Capítulo 73: "Una reunión familiar"

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En una habitación cerrada una joven chica se encontraba sentada, profundamente sumida en sus pensamientos. Los interrumpe para dar un vistazo al lugar. No era muy grande, lo cual implicaba que apenas tenía espacio para todo lo que había.

Una pequeña cama casi oculta en un rincón, una mesita de luz donde había una lámpara, un escritorio atestado de papeles, un pizarrón donde había colgado una serie de fotos y recortes de periódico y alrededor de cinco archiveros que rebosaban de documentos importantes.

Los restos de la cena de la noche anterior aún estaban esparcidos por la sala y la chica no se había tomado la molestia de limpiar. Tenía cosas más importantes que hacer. Aunque en ese momento otras preocupaciones perturbaban su mente.

Se levanta de la silla y va hacia el pequeño lavabo que le habían instalado la semana pasada únicamente para que no tuviera que salir al baño. Se hecha algo de agua a la cara y se mira al espejo.

La casi total oscuridad no lograba ocultar un brillante cabello rogizo que caía hasta más allá de su cintura. Su rostro, por el contrario, no reflejaba ese mismo brillo. Se la veía cansada y necesitada de sueño. Todos los días se decía a sí misma que se iría a dormir temprano pero cada noche surgía algo que la obligaba a desvelarse hasta altas horas de la noche. Y ese día no sería la excepción. Necesitaba distraerse con algo... o con alguien.

Sus ojos se giraron hacia su comunicador que se encontraba sobre su escritorio. Lo tomó y lo contempló por un segundo. Lo abrió sólo para volverlo a cerrar al segundo siguiente únicamente para abrirlo nuevamente otro segundo después. Por casi un minuto continuó con este juego, sin poder decidirse si llamarlo o no. En un momento suelta un resoplido.

Chica: (en voz baja) Hazlo de una vez tonta.

Finalmente deja el comunicador abierto por más de un segundo. Empieza a marcar uno por uno los dígitos del número de la única persona que lograría calmarla en esa situación. Se detiene por una fracción de segundo antes de presionar el último botón. Apenas lo hace el característico sonido de llamada empieza a sonar. La chica deja el comunicador sobre el escritorio y lo pone en modo altavoz. No le preocupaba que la escucharán. Las paredes eran a prueba de sonido. Se sentó en la cama esperando pacientemente hasta que una voz masculina salió del comunicador.

Chico: ¿Hola? ¿Quién es?

Chica: Gary. Soy yo.

Gary: Felicia. No sabes cuánto me alegro de hablar contigo.

Felicia: Lo mismo digo. ¿Estabas ocupado? ¿He llamado en mal momento?

Gary: Para nada. Solo estaba revisando unos archivos de la investigación que estoy llevando a cabo. Pero eso puede esperar.

Felicia: ¿Qué te traes entre manos ahora?

Gary: Estoy investigando a los Precursores.

Felicia: (confundida) ¿Precursores?

Gary: Las civilizaciones que antecedieron a la nuestra. Apenas hay registros de ellos y me picó la curiosidad por saber más de ellos.

Felicia: ¿Eres investigador pokemon o arqueólogo?

Gary: (ríe) Un poco de todo. Investigar implica aprender y descubrir todos los secretos del mundo. Aunque eso sea una tarea casi imposible.

Felicia: Supongo. ¿Dónde estás ahora?

Gary: En Kalos. Mi investigación me ha traído hasta aquí.

Felicia: Kalos está muy lejos.

Gary: No tanto como parece. ¿Y tú? ¿Cómo has estado?

Dos corazones por Hoenn (ADVANCESHIPPING)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora