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Estuve unos meses en un centro de acogida que estaba cerca de mi escuela. Michael estuvo viviendo en Buenos Aires mientras tanto. Luna en cambio se había ido de vuelta a Neuquén porque no le daban más vacaciones en el trabajo y necesitaban el dinero.

Estuve tratando de llevar mi vida lo más normal que pude, viendo a Jason y Millie cada tanto y yendo con mi hermano a comer luego de que saliera de sus charlas con el abogado.

Millie y yo nos habíamos besado de nuevo, en el hospital, el día que entre al centro de acogida, en la plaza después del colegio. Aunque Jason nunca se enteró.

La muerte seguía al lado mío incluso después de haber recuperado la mayor parte de la funcionalidad de mi pierna.

Es más, estuvo ahí cuando me dijeron-Tienes que guardar todas tus cosas, vienen a buscarte.

Amigo de la muerteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora