Trece Horas.

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Es impresionante todo lo que una persona te puede hacer sentir en tan poco tiempo. No hablo sólo de Milagros. Mi madre y Gregory están incluidos. De un momento a otro, consiguen que me sienta la persona más infeliz del mundo. Aborrezco sus formas de ser; tan asquerosas, manipuladoras y abusivas, todo eso me supera.

La gente se puede clasificar en basura y en agradable. Mi madre, Gregory y la mayoría de la sociedad se pueden ir al infierno y no me importaría. Ellos entran en la categoría basura, creo que es algo bastante obvio. La basura no le importa a nadie.

Antes no conocía a la gente agradable. Milagros lo cambió todo. Su capacidad para ver más allá de sus problemas y de la porquería que es el mundo en el que vivimos me sorprende, me ciega, me encandila, me deja embobado.

Tiene una virtud que realmente envidio. Ella siente alegría, amor, compasión, ella tiene facilidad para sonreír. A ella le regalaron la vida y eso lo odio.

A mí no me regalaron la vida, solamente me metieron en un mundo en el que se supone que debo seguir instrucciones del resto, que debo ser sumiso ante quienes se creen superiores ante todo, que debo ser una oveja acorralada por lobos.

-¿Qué hacés?

-Pienso.

-Nunca es bueno pensar mucho- dice Milagros recostándose a mi lado y abrazándome- nuestras mentes se encargan de manipular toda la información recibida de una forma que pocas veces es favorable.

-¿Somos manipulados por nuestras mentes?

-¿Nunca te pasó de pensar algo y de no querer pensarlo?- acaricia mi mejilla con suavidad- no podemos controlar lo que sentimos y controlar lo que pensamos también es muy difícil. Nos ilusionamos o nos desmotivamos constantemente y eso es porque nuestra mente manipula todo a su antojo.

-¿No soy libre de hacer, pensar y sentir lo que quiera?

-Lastimosamente... si fuera así todo sería más fácil- susurra- por ejemplo, si pudiera controlar mis sentimientos, ahora mismo no estaría queriendo estar a tu lado todo el tiempo.

Me sonrojo. Es inevitable.

-Y te estás sonrojando porque te estás ilusionando. Tu mente lo está interpretando todo y vos reaccionas según esas interpretaciones.

-Impresionante- digo con el corazón en la boca.

Nos quedamos en silencio, abrazados y con los cuerpos enredados.

-¿Está bien que me haya ilusionado?

-Por supuesto.

-¿Está bien que sienta lo que siento?

-¿Creés que no?

-Me encanta sentir lo que siento cuando estoy cerca de vos.

-Entonces está perfecto- deposita un beso en mi mejilla y se aleja- voy a ayudar a mi madre en la cocina.

-Voy también- digo levantándome de la cama.

-Hoy te quiero tratar como un invitado. Vos te sentás y disfrutás.

-Pero ya tuve mucho tiempo para sentirme un inútil.

-Mamá está preparando un almuerzo de bienvenida. No quiere que te sientas inútil.

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Bye bye!! <3

Veinticuatro HorasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora