Veintiuna Horas.

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¿Cómo alguien a quien había conocido hace tan poco tiempo ya me puede volver loco? ¿Cómo es posible que sienta un montón de cosas por una persona que recién se aparece en mi vida? ¿Cómo es que todo pude cambiar tan rápido? ¿Cómo puedo desear tanto tener a mi lado a Milagros si recién la conozco?

Ni siquiera pasó un día y ya siento que sin ella no puedo vivir.

¿Cómo es eso posible?

La vida debería venir con instrucciones que digan: Todo puede cambiar en cualquier momento así estés preparado para ese cambio o no. A la vida no le importa qué tan drástico sea ese cambio, sólo le importa que el tiempo transcurra y siempre te tendrás que amoldar a ella. Jamás la vida cambiará por vos. La vida hace lo que se le antoja con nosotros como si lo que nosotros hacemos fuera un famoso Reality Show.

Miro a Milagros. Está ensayando. Dentro de dos horas empieza la obra y noto su nerviosismo desde las aterciopeladas butacas del teatro. Ella está parada en medio del escenario y está temblando. Tiene miedo de arruinarlo, es obvio, pero ella no sabe que lo único que no va a hacer es estropear la obra.

Ella me hace sentir tan bien... y yo no sé cómo consolarla. Me siento terrible por ello, pero sé que con el tiempo voy a aprender sobre ella. Milagros me mira y suspira. Asiento con la cabeza y levanto mi pulgar para darle ánimos. Ella sonríe levemente y empieza a cantar.

Vuelvo a quedar embobado como la primera vez que la escuché cantar. Siento que vuelo entre aquella melodía, que por más basura navideña que sea, me está empezando a gustar. Le sonrío a Milagros porque no despega sus ojos de mí y ella me guiña un ojo. Me deslumbra.

Su voz viaja por todas esas notas agudas haciendo que se me ericen los pelos de los brazos. Me fascina.

Ella me gusta, me encanta su forma de ser. ¿Qué importa el tiempo? De todas formas en algún momento de nuestras vidas éste se va a acabar y yo por lo menos, antes de morir, voy a estar feliz porque pude arriesgarme a sentir lo que es el amor en tan poco tiempo.

Un amor fugaz.

Mi madre me había hablado de ello.

Me contaba que ella y papá se habían enamorado en el primer momento en el que se vieron.

Que lindo es pensar que esa historia puede llegar a repetirse.

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Veinticuatro HorasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora