NO VOY A DEJARTE, IAN.
Capítulo 28 (Hannah)
Me alejé de ti rogándole a Dios que no me siguieras. No lo hiciste.
Cuando llegué a casa me timbró el teléfono. Era Ian, no contesté. No estaba lista para enfrentarme a la situación en la que me habías metido. No estaba lista para todas las preguntas que, de seguro, me haría. Simplemente no estaba lista para todo esto.
Todo esto era demasiado. Como te atrevías a venir así como si nada a decirme todo eso. Aunque lo de Lucy si me desconcertó un poco pero eso no significaba nada, yo estoy con Ian ahora. Pero no pude evitar pensar en si dejaría todo por ti. ¿ Sería capaz de hacerlo? Yo… ¡maldición! Tenías que venirme con todas estas estupideces, tenías que venir a confundirme. Apagué el celular, me recosté y de inmediato me quede dormida.
Cuando desperté ya eran las 6 de la tarde, no tardaba en llegar Ian del trabajo. Encendí el teléfono y tenía siete llamadas tuyas y dos mensaje que borre sin ni siquiera abrirlos. No quería que me confundieras más de lo que ya estaba. Era suficiente. Ya había tenido demasiado de ti. Cuando tocaron a la puerta abrí sin preguntar porque sabía de sobra que era Ian.
-- Hola – dijo en tono cansado. Le sonreí y lo invité a pasar. Me fui al sillón y me recosté, él se sentó a un lado y me hizo la pregunta del millón.
-- ¿Estás bien? – preguntó mientras tomaba mi cabeza con mucho cuidado y la ponía sobre su pierna para que me sirviera de almohada.
-- No. – dije en un susurro. Suspiró y empezó a pasar su mano por mi brazo suavemente.
-- ¿Quieres hablar de eso?
-- No lo sé, no estoy segura de que quieras escucharme. – dije débilmente. No me sentía bien al hablar de ti con Ian, era como… era como traicionarlo.
Él sonrió, me senté y me acurruque a su lado. Hundí mi cara en su cuello, se sentía tan bien estar así.
--Cariño, yo siempre quiero escucharte. Pero, ¿tú quieres contarme? Si no quieres hacerlo no te obligaré, lo sabes. – sentí la vibración en su cuello mientras hablaba. ¿Quería contarle? Bueno lo más seguro es que se dé una idea de lo que hablamos. Y ciertamente, él formaba parte de la conversación, ya que me pediste que lo dejara por ti.
-- Ian, es que… no sé cómo se debe de empezar. Todo ahora me resulta tan confuso. No quiero sufrir pero sobre todo no quiero lastimarte, créeme cuando te digo que es lo que menos quiero.
-- Te creo, cariño.
-- Me pidió que volviera con él. – lo solté tan de repente y se sintió tan bien hacerlo que era como si me hubieran quitado un peso de encima. Ian se quedó callado un momento.
-- Bien. —dijo y se aclaró la garganta. – Era más o menos lo que imaginaba.
-- Yo le recordé lo que me había hecho y todo lo que había sufrido por él. Y le dije que estaba contigo y que... y que te quería. Te quiero. – Ian sonrió pero después se puso de nuevo serio.
--¿Y se lo dijiste porque lo sentías de verdad o para darle celos?—
-- Yo...porque es la verdad. – dije y me odie porque dudé al responder. No quería lastimarlo.
-- ¿Y cómo te sientes con todo esto? – preguntó deslizando su mano a lo largo de mi espalda.
-- Mal. Creo que no fue buena idea hablar con él.
-- La pregunta aquí es, Hannah, ¿quieres volver con él? – preguntó susurrando.
-- Yo... no lo sé. – Ian se puso tenso en cuanto escucho mi respuesta.
-- Realmente esa no era la respuesta que esperaba. – dijo en tono herido. Me separé de él y lo miré a los ojos.
-- ¿Qué quieres decir con eso?
-- Hannah, tiene pareja y tú también. Además no puedes olvidar así como así todo lo que te hizo y todo lo que has pasado por su culpa. Es un machista. Hoy que hablé con él me lo comprobó, no te ve más que como un objeto que quiere a su disposición.—habló tan fríamente que por un momento lo desconocí. Pero después entendí, era claro que le iba a molestar este tema. Por Dios, Hannah, solo a ti se te ocurre hablar de tu ex con tu novio. Así de idiota soy. A pesar de entenderlo mi boca, como era su costumbre, tomó el mando de la situación.
-- Terminó con Lucy.
-- Ah, y eso lo arregla todo, ¿cierto? – dijo separándose un poco más de mí. – Ahora solo tienes que dejarme y todo volverá a ser como era antes.
--No, Ian, eso no era lo que quería decir. Creo que no es buena idea que tú y yo hablemos de este tema.
--¿Por qué no? Yo creo que es el tema más apropiado para nosotros. Dado que tu ex te pidió que me dejaras.
-- Ian, por favor, no me hagas esto.
--Hacerte, ¿qué, Hannah? Hasta donde entiendo eres tú la que me va a dejar. – dijo y se le quebró la voz. Oh por Dios, ¿qué había hecho?
--¡No! ¡Dios, no! No voy a dejarte. – me levanté para sentarme en sus piernas y le comencé a besar la cara. Primero sus ojos, sus mejillas, su nariz, su frente y termine por besar su boca. Fue un beso largo y lleno de cariño.
-- No voy a dejarte, Ian, ¿me escuchaste? No voy a dejarte. No te vas a deshacer tan fácil de mí, cariño. – y por primera vez desde hace mucho tiempo hablaba más que en serio. Pensar en perder a Ian era más que doloroso, sin duda superaría por mucho el dolor que me causo el que me dejaras. No lo soportaría.
No pensaba dejarlo por ti. No me importa que lo que siento por ti y estas alturas ya ni siquiera sé lo que siento. Pero esto es seguro, quiero Ian, no sé a qué grado pero lo quiero.
No lo voy a dejar. No lo voy a dejar por ti, Alex.
Ian se levantó del sillón bruscamente.
--- Lo harás, Hannah, y lo peor de todo es que, cuando lo hagas, no voy a poder hacer nada para detenerte porque te quiero tanto que no podría hacer algo que te lastimara. – se sentó en el otro extremo del sillón y apoyó su cabeza en sus manos. Me sentía tan mal por darle a entender que lo dejaría por ti. Soy tan estúpida.
--- Ian, no voy a dejarte. Lo siento, siento que tengas que pasar por todo esto cuando no te lo mereces. Pero, por favor, tienes que creerme. – me acerqué lentamente hacia él temiendo que me rechazara. Se giró hacia mí y tomó mi rostro entre sus manos tan suavemente como si se tratara de algo que se puede romper. Limpió con su pulgar la lágrima que corría por mi mejilla, se acercó hasta que nuestros labios se rozaron, creí que me besaría pero se detuvo y apoyó su frente en la mía.
--Lo siento tanto, cariño. Me estoy comportando como un idiota.-- Dijo y sentí su aliento entrar en mi boca, nunca había deseado tanto un beso como lo hacía ahora con él, ni siquiera contigo y no estoy segura si debo de alegrarme.
-- Dime que me crees, Ian, por favor. No te estoy mintiendo, no te voy a dejar. – dije y cada vez que nuestro labios se tocaban sentía una punzada en el estómago. Era tan extraño.
No contesto, se limitó a besarme (por fin). Todo dentro de mí se volvió un caos. De repente no era suficiente, quería hacer algo más que besarlo. Antes de poder pensar lo que iba a hacer me senté a horcajadas sobre él, lo tomó por sorpresa pero siguió besándome. No sé cuánto tiempo estuvimos así y la verdad no me hubiera importado pasar toda la noche así. Hasta que se separó un poco de mí sonriendo, me empezó a besar el cuello y eso acabó por completo con mis nervios.
--Creo que lo mejor será que me vaya. — dijo con la voz ronca. Enrede mis manos en su rubio cabello y le alcé la cara para besarlo nuevamente. Él me tomó de mis piernas desnudas (gracias al vestido que llevaba puesto) me levantó y me recostó en el sillón poniéndose él encima de mí.
--Cariño, créeme que me gustaría seguir con esto pero no quiero confundirte más. —dijo y trató de levantarse pero yo fui más rápida y enrede mis piernas en su cintura y lo jalé hacia mí. Sonrió y volvió a besarme.
-- Hannah, no me estás haciendo esto más fácil.
-- Lo siento. – susurré y me apreté más contra él. No sé cómo demonios le hizo pero se levantó y a mí con él sin dejar de besarme. Empezó a caminar y vi que se dirigía a mi habitación. Sonreí.
Pero mi sonrisa se borró por completo cuando tocaron a la puerta. Ian se detuvo y me miró yo me encogí de hombros y tome su cara para besarlo pero volvieron a tocar y esta vez más fuerte. Me bajó lentamente y fue a abrir conmigo detrás. Casi me desmayo cuando te vi del otro lado de la puerta. Tu cara se descompuso cuando viste a Ian y luego a mí, quedaba claro que el show que estábamos dando cuando mire a Ian con los labios hinchados y el cabello despeinado, me imaginaba que yo no estaba mejor.
--- ¿Puedo pasar? – preguntaste. Me puse delante de Ian y respondí antes de que él pudiera hacerlo.
---La verdad es que no. – Dije fríamente – y si no te molesta estábamos un poco...ocupados. – tu cara se puso colorada y casi creí que ibas a golpearme y pude ver que Ian también lo noto porque con una mano hizo que pusiera de nuevo atrás de él.
--Alexander, creo que lo mejor es que te vayas. – dijo Ian con su voz de mando que me encantaba.
--Claro, te mueres de ganas de llevártela a la cama. – creí que cuando pasaban estas cosas era como en las películas, todo pasaba lentamente y te daba tiempo de, no sé, interponerte o hacer algo, te daba tiempo a reaccionar pero esto no fue así todo pasó tan rápido que cuando quise hacer algo tú ya estabas en el suelo y con el labio roto.
-- Ian! – grité pero no como reproche si no como si pudiera salir dañado. Te levantaste lanzándote hacia él yo me interpuse temiendo de que pudieras lastimarlo y caíste sobre mí. Casi podría jurar que vi estrellitas cuando caímos al suelo. Ian de inmediato te quitó de encima y me ayudó a levantarme, me alzó en brazos y me llevó al sillón. Corriste hacia mí pero antes de que pudieras llegar Ian te detuvo.
--Hannah, lo siento, lo siento tanto.
-- Vete! – grité
--No, vine a decirte algo y no me voy a ir hasta que te lo diga.
--¿Ahora qué demonios quieres?
-- ¿Él o yo?
--¿Qué?—dije confundida
--Que es hora de que tomes una decisión, Hannah. ¿Él o yo? – Ian me miró y no pude descifrar lo que estaba sintiendo. Te miré y estabas sonriendo, disfrutabas ver a Ian incomodo pero de ninguna manera se veía inseguro.
Así que debía ser hoy, por fin había llegado el día en que tenía que tomar una decisión.
¿Él o tú?
