Capítulo 40: "Visiones de un futuro remoto"

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Media hora más tarde, Ash estaba por finalizar la limpieza. En ese momento se encontraba en la biblioteca. Esta era mucho más grande de lo que le había parecido en el primer vistazo que dieron a la casa. Cinco largas filas de estantes se extendían hasta donde alcanzaba la vista. Todas estaban llenas de libros por todos lados. Ash nunca había sido un gran fanático de la lectura pero desde Slateport le había empezado a atraer ese mundo. Mientras limpiaba el piso se puso a revisar las estanterías.
Ash: Algunos de estos libros son realmente antiguos. Pareciera que con solo agarrarlos se desasearían en mis manos. Lo mejor será que tenga cuidado.
Un poco más adelante se detiene delante de una sección titulada "Pokemon antiguos y mitológicos". Un creciente interés empieza a despertar dentro de Ash. Casi sin darse cuenta, abandona su labor y agarra media docena de libros de esa sección. Encuentra cerca de allí una pequeña mesa con una lámpara. Acerca una silla y toma el libro que tenía más a mano. Solo la primera página lo asombró. Estaba llena de dibujos e imágenes de pokemon que el nunca había oído hablar, mucho menos haberlos visto en persona. Algunos de ellos eran realmente impresionantes. Ash se queda embobado leyendo las historias de estos pokemon. Tanto le gustaba lo que estaba leyendo que no se dio cuenta del tiempo que pasaba. Mucho menos era conciente de que su novia lo estaba buscando a gritos por la casa.
May: ¡Ash! ¡Ash! ¿Dónde se habrá metido?
May empieza a revisar las habitaciones una por una. Pero no entra en la biblioteca. Ella, por simple deducción lógica, creía que era imposible que el chico de cabello azabache se encuentre en un lugar como ese. Pero tras haber revisado hasta debajo de las rocas del jardín, no le quedó más remedio.
May: ¿Acaso es posible que Ash se encuentre en un lugar como este? No pierdo nada por buscar.
May abre la puerta de la biblioteca y entra. Se interna en el pequeño laberinto que formaban las estanterías repletas de libros. En un momento logra divisar una luz a cierta distancia. En principio se asusta un poco pero al acercarse se da cuenta de que la sombra tenía el contorno exacto de su novio. May estaba muy sorprendida por encontrar a Ash tan centrado en la lectura. Cualquiera que no conociera a Ash tanto como ella diría que Ash ni siquiera sabe lo que es un libro. Y sin embargo allí se encontraba prácticamente devorando cada libro que caía en sus manos. La cantidad original de seis libros había aumentado y ahora la mesa estaba rebosante de tres columnas de libros de todo tipo.
May: Ash. Ash. ¡Ash!
Por mucho que lo llamará Ash no le hacía caso. O no la escuchaba por estar tan concentrado en su lectura. Esto pone a May un poco molesta. Avanza hacia él y se coloca justo a su espalda. Entonces, de improvisto, le arrebata de las manos el libro que estaba leyendo. La reacción de Ash fue inmediata.
Ash: (enojado) ¡Oye! ¿¡Que crees que estas...!? (ve a May) ¿May?
May: (un poco molesta) Al fin te encuentro. ¿Quién hubiese dicho que te encontraría escondido en un lugar como este?
Ash: No estaba escondido. Estaba limpiando y vi un libro que me resultó interesante y quise leerlo.
May: ¿Uno solo?
Ash: Bueno, unos cuantos.
May: ¿Quién diría que Ash Ketchum se perdería en un libro? Si no lo hubiese visto con mis propios ojos no me lo creería.
Ash: Es que... es increíble. Es como si tuviera un televisor en mi cabeza. Aunque solo sean palabras y no haya ni una sola imagen.
May: A eso se lo llama imaginación Ash.
Ash: Se lo que es. Pero, tienes razón, nunca me había interesado tanto la lectura.
May: Me alegra que le estés agarrando gusto pero no es justificativo para ignorar a tu novia.
Ash: Lo siento. ¿Qué puedo hacer para compensarte?
May: Bueno, si me dieras un beso...
Ash sonríe y se levanta. Abraza a May por la cintura y la atrae hacia él. Ella coloca sus manos sobre el pecho de Ash mientras acerca su rostro a pocos milímetros del de él. Se unen en un tierno beso. May lleva una de sus manos a la nuca de Ash y empuja su cabeza para que este incluso más pegada a la de ella. Permanecen así unos segundos antes de separarse.
Ash: ¿Con eso basta?
May: Por ahora si. La comida esta lista. ¿Vienes?
Ash: Por supuesto.
Los dos abandonan la biblioteca y van al salón. Una vez allí se encuentran con que Pikachu ya estaba despierto. Torchic, por el contrario, seguía dormida.
Ash: Hola Pikachu. ¿Qué tal estuvo la siesta?
Pikachu: Nada mal. Me ha sentado de maravilla.
May: Parece que Torchic aún no despierta. Una lastima, había preparado su comida preferida.
Torchic se despierta al instante.
Torchic: (emocionada) ¿Te refieres a pescado quemado con salsa?
May: (sonríe) Así es.
Torchic: ¿Qué estamos esperando?
Torchic sale corriendo a la cocina.
Ash: ¿En serio preparaste eso?
May: No.
Pikachu: (ríe) Ella se va a enojar mucho.
May: El solo ver su expresión habrá hecho que todo valga la pena.
Los tres se ríen por lo bajo y van al comedor. Tal y como pensaban, Torchic se enojo bastante por la broma de May. Pero se limitó a simplemente darle unos picotazos de protesta en la pierna para después ir a comer junto a Pikachu. Después de comer y de limpiar los cubiertos que usaron, Ash y May se sientan en el salón.
May: ¿Qué podemos hacer ahora Ash? Todavía nos queda la mitad del día por delante.
Ash: Pues... ni idea. ¿Se te ocurre algo?
May se queda pensando un momento.
May: Se me ocurre que podríamos ir a divertirnos al río un rato. Ahora hace más calor que a la mañana por lo que no deberíamos tener ningún problema.
Ash: Buena idea. ¿Vamos?
May: En un minuto. Quiero ponerme unas ropas más... apropiadas.
Ash: De acuerdo, te espero aquí.
May sonríe y le da un pequeño beso antes de irse a la habitación. Ash permanece sentado contemplando el fuego de la chimenea. En un momento se le ocurre una idea. Se dio cuenta de que no le habían dicho a la familia de May sobre su pequeña "estancia". Se dirige al videoteléfono de la casa, que se encontraba en una esquina del salón. Marca el número de la casa de May y espera. Unos segundos después la llamada es recibida.
Caroline: ¿Hola?
Ash: ¡Hola Caroline! ¡Soy Ash!
Caroline: ¡Ash! Hola cariño. ¿Cómo se encuentran?
Ash: Muy bien. ¿Y ustedes?
Caroline: Perfectamente. Norman se encuentra en el gimnasio. Hoy han llegado siete retadores.
Ash: (sorprendido) ¡Siete! Eso debe ser muy duro.
Caroline: El esta acostumbrado. Aunque será difícil que alguno de ellos sea un mejor retador que tú Ash.
Ash: Tampoco soy tan fuerte. Espero que Norman haya estado trabajando en su pequeña manía.
Caroline: Se ha esforzado mucho para corregir ese pequeño error. No quiere volver a perder de la misma forma.
Ash: Me lo imagino. ¿Y Max? ¿Cómo esta el?
Caroline: Pues, aunque no lo creas, ayer recibimos una llamada del Profesor Birch y nos dijo que tiene nuevos pokemon iniciales.
Ash: (sorprendido) ¿Tan pronto? ¿No se supone que los nuevos pokemon llegan una vez al año?
Caroline: Será que este año la crianza pokemon ha dado buenos frutos. En cualquier caso, Max partió esta mañana a Pueblo Raíz Chica para recibir su inicial.
Ash: ¿Ya decidió cuál elegirá?
Caroline: Pues, cuando se fue tenía una cara de gran determinación así que supongo que ya lo tiene decidido.
Ash: (sonríe) Ya veo. Me alegro por el.
Caroline: Por cierto Ash, ¿dónde se encuentran? Ese no parece un Centro Pokemon.
Ash: Porque no lo es. Vera Caroline, ayer mientras caminábamos por el bosque encontramos esta cabaña. Nos pareció muy raro que hubiese algo aquí porque no era la primera vez que pasábamos y nunca la habíamos visto. Decidimos ver si había alguien y nos encontramos con una carta del viejo dueño diciendo que este lugar solo aparece ante personas que este al borde de la locura por amor.
Caroline: (sonríe) Entonces no me sorprende que se haya aparecido ante ustedes.
Ash: (ríe) Si. La cuestión es que ahora este lugar nos pertenece. May y yo nos estábamos quedando aquí unos días antes de seguir nuestro viaje.
Caroline: Seguro que es una casa muy bonita.
Ash: Es preciosa.
Caroline: Me lo imagino. Hablando de May, ¿dónde esta?
Ash estaba por responder justo cuando May regresa.
May: ¡Ya estoy lista Ash!
Ella llevaba puesto un vestido corto color blanco que apenas le llegaba a las rodillas. Se había quitado la pañoleta y, en su lugar, tenía una bincha del mismo color de su cabello. En los pies llevaba unas sandalias también blancas.
May: ¿Que tal estoy?
Ash: (sonríe) Estas hermosa. Justo estábamos hablando de ti.
May: (confundida) ¿Estábamos?
Entonces, May ve a su madre a trabes del videoteléfono.
May: ¡Mamá! ¡Hola!
Caroline: ¡Hola hija! Te ves muy bien. ¿Te has arreglado para tu novio?
May: (roja) Solo... un poco.
Ash: (ríe) Si eso es un poco no quiero imaginarme cómo será cuando te arregles entera. Probablemente muera de la impresión.
May: ¡Cállate!
Lo dijo en un tono de falso enojo y le dio a Ash un pequeño pellizco en la mejilla.
Caroline: Se ven tan tiernos juntos. ¿Qué tienen planeado hoy?
Ash: Vamos a ir a relajarnos un poco en el río que hay enfrente.
Caroline: ¿Una cabaña en medio del bosque y junto a un río? Podría ponerme un poco celosa.
May: (ríe) Tampoco es para tanto mamá.
Caroline: Bueno, me alegra que estén felices. Yo tengo que ir a hacer unas cosas. Cuídense. Los dos.
Ash y May: Eso haremos.
Caroline: Adiós chicos.
May: Nos vemos mamá.
Ash: Adiós Caroline.
Ash corta la llamada.
May: No es que me haya molestado pero ¿por qué llamaste a mamá?
Ash: Solo quería que ellos supieran donde estábamos para que así no se preocupen.
May: Ellos saben que estoy contigo Ash. Confían en ti. Y yo también. No temeré ningún mal mientras este a tu lado.
Ash: Es bueno saberlo. ¿Vamos?
May: Si.
Los dos salen de la casa. Ash había agarrado un par de sillas plegables para que pudieran sentarse a la orilla del río. Mientras caminaban, Ash le cuenta a May sobre lo que había ocurrido con Max.
May: Así que mi pequeño hermano va a comenzar su propio viaje. Me alegro mucho por él.
Ash: Hay que ver que tal le va y que compañeros tendrá en su aventura.
May: ¿Crees que encontrará una chica, empiecen a viajar juntos y les pase lo mismo que a nosotros?
Ash: Eso es imposible.
May no se esperaba esa respuesta.
May: ¿Qué quieres decir?
Ash: (sonríe) Como nosotros no hay nadie.
May: (sonríe) Eso es cierto.
May toma el brazo de Ash y ambos continúan adelante. Al llegar a la orilla del río, Ash coloca las sillas que trajo y se sienta en una de ellas. May, mientras tanto, se sacó las sandalias que llevaba puestas y metió los pies en el río. Este era poco profundo, permitiendo que May pudiera caminar por el sin ninguna dificultad. Salvo por la temperatura.
Ash: ¿Que tal esta el agua May?
May: Muy fría
Ash: Era de esperarse.
May: ¿Quieres venir tu también?
Ash: De momento no. Me quedaré viéndote.
May: (sonríe) Tu te lo pierdes.
May empieza a jugar con el agua buscando entretener a su novio. Dejaba que el agua se resbalara lentamente por su piel o la tiraba al aire para que brille por la luz del sol. Ash sonríe ante el espectáculo que le ofrecía May. Se sentía feliz y en paz. Tanta paz siente que empieza a adormecerse. Lanza un bostezo y se lleva la gorra a la cara. Cae dormido casi de inmediato. Y tiene un sueño de lo más raro.
-Sueño de Ash-
Ash se encontraba parado en medio de lo que parecía ser un gran parque que le recordaba, en parte, a la plaza central de Slateport. No tenía ni idea de como había llegado hasta allí ni tampoco que razones lo habían llevado a volver a ese lugar. Si es que no lo habían obligado a regresar. Una posibilidad que no debía descartarse. Entonces, de la nada, se empieza a escuchar una tranquila melodía. Ash la reconoció al instante. Era la misma melodía que May solía tararear durante sus viajes. Ese recuerdo hizo que sonriera. Pero la felicidad se convirtió rápidamente en alerta al escucha unos pasos que se acercaban a el por la espalda. Así que no estaba solo. Ash se gira para ver quien dejaba esas pisadas pero no ve a nadie. Y de nuevo escucha las pisadas. Nuevamente detrás de el. Se da vuelta una vez más y ahora logra ver el origen del sonido. Una pequeña sombra se asomaba a la lejanía. Lo observaba escondido detrás de un árbol. A simple vista parecía el de una niña que no debía superar los ocho años. Ash sintió una necesidad de ir hacia ella. Al fin y al cabo era muy tarde en la noche (o eso creía el) y era muy peligroso que una niña paseará por el parque sola. Pero cuando estaba por llegar hacia ella de la nada empezó a correr en la dirección opuesta, alejándose de él. Una reacción normal cuando se te acerca alguien desconocido. Pero Ash siguió detrás de ella. La persiguió por cerca de media hora hasta que llegó a la parte central del parque. Algo allí lo sorprendió. Una gran estatua adornaba la parte principal. Allí, una persona miraba seriamente a lo que tenía enfrente. En las dos manos sostenía una espada cuya punta se clavaba en la piedra de debajo. De vestimenta tenía una armadura adornada con toques dorados y plateados. Y, en la cabeza, un laurel formado por hoja de olivo. Ash se acerca a la estatua y mira la placa que había al pie de la misma. Quizás antes allí dijera el nombre de la persona a la que habían dedicado la escultura pero ahora estaba muy desgastado y era imposible de leer. Justo en ese momento Ash siente una presencia detrás de él. Al voltearse se encuentra con la niña que había estado persiguiendo antes. Llevaba puesto un vestido largo que combinaba los colores rojo y amarillo. Su largo pelo azabache estaba recogido en una coleta y sus ojos, azules como el mar, miraban fijamente a Ash. Entonces, hablo. Su voz sonaba lejana y mística, casi de ultratumba.
Niña: Ash Ketchum, hijo de Edward. Padre de... no... padre no. Aún no. Quizás jamás.
Ash paso por alto el hecho de que, uno, ella sabía el nombre de un padre a quien el no conocía y, dos, que ella decía que el tal vez fuera padre algún día.
Ash: ¿Quién eres? ¿Cuál es tu nombre?
Niña: ¿Mi nombre? No tengo. Todavía. Quizás nunca lo tenga.
Ash: No te entiendo.
Niña: Hay muchas cosas que no entiendes Ash Ketchum. Tienes preguntas. Muchas, en realidad.
Ash: ¿Y tu me las responderás?
Niña: Las respuestas llegarán. A su debido tiempo.
Ash se dio cuenta de que la niña no iba a decirle nada de utilidad por lo que decide cambiar de tema.
Ash: ¿Quién es la persona de la estatua?
Niña: Pertenece a un hombre que lucho en contra de la oscuridad y triunfó sacrificando lo más preciado que tenía en su vida. O quizás no.
Ash estaba por preguntar a que de refería cuando, de repente, todo empezó a cambiar. La tranquila melodía se detuvo en seco, la estatua desapareció junto con el parque. En los alrededores, masas de un viscoso líquido negro empezaron a cubrirlo todo y se acercaban peligrosamente a ellos.
Ash: (alarmado) ¿¡Que está ocurriendo!?
Niña: La oscuridad lo invade todo. No hay nada a lo que ella perdone. Toda vida, toda esperanza perece a sus pies. El mundo está en tinieblas y muerto como sus habitantes. Es la Era de la Oscuridad.
Entonces, Ash recuerda con horror el líquido negro del sueño que había tenido la primera noche de su viaje con May. Esas criaturas oscuras comenzaron a avanzar más rápidamente hacia donde ellos se encontraban. El instinto de Ash le decía que debía proteger a la niña pero cuando estaba por salir corriendo hacia ella la ve sonreír.
Niña: O quizás no.
Todo cambia otra vez. Las sombras desaparecen y el parque reaparece. Pero estaba distinto. Parecía más animado, más vivo, más... feliz. Ash se da vuelta y ve que la estatua estaba de regreso en su sitio pero estaba cambiada. El hombre del principio estaba básicamente igual salvo que su expresión ya no era seria sino que expresaba felicidad pura. Pero lo más extraño era quien se encontraba a su lado. Una joven y bella mujer lo acompañaba. Esta llevaba puesto un largo kimono con colores rojos y blancos. En su cabeza llevaba una hermosa diadema de oro con diversas esmeraldas, rubíes y zafiros en ella. En su mano derecha portaba una lanza y con su izquierda tomaba el brazo del hombre. La placa conmemorativa de antes había sido remplaza por un gran cartel. En el se leía, en letras muy grandes, lo que parecía ser casi una alabanza.
Ash: (leyendo) "¡Que vivan los dioses!"
La confusión de Ash aumentaba a cada segundo y mira a la niña una vez más.
Ash: No entiendo nada de nada.
Niña: No hace falta que entiendas. Por ahora. Ya lo comprenderás. Pero si quieres que te diga algo...
Ash: Si, por favor.
Niña: Lo que te mostré son caminos. Futuros, si prefieres esa palabra. Distintos e iguales. Constantes y variables. Llegará un momento en el que el mundo que conoces penderá de un hilo. Y, cuando eso suceda, tú, Ash Ketchum, decidirás su futuro. Debes definirte como la bendición o la perdición de la Creación. Tú decides si te guías por el bien o por el mal. Tu karma será el que cambie cuando decidas actuar. Ya veremos con que fines usaras tu habilidad.
Ash: Pero... ¿por que yo?
La niña cierra los ojos.
Niña: Ya he dicho demasiado. El resto tendrás que descubrirlo por ti mismo.
Ash: ¡Pero...!
Niña: Shhhh. Ya es hora de despertar.
Ash: ¡Espera! ¡Tengo muchas preguntas!
Pero la niña le sonríe al mismo tiempo que desde su espalda empieza a surgir una fuerte luz.
Niña: Adiós... papá...
Ash se ve envuelto en la luz y despierta. No recuerda nada de su sueño.
-Fin del sueño-
Lo primero que Ash nota al despertar es que tenía un gran peso encima. Su mente estaba hecha un lío por culpa de un sueño que no era capaz de recordar. Cuando su vista se aclaró miro al cielo y vio que estaba atardeciendo. Entonces, baja la mirada a aquello que le impedía levantarse. Y no era otra que May. Al parecer, la joven coordinadora de cabello castaño había decidido dormir un poco también pero, en vez de hacerlo en la otra silla o en el cómodo pasto, decidió dormirse encima de su novio. No era algo que molestase al entrenador. Podía sentir los brazos de May rodeando tiernamente su cuello y sus piernas que se envolvían por su torso. El pecho de ella subía y bajaba al ritmo de pequeñas respiraciones y su cabeza estaba recostada en el hombro de Ash. Este sonrió ante la escena, omitiendo el hecho de que era prácticamente un prisionero de ese tierno abrazo. Pero tenía sus brazos libres por lo que hizo lo primero que se le ocurrió. Los movió lentamente cuidando de no despertarla y las apoyo en su espalda. Empezó a acariciarla lentamente. Esto duro un rato hasta que se le ocurrió una idea mejor. Llevo sus manos a los costados de su chica y fue recorriendo su contorno con sus dedos. El conocía de sobra los puntos sensibles de May y planeaba explotarlos al máximo. A medida que sus toques se hacían más atrevidos, May empezó a exhalar pequeños gemidos. Ash no estaba seguro de si eso se debía a el sueño que estaba teniendo o por culpa de su intervención. Pero no le importaba. Prosiguió con su labor unos minutos más hasta que nota que su novia se estaba despertando. En ese momento, para sus movimientos y se concentra en mirarla despertar. Ella, como cada vez que despierta de un sueño, tenía el ceño ligeramente fruncido pero esto cambia al instante cuando se encuentra con el rostro se su novio.
May: (sonríe) Despertaste.
Ash: Tu también. Aunque no me esperaba encontrarte aquí.
May: ¿No te agrada?
Ash: No he dicho eso pero me gustaría saber porque no te acuestas en tu propia silla.
May: Pues... aquí estoy más cómoda.
Ash: ¿Encima mío?
May: Claro. Así te siento cerca. Me es mucho más fácil dormir cuando estoy tocando tu piel.
Ash: ¿Y eso por qué?
May: Porque así me siento más segura. ¿Terminaste el interrogatorio?
Ash: (ríe) Si, ya esta.
May: Bien, entonces es mi turno. ¿Que estabas haciendo con mi cuerpo?
Ash: Solo divirtiéndome un rato. Estaba totalmente aprisionado y me estaba aburriendo. Algo tenía que hacer.
May: ¿Te da eso derecho a juguetear conmigo?
Ash: ¿Necesito pedir permiso acaso?
May: No, pero para la próxima asegúrate de que este despierta.
Ash: (sonríe) Si tú lo dices.
Ash toma a May por la cintura y la acerca a él.
May: (sonríe) Ya veo que es lo que pretendes.
Ash: ¿En serio soy tan trasparente?
May: Para mi si.
Se besan con una intensidad tal que pareciera que quisieran fundirse en los labios del otro. Mientras tanto, sus manos entran en acción. Cada movimiento de uno era inmediatamente correspondido por un movimiento del otro. Recorrían de memoria todos los puntos sensibles del otro, centrándose en los que sabían que provocaban las mejores reacciones. May era especialmente sensible y Ash sabía perfectamente como tenía que tratar cada lugar. Unos con ternura. Otros más agresivamente. Permanecieron así unos minutos hasta que un ruido procedente de la parte inferior de sus cuerpos les izo recordar que no habían comido desde el mediodía. Ante esto no pueden hacer más que reírse.
May: ¿Que te parece si vamos a cenar?
Ash: Me leíste la mente.
Los dos se levantan y regresan a la casa. Cuando llegan, May va a preparar la cena mientras Ash esperaba en el salón. Entonces escucha unos ruidos raros procedentes de una de las habitaciones.
Ash: (pensando) ¿Qué es ese sonido?
Ash sigue el ruido hasta su origen. Entra en la habitación. Se encontraba en la sala donde había juegos y juguetes de todo tipo. Allí, Ash se encuentra con Pikachu y Torchic, quienes estaban probando algunos de los juguetes.
Ash: ¿Que están haciendo ustedes aquí?
Pikachu se gira hacia él.
Pikachu: ¡Hola Ash! Solo estamos...
No termina la frase porque recibe un pelotazo de parte de Torchic.
Torchic: ¡Toma eso!
Pikachu: ¡Esa no te la perdono!
Los dos continúan su pequeña guerra. Ash los miraba con una sonrisa.
Ash: Intenten no romper nada. Y dentro de un rato estará la cena así que vengan a comer en unos minutos. ¿Entendido?
Pikachu y Torchic le hacen señas de que entendieron y siguen jugando. Ash suspira y regresa al salón. Decide ir a ver como le iba a May. Ella llevaba puesto un delantal blanco plata que convina perfectamente con su ropa. Ash la abraza por detrás.
May: (sonríe) Ash aun estoy cocinando. No seas impaciente.
Ash: No vengo por eso. Hay algo que he estado pensando y quiero conocer tu opinión.
May: ¿Que pasa?
Ash cierra los ojos un momento, buscando las palabras correctas.
Ash: Creo que... deberíamos irnos.
May no se esperaba esto. Se detiene por un momento antes de continuar con su labor.
May: ¿Por qué quieres irte? ¿Ya no te gusta este lugar?
Ash: ¿Por qué siempre vas de un extremo al otro? No es por eso. Simplemente considero que deberíamos continuar nuestro viaje. Hay mucho que ver y cosas que hacer. No debemos perder mucho tiempo más aquí.
May: Pero Ash... este es... nuestro hogar.
Ash: Tú eres mi hogar. Eso fue lo que me dijiste en Petalburg ¿recuerdas? Mientras estemos juntos cualquier sitio al que vayamos será especial. Por eso es que creo que aferrarnos a esta casa es un error. Por mucho que nos guste. Además, ambos tenemos obligaciones y sueños que cumplir. ¿De qué forma los conseguiremos si permanecemos aquí?
May: Tienes toda la razón. De acuerdo. Esta noche prepararemos todo y partiremos por la mañana.
Ash: Me alegra que estemos de acuerdo. (le da un beso en la mejilla) Ahora te dejo en paz.
May: No tardaré mucho.
Ahora, decididos a continuar su viaje, Ash y May disfrutarán sus últimos momentos en su cabaña pero sabiendo que, algún día, regresarán.
Continuará...

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