Capitulo 22 "Volverte a Ver"

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-Lo siento Al podrías dejarnos a solas.

-Ni se te ocurra Crocket- dijo ella.

-Por favor, prometo explicarte más tarde- dije en suplica.

Al accedió a mi petición de dejarme solo en la habitación aun con miles de dudas y yo cerré el cuarto.

-Me puedes soltar- chillo ella.

-te calmas.- le dije.

-No me calmo nada, crees que es divertido que me traigas a rastras hasta aquí- dijo con cara de pocos amigos.

-No pero tampoco eres amigable- objete.

-Mira quien lo dice, porque no vas a fastidiar a otros.- respondió.

-Te callas y me dejas hablar- acuse.

-Yo contigo no tengo nada que hablar, es más si no me dejas ir te voy acusar de secuestro- se defendió.

-Deja de comportarte como Niña, tal vez con Hernández funcione pero no conmigo- dije enojado.

-Eres un imbécil- acuso.

-Como si eso me importara.

-Bueno si no te importa entonces me voy- estaba caminando hacia la puerta y la tome del brazo.

-Ya déjame- dijo enojada.

-No hasta que me respondas algo.

-No tengo nada que responder y nada que explicarte.

-Me lo debes y no digas que no- la acorrale en la puerta.

-Eres un patán, pensé que eras diferente- dijo desafiantemente.

-Tu tampoco te has portado muy dulcinea conmigo- dije mirándola fijamente.

-Pero yo fui sincera todo el tiempo en cambio tu- y automáticamente cerró su boca con las manos.

-Yo que, a ver dilo si eres valiente- la desafié.

-Idiota- soltó.

-Responde- le acuse.

-Ya te dije que no tengo nada que hablar contigo

-Si tienes y mucho, para empezar el irte sin despedirte es una cosa, el hecho que me mentiste con lo de Hernández y ahora quieres escapar.

-Mira quien lo dice- dijo tratando de zafarse.

-Tu empiezas y la culpa es mía, porque te recuerdo la que parecía una cualquiera en la fiesta de la familia Yagami eras tú y no yo.

-Te odio- se zafo y me abofeteo.

Tome su mano y la acerque a mi realmente estaba rabioso no iba a responderme y sabía que aunque la dejara encerrada aquí nunca lo haría y eso me irritaba más, estaba fuera de mi mismo y me odiaba en parte, pero más odiaba el solo hecho de pensar que Hernández y ella eran pareja y cada noche que habían vivido en Buenos Aires la habían pasado juntos y hasta tal vez habían ocupado la misma cama.

-Golpéame todo lo que quieras, no quitaras esa imagen de mi mente- le acuse con enojo.

-Tu seguro te acuestas todas las noches con tu noviecita y no por eso te digo que eres un cualquiera, te creí mejor realmente- me acuso.

-Y que tu no duermes con Gino cada noche y crees que estoy allí diciéndote algo- la jale para que su cuerpo chocara contra el mío- Si quieres acostarte con el hazlo me vale, pero lo que no me vale es que me mientan, como lo hiciste, te valoraba demasiado amadeo más de lo que imaginabas.- eso ultimo le dije en susurro frente a frente.

Te Estaba EsperandoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora