Capítulo 44: "Recurdos de un pasado juntos"

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Unos días después de haber abandonado el bosque nublado, Ash, May, Pikachu y Torchic se encontraban corriendo desesperados bajo una intensa tormenta que se había formado de repente y sin previo aviso.
May: ¡MALDITA TORMENTA! ¿¡QUIEN LA LLAMA A LARGARSE JUSTO AHORA!?
Ash: ¡A LO MEJOR DEBERÍAS PLANTEAR UNA QUEJA AL CLIMA!
May: ¡CALLATE Y SIGUE CORRIENDO!
Pikachu: ¡DEBEMOS ENCONTRAR REFUGIO CUANTO ANTES!
Torchic: ¡ODIO LA LLUVIA! ¡ODIO EL AGUA! ¡ODIO MOJARME! ¡ODIO TODO ESTO!
Tras unos segundos gritando y corriendo, Ash ve algo que podría ser su única esperanza.
Ash: ¡ALLÍ! ¡UNA CASA! ¡CREO QUE LA LUZ ESTA PRENDIDA!
May: ¡POR FIN ALGO DE SUERTE PARA VARIAR! ¡RÁPIDO!
Los cuatro aceleran el paso hasta llegar a la entrada. Ash empieza a golpear la puerta con fuerza.
Ash: ¡DÉJENOS ENTRAR POR FAVOR!
La puerta se abre y desde dentro aparece una mujer que debía tener alrededor de sesenta años.
?: ¡Por Dios! ¡Estan empapados! ¡Entren rápido!
Los cuatro entran a toda prisa y caen exhaustos en el suelo.
Ash: (cansado) Muchas... gracias... señora.
?: No me lo agradezcan. Tomen estas toallas.
Ash toma la suya y empieza a secarse la cara. La señora se agacha para quedar a la altura de May, quien hacía un gran esfuerzo por mantenerse en cuatro patas.
?: Para ti también querida.
May: (cansada) Se... lo... agradezco.
May levanta la cabeza y se encuentra cara a cara con la señora. Los ojos de ambas se abren al doble de lo normal.
?: ¿May?
May: ¿Diana?
Olvidándose del lo cansada que estaba, May se levanta de un salto y abraza a la mujer llamada Diana.
May: ¡No puedo creer que usted esté aquí! ¡La he extrañado mucho!
Diana: ¡Cuanto has crecido mi pequeña May! ¡Te has convertido en una mujer hermosa!
Ash estaba confundido, sin entender la escena que se desarrollaba frente a él.
Ash: Esto... ¿se conocen?
May, recordando que Ash se encontraba allí, se separa de Diana y lo mira.
May: Perdón. Olvidé presentarlos. (presentando) Ella es Diana Riche, era mi profesora cuando iba a la escuela. La mejor maestra de todas.
Diana: (ríe) Tampoco exageres May.
May: No lo hago. Usted era la única que me trataba como "May" y no como "la hija de Norman". Usted era una persona en la que podía confiar.
Ash: (sonríe) Un placer conocerla Diana. Mi nombre es Ash.
Diana: (sonríe) Sabía que en algún momento ustedes dos se volverían a encontrar.
Ash y May la miran sin entender.
May: ¿Que quiere decir Diana? Ash y yo nos conocimos cuando él llegó a Hoenn.
Diana: ¿No lo recuerdan?
Ash: ¿Recordar que?
Diana: (suspira) Bueno, no me sorprende que no recuerden nada. Al fin y al cabo, eran muy pequeños por aquel entonces.
Ash y May: Explíquese.
Diana: (ríe) ¡De acuerdo! Pero vayamos al salón que allí estaremos más cómodos que en la entrada.
Los dos asienten y, seguidos se sus pokemon, van con Diana al salón de la casa. Este era bastante pequeño. Un sofá y un sillón enfrentados con una mesita en el medio. Ash y May se sientan en el sillón. Diana enciende la pequeña chimenea de la casa, donde Pikachu y Torchic se acuestan solo para dormirse al instante, y empieza buscaba algo en un mueble.
May: No sabía que usted vivía aquí Diana.
Diana: He vivido aquí desde que me retiré. Lo único que quería era un lugar tranquilo y apartado, lejos del bullicio de la ciudad.
May: Recuerdo el día en que anunció su retiro. Llore mucho ese día cuando llegué a casa.
Diana: Tu padre me lo dijo. Si hubiese dependido de mí hubiera seguido dando clases pero mi salud me lo impidió.
Ash: ¿Su salud? ¿Qué le pasó?
Diana: Eso no importa ahora. Ya estoy sana pero claro, no puedo volver a desempeñar mi profesión a esta edad. Por suerte disfruto de una buena jubilación y puedo vivir bien. ¡Lo encontré!
Diana camina hacia ellos con lo que parecía ser un libro viejo bajo el brazo. Se sienta en el sillón y empieza a ojearlo.
Diana: May ¿recuerdas las excursiones que solíamos hacer en la escuela?
May: ¡Por supuesto! Era lo que más disfrutaba del colegio. Cada año viajábamos a varios lugares por todo Hoenn e, incluso, a otras regiones.
Ash: ¿En serio? Suena muy emocionante.
May: Si que lo era.
Diana: Y, ¿te acuerdas cuando fuimos de visita a Ciudad Azafrán?
May: Muy vagamente. Si mal no recuerdo tenía siete años entonces.
Ash: (sorprendido) ¿Fueron a Kanto?
May: Solo esa vez. Aunque, la verdad, no me acuerdo de nada de lo que ocurrió allí.
Diana: Por suerte, yo tengo fotos de todos nuestros viajes.
May: Había olvidado que usted era siempre la fotógrafa.
Diana: (asiente) La mayoría de las fotos las entregaba pero me quedaba con algunas para mi colección. Estoy buscando una en particular. Debería... estar... ¡aquí!
Diana les muestra el libro que resultó ser un álbum de fotos. En la página en la que se encontraban solo había una imagen. En ella había dos niños de siete años jugando en una caja de arena, intentando armar un castillo. La niña de cabello castaño veía con interés como el niño de cabello azabache intentaba crear una torre con arena que había recogido en un balde de plástico. Ash y May contemplan con asombro la foto.
Ash: (sorprendido) Ese... soy yo.
May: No puede ser verdad. Si hubiera conocido a Ash de niña jamás lo hubiera olvidado.
Diana: Bueno... digamos que no se conocieron del todo.
Ash: ¿Que quieres decir?
Diana: Verán...
-Flashback-
Ocho años atrás...
Una pequeña May de siete años se había separado del grupo principal de alumnos para explorar la ciudad por su cuenta. La seguía de cerca Diana, a quien habían encargado el cuidado de la niña.
Diana: ¡No corras tan rápido May!
May: ¡Corra usted más rápido!
Diana hacia lo posible por seguirle el paso pero a sus cincuenta y pocos le era muy difícil seguir a la jovencita. May se abría paso entre la multitud pisando a algunos y disculpándose en seguida para seguir corriendo al segundo siguiente con su profesora pisándole los talones. En un momento, May finalmente se detiene. Había llegado a un pequeño parque con varios juegos dónde no había nadie. May se gira para ver llegar a su maestra.
May: ¡Profe, profe! ¿Puedo jugar aquí?
Diana: Claro May. Pero te cuidado. (pensando) Al menos podré descansar.
May: Si, como usted diga.
Diana se sienta en uno de los bancos del parque con la vista fija en May. Esta se había subido a uno de los columpios y empezó a columpiarse por su cuenta.
Diana: ¿Quieres que te empuje un poco May?
May: No gracias. Puedo sola.
A medida que pasaban los minutos, May se columpiaba cada vez más fuerte.
Diana: ¡Vas muy fuerte May!
May: ¡No se preocupe por mí!
Pero justo en ese momento, cuando May se encontraba en el punto más alto, sus manos se resbalan y se suelta del columpio. Diana se para en seguida aterrada.
Diana: (alarmada) ¡MAY!
May gritaba mientras veía el suelo acercándose. Cierra los ojos esperando el choque contra el azulejo. Pero en vez de eso siente como es atrapada por un objeto blando. Al principio pensó que Diana la había logrado atrapar pero cuando abre los ojos quien la está mirando no era Diana. Era un pequeño Ash de siete años aunque ella no lo conocía.
Ash: ¿Estas bien?
May lo tenia muy difícil para hablar con cualquier persona que no fuera su familia o su profesora, especialmente si esa persona era un chico.
May: (nerviosa) Ehhh... s-s-si... creo... que si.
Ash: (sonríe) Me alegro.
Ash la suelta y May se para a verlo con algo de vergüenza. Entonces nota que, al atraparla, el desconocido chico se había golpeado la espalda.
May: (alarmada) ¡Te has hecho daño!
Ash: ¿Qué? ¿Esto? No es nada.
Ash intenta pararse pero el dolor en la espalda se lo impedía. Justo en ese momento, llega Diana.
Diana: ¿Estas bien mi niña?
May: Si profe. Pero este chico se hizo daño al atraparme.
Diana: Tengo un botiquín justo aquí.
Diana va donde estaba su bolso para volver en seguida con un pequeño botiquín.
Ash: No es necesario señora. No estoy tan mal.
Diana: No seas tan cabeza dura niño. Es obvio que te duele. Déjame curarte. Es lo mínimo que puedo hacer después de que salvaras a mi ingrata alumna.
Ash: De acuerdo.
Diana: Bien. Sácate la remera para que pueda ver que tan mal estas.
Ash obedece. Se saca la remera y se pone de espaldas. Mientras Diana trataba su herida, May lo observaba algo avergonzada, porque sabía que se había herido por su culpa, y con algo de... interés. Se sienta enfrente de él.
May: Perdón. Es mi culpa que te hayas hecho mal.
Ash: (sonríe) No importa. Estas cosas pasan.
Se quedan callados unos segundos. Entonces May, casi sin querer, lo mira a los ojos. Era la primera vez que el negro de los ojos de Ash y el azul marino de los de May se encontraban.
May: ¿Por qué me salvaste?
Ash: ¿La verdad? No estoy seguro. Creo que sentí que... no quería ver como te hacías daño y... bueno (rojo) yo... no me importa hacerme mal si con eso tu estas bien.
May se sonroja ligeramente por este comentario. Diana termina de tratar la herida y Ash vuelve a colocarse su remera.
Diana: Esto ya esta.
Ash: ¡Muchas gracias señora!
Diana: (sonríe) No me lo agradezcas.
Ash se gira hacia May.
Ash: Oye ¿quieres que juguemos juntos un rato?
May: (nerviosa) ¿Jugar? ¿Tú y yo?
Ash: ¡Claro! ¡Será divertido!
May: No se yo...
Diana: Tienes que dejar de ser tan tímida con las personas niña. Ve e intenten ser amigos ¿si?
Ash: ¡Por supuesto!
May: Si usted lo dice profe...
Ash: ¡Vamos!
Sin previo aviso, Ash agarra la mano de May y la conduce por los distintos juegos. En principio ella se sentía algo nerviosa y no sabía muy bien que hacer. Pero a medida que pasaban los minutos empezó a dejar las dudas y el miedo de lado y se concentró en divertirse todo lo posible. Las horas pasaron y parecía que estos dos niños tenían una energía infinita. Diana los veía desde la distancia con una gran sonrisa.
Diana: (pensando) Me alegra que May haya encontrado un amigo. Siempre esta sola y los otros niños la molestan. Es bonito verla sonreír. Y estoy segura que es por causa de ese chico.
En un momento, los dos estaban en la caja de arena del parque intentando construir un castillo de arena. Ash iba marcando con el dedo donde como le gustaría que fuera mientras May solo lo observaba.
May: ¿Eres de esta ciudad?
Ash: No, yo vivo en Pueblo Paleta. Vine aquí a acompañar a mi mamá por no se que cosa del trabajo.
May: ¿Y tu papá? ¿No te puede cuidar el?
Ash: No tengo padre. Vivo solo con mi mamá.
A pesar de su corta edad, May se dio cuenta de que no debería haber dicho eso.
May: (arrepentida) Lo siento.
Ash: (sonríe) No importa. Pásame el balde ¿si?
May: Si.
Mientras Ash llenaba el balde de arena, a Diana se le ocurre una idea.
Diana: (pensando) Voy a sacarles una foto y la guardaré. Tengo el ligero presentimiento de que me será útil en algún momento.
Diana agarra su cámara y les saca una foto justo cuando Ash estaba volcando el balde. Unos minutos más tarde, los intentos de erigir el castillo fueron vanos por lo que Ash se levanta y mira la hora en una de las pantallas de la ciudad.
Ash: ¡Que hora se ha hecho! ¡Tengo que regresar con mamá! (mira a May) Me he divertido mucho jugando contigo. Espero que nos volvamos a ver.
Ash se empieza a alejar corriendo. Entonces, May se da cuenta de un pequeño detalle.
May: (gritando) ¡Espera! ¡No me has dicho tú...!
Pero Ash ya había desaparecido entre la multitud.
May: ... nombre.
May agacha la cabeza con algo de tristeza. Diana se acerca a ella y le pone una mano el hombro.
Diana: ¿Te has divertido jugando con él?
May: Si. Me divertí tanto que olvidé preguntarle su nombre. (sollozando) Creo que jamás lo volveré a ver.
Diana: No digas eso May. Estoy segura de que volverán a encontrarse.
May: (secándose las lágrimas) ¿En serio?
Diana: (asiente) Con solo verlos pude sentir un fuerte vínculo entre ustedes. Se verán de nuevo. Seguro. Es solo cuestión de tiempo.
May: (sonríe) Entonces esperaré todo lo que haga falta.
Diana: (sonríe) Esa es mi pequeña. Volvamos con el resto.
May: ¡Si!
May toma la mano de Diana y ambas regresan al grupo.
-Fin del Flashback-
Diana: Y esa es la historia.
Ash y May habían escuchado muy sorprendidos la historia de Diana. Les costaba creer lo que ella le había dicho. Pero todas las piezas estaban en su sitio y encajaban a la perfección. Resultaba difícil pensar que la anciana se había inventado todo ese cuento. Y, además, la foto era una prueba irrefutable.
Ash: Necesito un momento para procesar todo esto.
May: Yo también. Todo esto me parece... tan irreal.
Diana: Por cierto, ¿cuál es exactamente su relación?
Ash y May: Somos novios.
Diana: (ríe) ¡Veo que no perdieron el tiempo! Ya sabía yo que entre ustedes había algo especial.
Ash: Entonces eso solo quiere decir una cosa.
May: ¿Qué cosa?
Ash: (sonríe) Siempre fuiste mi otra mitad. Incluso cuando éramos críos.
May: Ash...
Ash: Ojala te hubiese dicho mi nombre aquel día. Podríamos habernos conocido de verdad antes. Quizás nuestra relación hubiera surgido hace rato y llevaríamos varios años de novios y no medio.
May: Creo que tú me lo dijiste la primera vez que fuimos a Ciudad Mauville. Nos reencontramos en el momento y en el lugar preciso para que nuestros sentimientos florecieran. Ni antes ni después. A tiempo. No sirve de nada lamentarnos por el pasado. Vivamos el presente y esperemos el futuro.
Ash: No me importa como sea mi futuro. Lo único que pido es que tú estés presente en él.
May: (sonríe) Lo haré Ash. Sabes que...
No pudo terminar la frase porque estornudo de forma sorpresiva.
Ash: Ya sabía yo que debíamos habernos cambiado de ropa.
Diana: Pueden darse un baño si quieren. Esta ubicado en la segunda puerta a la derecha.
Ash: Gracias Diana. Tu primera May.
May: ¿Seguro? ¿No preferirías bañarte tu primero?
Ash: No podemos arriesgarnos a que te resfríes. Yo aguanto por ahora. Pero date prisa.
May: (en voz baja) Me gustaría que te bañaras conmigo.
Ash: (en voz baja) A mi también. Pero no aquí. (en voz alta) Vamos, ve.
May asiente, le da un pequeño beso en la mejilla a Ash y se levanta. Saca de su mochila un conjunto de ropa nueva y se va a bañar. Quedan Ash y Diana en el salón.
Diana: Parece que mis sospechas eran ciertas. May nunca había sido más feliz que aquel día en que se encontraron.
Ash: Hago todo lo que este a mi alcance para verla sonreír. Tiene una sonrisa y una felicidad que me hace feliz a mí también. No permitiré que se borre de su rostro.
Diana: (sonríe) Eres un buen chico Ash. Lo supe desde que te vi. Supongo que, como hiciste entonces, estarás cuidando de May.
Ash: Mi cuerpo entero es testigo de todas las veces que la he protegido. Daría mi vida por May. Una y mil veces.
Diana: Entonces ella esta en buenas manos. Es bueno saberlo.
Ash y Diana se la pasan charlando de todo un poco hasta que May sale del baño. Ella se había cambiado su conjunto habitual y ahora llevaba puesto una camisa estampada de cuadros rojos al estilo escocés, una falda de jean y unas botas altas pero sin taco de color negro. En vez de su pañoleta usaba una bincha de encaje negro con un moño. Ash se le queda mirando cuando llega.
May: ¿Cómo me veo?
Ash: Decir que estas linda es quedarse muy corto.
May: (sonríe) Gracias Ash. Te he dejado el baño preparado.
Ash: Genial. Ya regreso.
Ash agarra ropa limpia y va a bañarse. May se sienta enfrente de Diana quien la observaba.
Diana: Lo suficientemente largo para ser considerado decente y lo suficientemente corto para ser atrevido. Una elección astuta May. ¿Sueles vestirte así?
May: (roja) ¡Dios! ¡No! Esto solo lo hago para Ash.
Diana: Hablando de eso... ¿exactamente en que punto de su relación se encuentran?
May: Si se lo dijera probablemente se molestaría.
Diana: ¿Por qué lo dices?
May: Porque hemos llegado tan profundo como una pareja es capaz de llegar.
Diana: Puedo suponer entonces que ustedes ya han hecho el amor ¿no?
May: Así es. ¿Le molesta?
Diana: En circunstancias normales no recomendaría tener ese... nivel de relación a tan temprana edad, pero es evidente que ustedes son responsables sobre esto ¿o me equivoco?
May: Bueno... la verdad en la mayoría de las ocasiones soy yo quien quiere hacerlo y muchas veces pasa que es Ash quien me rechaza. El me dijo que a veces hace esto porque aprecia demasiado el vínculo que hay entre nosotros como para convertirlo en una relación basada únicamente en la atracción externa. Por eso en algunos momentos tengo que quedarme con las ganas.
Diana: (sonríe) Me alegra saber que al menos uno de los dos es capaz de mantener sus instintos a raya.
May: ¡Ey! ¡Yo también lo hago! Casi siempre...
Las dos se ríen. Unos minutos después Ash regresa del baño. Se estaba haciendo tarde y la tormenta no hacía más que empeorar.
Ash: Parece que no podremos irnos hasta mañana.
Diana: Pueden quedarse aquí. Hay una habitación extra pero tendrán que compartirla.
May: No será problema para nosotros.
Diana: Eso me doy cuenta. En fin, voy a cocinar algo.
May: Deje que yo lo haga Diana. Aunque no lo parezca soy muy buena cocinando ¿verdad Ash?
Ash: La mejor de todas.
Diana: Todavía me acuerdo de lo que preparaste en el concurso de cocina de cuarto año.
May: No me lo recuerde. No me fue nada bien.
Diana: Se suponía que debías cocinar algo, no crear una nueva especie de pokemon.
Ash empieza a reírse mientras May estaba cada vez más avergonzada.
May: ¿Vas a seguir?
Ignorando a May, Diana se dirige a Ash.
Diana: Te puedo asegurar que por un segundo vi que esa cosa se movía.
May: ¡Ya basta!
Diana empieza a reírse. May estaba algo molesta pero comprende que su antigua profesora solo lo decía en broma y sonríe.
May: En verdad la he extrañado mucho profe.
Diana: Y yo a ti mi pequeña.
May se levanta y va a la cocina para regresar unos minutos más tarde con tres platos de comida. Mientras cenaban, la pareja iba contando a Diana todas sus aventuras y, sobre todo, como fue que su relación surgió. Apenas terminan de comer, Diana se levanta diciendo que estaba muy cansada. Les dice donde se encontraba su habitación y va a recostarse. Pero Ash y May no se iban a ir a dormir todavía. Se quedan en el salón mirando el álbum de fotos. May iba recordando cada uno de esos momentos.
May: (señala una foto) Aquí fue cuando fuimos al Instituto Meteorológico. (señala otra foto) En esta habíamos ido a ver una final de la Liga Pokemon. (señala otra foto) Y en esta visitamos el laboratorio del Profesor Birch para que nos diera una charla sobre los pokemon. Aunque lo único que recuerdo de ese día es que me quede dormida apenas comenzó a hablar.
Ash se ríe por lo bajo. Entonces, ve que May tenía una sonrisa que denotaba una pequeña tristeza.
Ash: Es evidente que la pasaste muy bien en esos momentos. Son recuerdos hermosos.
May: Si que lo son. Pero... (se acerca más a Ash) más hermosos son los recuerdos que he formado contigo Ash. Y los que formaremos de ahora en más serán incluso mejores.
Ash: (sonríe) Eso seguro. Trabajaré incansablemente para que sean los mejores de nuestras vidas.
May: En ese caso, yo no me puedo quedar atrás. Me aseguraré de que, aunque pasen los años, nunca olvidemos nuestro viaje juntos.
Ash: Tendremos que esforzarnos mucho.
May: Si...
Se quedan unos minutos callados hasta que ambos bostezan al mismo tiempo.
May: Estoy cansada mi amor.
Ash: Entonces vayamos a la cama amor mío.
Los dos se levantan y van a su habitación tomados de la mano. A la mañana siguiente la lluvia había parado y hacía tanto calor que el piso rápidamente se secaba. Después de desayunar, van a la entrada a despedirse.
Ash: Muchas gracias por su hospitalidad Diana.
Diana: Cuando quieran chicos. Cuida muy bien de May ¿si Ash?
Ash: Llevo haciéndolo por mucho tiempo y lo seguiré haciendo mientras aún respire.
Diana: Me alegra saber eso.
May: La voy a extrañar Diana.
Diana: Y yo a ti mi pequeña. Cuando te hayas convertido en la reina de los concursos de Hoenn asegúrate de venir a visitarme ¿si?
May: Lo haré. Aunque no estoy segura si podré ganar el Gran Festival.
Diana: ¡No digas eso May! Estoy segura que lo lograras. Voy a estar apoyándote así que da lo mejor de ti.
May: Si. Prometo que lo daré todo.
Diana: Esa es mi pequeña. Antes de que se vayan, tengo un regalo para ustedes.
Diana saca de su bolsillo una foto envuelta en plástico transparente. Era la misma que les había mostrado la noche anterior antes de contarles sobre la aventura de niñez que había tenido la joven pareja.
Ash: Pero Diana...
May: No podemos aceptarla.
Diana: ¡No sean cabeza dura y llévensela! Tómenlo como un amuleto de buena suerte.
May: ¿Segura?
Diana: Por supuesto. Toma.
May agarra la foto y aprovecha para darle un corto abrazo a Diana. Ash, May, Pikachu y Torchic comienzan a alejarse saludando con la mano hasta que pierden de vista la casa. Continúan avanzando, con su vista fija en Pueblo Rubello y el cuarto concurso de May.
Continuará...

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