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Scarlet

Esperé hasta que nadie en la sala quedó, pues sabía que al salir de la corte de justicia, sería atacada por las preguntas chismosas y los comentarios hipócritas de los que decían ser mis amistades. Incluso le supliqué a Bruno que me dejara sola, y aunque él se mostró reacio a irse, al final accedió.

Yo tenía tantas cosas en las que pensar.

Ahora era poseedora de una considerable fortuna, pero ¿Cuanto me duraría? ¿Qué podría hacer? ¿A dónde ir para empezar de nuevo?  Y lo más importante.... ¿Cómo perdonar a James? ¿Cómo volver a confiar en él? Porque aunque me doliera, yo lo amaba.

Lo amaba con la misma intensidad de sus palabras, de su mirada, esa que tuvo al estar en el estrado.

Pero él había dicho que fui un juguete. Eso dolía tanto. ¿Cómo creerle?

-Verdaderamente esperaba encontrarte a solas.- oí la voz de James a mi espalda. Sin mirarlo, me levante de mi asiento y caminé directo hasta él.

James tomó mi rostro en sus manos, mientras una lágrima corría por mi mejilla. Suspiré.

Tal vez, lo mejor para ambos era estar separados. Pues juntos, solo nos hacíamos daño.

-Lo lamento tanto, mi niña...yo...-se interrumpió cuando yo di un paso atrás. Si él seguía tocandome no iba a encontrar la fuerza para decirle.

-¿Me amas? - le pregunté. Mis ojos lloraban ligeramente. Esto sin duda era lo más difícil que alguna vez tuve que hacer.

James desapareció el espacio que nos separaba. Me abrazó con fuerza, como si se le fuera la vida si llegaba a soltarme.

-Te amo, de eso nunca tengas duda... - susurró en mi oído. Más lágrimas salieron de mis ojos, empapando su chaqueta. Quería aferrarme a él, quería besarlo, quería tantas cosas de él, pero....lo mejor era dejarlo. Su padre ahora me odiaba, su hermana también, se arriesgaba a perder su herencia por mi, y no, yo no podía hacerle eso a él, yo no podía arrebatarle lo que  le pertenecía por derecho, yo no podía alejarlo de toda su familia, no, lo amaba lo suficiente como para arriesgar mi amor por él, por su bienestar.

Por eso mismo, me obligue a separarme de él, y verlo a la cara. Sus manos aun rodeaban mis brazos. Cada respiración la sentía como si inhalara polvo. Pero debía hacerlo. Debía ser fuerte por él.

-Me tengo que ir.-dije. Mi voz sonaba tan frágil, tan quebrada.

James suspiró, él lo sabía.- Me voy contigo, a donde quieras, podemos irnos a Dublin, tengo una casa ahí....

Yo negué interrumpiendolo. Él me miró confundido.

-No James... - dije. Oh ¡Iba a ser tan doloroso! -... Debemos.... Nosotros no...

No pude mirarlo, vi en sus ojos como algo se iba rompiendo mientras sus manos se alejaban de mi.

-No entiendo, ya eres una mujer libre...-dijo claramente molesto.-... Te he dicho que te amo, te entregue mi corazón y tu...- sus palabras ya eran casi gritos. Mis ojos no paraban de llorar. Sin embargo se frenó, y fue cuando me atreví a mirarlo. Su expresión era rígida, me miraba como si no me conociera. -... Es por ese abogado ¿verdad?

¿¡Qué?! Él no podía estar diciendo eso.

-Es obvio...-dijo.-... Vi su furia durante mi testimonio, cuando decía que te había besado, si yo le hubiera dicho todo lo que nosotros hicimos, estoy seguro de que me habría golpeado.... - intenté decirle algo. Él no me lo permitió.-... También vi como te sonreía, y como tu te sentiste refugiada por esa sonrisa, por él. Es obvio, lo amas, él es la razón por la que no puedes amarme.

-James...

-¡Basta! Tu eres... - él se alejó más de mi. Ahora su corazón estaba roto. Y el mio. Pero, si él creía eso de mi, sería más fácil.

-Piensa lo que te plazca... - dije lentamente. Y como en  un transe, salí de ahí, sin mirar atrás, sin mirarlo una vez más.

Al salir del edificio el sol golpeo en mi cara. Pero era frío, todo a mi alrededor era helado a pesar de estar en verano.

Y... Al terminar la escalinata, en la callé, distinguí a elegante figura, y ere reflejo pelirrojo del cabello de Bruno.

Bien.
Era hora de irnos.

. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -. -.

N/A: ésto no es un adiós. Aún falta mucho así que no hiperventilen.

Comments?

Atte.
EmmersonJ.B.

La Madrastra (Saga Montgomery #1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora