Capítulo 78: "Reino de las Sombras"

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Un chico estaba parado en medio de una sala amplia y circular. Parecía estar esperando ansioso que algo pasara. La iluminación no era muy buena que digamos ya que la única fuente de luz eran unas antorchas colgadas en las pareces que desprendían un extraño brillo morado. El chico no parecía ser muy alto aunque su postura y la expresión de su rostro le daba un aire de autoridad. Su pelo era color azabache, limpio e impecable, pero muy desordenado, como si hubiera tenido una pelea muy seria con el peine. Finalmente, algo ocurrió. Una sombra apareció de la nada proveniente de una de las esquinas. Aunque venía por un costado, el chico no tuvo problemas en detectarla. Sin sacar sus manos de los bolsillos saltó y dio una vuelta en el aire, esquivando la envestida. Al volver al suelo, su cara reflejaba decepción.

Chico: Muy predecible. Si no me atacan en serio recibirán un grave castigo así que vengan con todo.

Inmediatamente, siete atacantes avanzaron a gran velocidad hacia él. El chico empezó por esquivar sus ataques con elegancia pero después de unos cinco segundos se aburrió y decidió acabar con eso. Hizo aparecer una espada, negra como el carbón, y dio siete tajos cuidadosamente pensados. En un solo segundo todos sus atacantes cayeron al piso y desparecieron en una nube oscura. El chico exhaló un suspiro y hace desparecer su espada. Entonces, una voz retumbó en la habitación.

?: Como sigas así no nos quedarán subordinados a los que mandar.

El chico se giró hacia la entrada de la pequeña sala. Plantada allí había una chica de cabellos castaños. Casi tan alta como él y con el mismo semblante autoritario, la chica lo observaba con los brazos cruzados, una sonrisa un poco traviesa y una mirada decidida.

Chico: Sabes muy bien que eso no podría importarme menos. Por cierto, ¿qué te ha parecido?

Chica: Ha estado bien, supongo.

Chico: ¿Bien? ¿Supongo? ¿Es todo lo que tienes que decir?

Chica: Así es. Es todo lo que tengo que decir Príncipe.

Príncipe: Admítelo, te he impresionado Princesa.

Princesa: En lo más mínimo. Todavía te sigo superando.

Príncipe: Tal vez a distancias largas así sea. Pero...

El Príncipe desparece solo para volver a aparecer justo enfrente de la Princesa, con sus caras excesivamente cerca la una de la otra.

Príncipe: A corta distancia soy yo quien te domina.

Como respuesta recibe un golpe en sus costillas que lo obliga a retroceder un par de pasos. La Princesa había sacado de la nada una lanza que parecía hecha enteramente de hielo y le había pegado con ella.

Princesa: Sigue soñando principito. En todo caso, no estoy aquí para discutir contigo.

La Princesa hace desaparecer su lanza.

Príncipe: Entonces ¿por qué estas aquí?

Princesa: Para verte. ¿Es que acaso no puedo?

Príncipe: ¿Por qué lo preguntas? Me estas viendo ahora mismo.

Princesa: (molesta) No me refiero a eso, tonto. Te la pasas todo el día aquí encerrado practicando con nuestros subordinados que apenas si son capaces de manejar una daga. Entiendo que quieras volverte más fuerte pero ¿no crees que estas exagerando?

Príncipe: Tú deberías saber muy bien lo que ocurrirá dentro de poco. En el momento en que la Grieta se abra volveremos a reclamar lo que es nuestro por derecho. Tenemos que estar listos para todo y ese par será nuestro mayor obstáculo.

Princesa: Creo que los estas sobreestimando un poco.

Príncipe: Me parece más bien que eres tu quien los esta subestimando. Su fuerza crece cada vez más. Cada día que pasemos en esta pocilga nuestras posibilidades de triunfar disminuyen. Y es por eso que seguiré practicando todo lo que sea necesario. No pienso perder. No contra él. No con lo que esta en juego.

Dos corazones por Hoenn (ADVANCESHIPPING)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora