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Y ME HAREIS FELIZ :))))))))))))
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-Tu... Tu piel también quema.- le informo, tocando sus mejillas e incluso sus labios, con mis dedos. Al pasarlos por estos, algo rajados pero perfectos, un escalofrío recorre mi cuerpo, como si fuera la primera vez que toco los labios de alguien.
-Es por ti.- y ahora llegan las frases que realmente, me calientan. Y ya, en el sentido que vosotros sabéis. ¿Pero como me puede decir eso en esta situación?
-Quita...quítate la camiseta.- pido lo más rápido posible.
Él sin dejar de mirarme, lo hace.
Y a partir de ese momentos, son nuestros ojos los que hablan.
Solo el silencio es el testigo de nuestras acciones.
...............…...................
Y la pasión pudo con nosotros. Creo que fueron 3 o 4 veces seguidas. Y realmente, la casa estaba con cosas en el suelo y todo desordenado.
El salón tenía cojines por los suelos y el sifá estaba hundido.
No os quiero contar como estaba la cocina. Y en la encimera, había manchas de sudor.
También, las toallas en el baño tiradas por el suelo, usadas, después de la "movidita" ducha.
Todo estaba hecho un desastre, y yo observaba cada habitación desde los umbrales de las puertas con solamente, la camiseta de Nate.
Me hacía gracia recordar cada sitio desordenado y recordar como había pasado, pero al pensar que tenía que limpiarlo todo, me arruinada el momento.
-Tranquila, te voy a ayudar.-dice Nate colocándose a mi lado.-Pero primero deberías descansar. Al menos yo, estoy agotado.-informa rascándose la cabeza y algo sonrojado, haciendo que su bíceps sea mas grande que nunca provocándome ardor en el pecho.
-Si... Descansemos.
Al tumbarnos en la cama, es él el primero en quedarse dormido.
Pero yo no tardo en quedar como él.
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Suena el timbre por sexta o séptima vez.
Nate sigue dormido, así que yo decido ir a ver quien es.
Camino con los ojos entrecerrados por el sueño.
Veo a mis amigos fuera, por la mirilla, y abro.
Rasco mis ojos mientras ellos pasan.
-¿Qué ha pasado aquí?- grita Alex preocupada.
-¿Eh?- digo sin saber a lo que se refiere.
Y entonces, miro al salón y recuerdo la cocina, el baño, mi habitacion... Y que estoy sin ropa interior.
Mierda.
-¿Dónde está Nate? ¿Os habéis peleado de nuevo? ¿Qué ha ocurrido Roxy? ¿Estás bien?- ahora es Mery la que se preocupa. Y no me extraña, las habitaciones están tan desordenadas como si hubiera habido un combate de lucha libre en ellas.
-No, no ha pasado nada. Siento muchísimo el desorden. No esperaba que vinierais.- hablo mientras estiro el sofá y coloco todo en su sitio.
-Esperad.- dice Ed.- vosotros dos... Soys unos viciados. ¡Lo habéis hecho en todas las habitaciones!
Y mi cara de vergüenza debe ser tan real, que incluso a algunos de mis amigos se le suben los colores de las mejillas.
-Creíamos que os habíais peleado y te había...
-¿Pegado?- interrumpe Ed a Mery.- Seguramente lo haya hecho, pero en otro sentido.- se carcajea junto a Jason. Tom parece asombrado y tenso. Mis amigas se sonrojan y se alejan un poco de sus respectivos novios. ¿Qué ocurre? ¿Es que ellos no han tenido sexo en cada habitación?
Y un pensamiento de que la respuesta a mi pregunta es negativo, resuelve el enigma de porqué se han separado. A lo mejor les da vergüenza.
Nate se asoma por la puerta del salón, simplemente con unos calzoncillos y aún con los ojos cerrados.
-¿por qué hay tanto alboroto?
Corro hacia él, para taparle y lo empujo hasta mi habitación.
-Un segundo chicos, es que no habéis venido en el mejor momento...- digo mientras a mis amigos.
-¿Por qué están aquí?- pregunta Nate acariciándose los párpados.
-Visita sorpresa.
-Pues échalos, yo quiero estar contigo.
-Venga, Nate. Date una ducha.
-No quiero. Hoy no salgo.- se cruza de brazos como un niño pequeño.
-Estas adorable así.- y es completamente cierto. Sin camiseta ni pantalones, con su pelo revoltoso y sus mejillas algo rosadas. Su ceño fruncido y sus brazos musculosos cruzados provocando que aumenten sus bíceps, de nuevo.
-¿Te gusta?- dice levantando una ceja.
-Un poco. Pero no te lo creas mucho.- sonrío.
-¿Puedo...? - se levanta de la cama y se acerca a mi.
-¿Qué?
-Besarte. Hace mucho que no lo hago.
-Pero si antes...
-No.- interrumpe.- me refiero en un momento sin sexo. Uno sincero, como el primero.
Sus palabras provocan una sonrisa en mis labios. Y sus deseos son cumplidos al segundo.
