... Es obvio que no aceptamos eso. Aunque, suerte que soy el litigante más listo e increíble que conoce.... - sacó otros documentos que me ofreció para leerlos.-... Usted ya ha denegado esa propuesta. Y ahora somos nosotros los que los llevaremos a juicio.
-¿Logró convencer a Minerva? - pregunté. Bruno asintió. Mi ama de llaves testificaría a mi favor, gracias a Lord McKellan.
-Entonces ¿un juicio de divorcio? - dije sin creermelo. Todavía era difícil de aceptar mi situación.
-De echo, será un juicio de divorcio y de adulterio...-dijo. Y mi respiración se congeló. ¿QUÉ?. -... seré implacable con él. Aun no puedo creer que te haya hecho esto. Estaba pensando...¿estaría dispuesta para pedir la pena máxima?
-¿Máxima? - pregunté con miedo. Por un momento pensé que él sabía lo de James. Pero no.
Bruno sonrió.
-Quiero exigir que se le impida volver a contraer matrimonio... - dijo satisfecho. Yo estaba confundida ¿Era posible pedir eso? -... Al encontrarlo culpable de adulterio, podemos exigir que se le prohíba contraer matrimonio, podrá tener amantes, novias, pero nunca otra esposa.
Yo sonreí.¡Dios! Me sentía tan malevola.- Sería una venganza perfecta...
-Pero debo estar preparado ma'am... - me interrumpió mi abogado.-... ¿Hay posibilidad de alguna sospecha acerca de su relación con vuestro hijastro, Lord Leighton?
Evité a toda costa pensar en todo lo que había vivido con James. No, eso me arruinaría.
-Mi relación con ese caballero es mala o nula. Puede preguntarle a quien quiera y le dirá lo mismo... - dije apresuradamente.-... Lamentablemente mi relación con mis hijastros mayores es desastrosa... Ehh... Lady Bernadette Kersey y Lord Leighton, nunca aceptaron mi matrimonio del todo...al contrario de las tres más jovenes, Lady Constance Scarborough y las gemelas Motgomery... ¿Por qué lo pregunta?
Mis manos estaban heladas. Esperaba ser lo suficientemente convincente.
Bruno estudió mi cara. Odiaba que hiciera eso. Me hacía sentir tan expuesta. Y sin embargo, igual que siempre, me mostró esa linda sonrisa suya.
-No es necesario alterarse ma'am...-dijo, su mirada experta me decía que no me creía nada, después de todo, era abogado.-... He investigado a Lord Leighton, y lamentablemente salió a la luz un terrible asunto relacionado con la difunta señorita Caroline Whinshid y su hermano.
Yo asentí. Sabía bien lo que había susedido. Todos lo sabían, fue el mayor escandalo durante años.
-Es lamentable... - continuó Bruno.-... Y más lamentable es que nos perjudicará.
-¿En qué forma? - pregunté. Todo ésto era tan confuso. ¿Cómo algo de hace años y que no tenía nada de relación conmigo, me podría afectar?
-Los abogados de Abercorn tratarán de relacionarla con Lord Leighton, de alguna forma. Y con dados antecedentes sobre el nombre de vuestro hijastro, el jurado no lo dudará, y el caso podría voltearse en nuestra contra... - dijo serio. Espera ¡¿Qué?!. -... En dado caso podría enfrentar cargos de adulterio, y ellos podrían destruirla aun más.
Empecé a hiperventilar, a tener terror. Era un gran riesgo. ¿Era lo mejor solo conformarme con el trato que ya se me ofrecía? ¿O debería arriesgarme?
Tan aturdida estaba que no noté cuando Bruno se acercó a mi y tomó asiento al lado mio. Hasta que él me tomó las manos, entre las suyas.
Yo lo mire.
-Date tu valor, Scarlet... - me dijo, me estaba hablando de tu, algo completamente íntimo e incorrecto.-... Te prometo... No... Te juro que no dejaré que suceda algo que te afecte... Te protegeré y ganaré éste caso para ti. Te lo juro.
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N/A:
Lo sé, fue corto. Pero era necesario.
¿qué opinan?
Atte.
Lenka Mockingjay.
PD. En la foto... ¿adivinan?
¡Es nuestro querido abogado, Lord Bruno Ashton, conde de Armstrong! ¿qué opinan?
(**yo lo adoro, es guapísimo**)
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La Madrastra (Saga Montgomery #1)
Historical Fiction"Estás destinada a encontrarte a una persona, la que, de una u otra forma deberá compartir contigo cierto espacio, cierto tiempo y ciertos sentimientos. Pero la vida no es un cuento de hadas y a veces no hay finales felices. Tal vez casarse con él...
