Letter written with my blood

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Jared se sentía mal por la pelea, ella tenía razón y no quería que su relación se consumiera por aquellas estúpidas discusiones. Sabía que si él continuaba así, su relación terminaría destruyéndose y con ella Maggie.

¿Qué podía hacer para conservarla?

Aquel pensamiento no le dejaba dormir. Los dos se quedaron en vela, escribiendo una carta con la lámpara encendida.

Al día siguiente, Jared se despertó muy pronto y dejó la carta en el buzón de Maggie mientras ella estaba fuera, lo que él no sabía es que Maggie estaba dejando su carta en su puerta.

Tras dejarla, Maggie se sentó en un banco del parque, aquel lugar le tranquilizaba cuando se sentía mal. De pronto, un joven se sentó a su lado, se sacó un cubo transparente del bolsillo y lo lanzó al suelo:

-¡¿Qué haces?! -exclamó ella asustada.

-Romper el hielo -respondió.

Maggie comenzó a reírse, le hacía gracia aquella presentación:

-¿Y ha aguantado el hielo sin derretirse en tu bolsillo? -preguntó.

-No, en realidad no es hielo es cristal -contestó él-  Soy Travis.

-Yo Maggie -dijo ella.

-Me suena haberte visto antes... tu vas al Ashton High ¿no? -preguntó Travis.

-Sí... bueno... iba... ha sido mi último curso.

-Vaya... igual que el mío ¿a qué universidad vas a ir?

-Pues me gustaría ir a Stanford pero no se si me aceptarán.

-¡Igual que yo! ¡a mi me han aceptado en esa universidad!  esto es cosa del destino...

Aquella mañana estuvo allí sentada conversando con Travis, era un chico simpático, agradable... con él se había olvidado de la carta que le había dado a Jared.

Por otro lado, Jared se encontraba dando una vuelta con su moto, con ella se desahogaba, estaba nervioso por que leyera Maggie la carta, esperaba solucionar las cosas.

Llegó la tarde y Maggie regresó a casa, vio la carta en su buzón y la cogió. Entró en su casa y la abrió con miedo:

_Querida estrella:

Siento mucho la discusión de ayer, sé que soy muy cabezota y por ello estoy perjudicando esta relación. Comprendo que te enfades y acabes harta de mi, yo mismo lo estaría, no es justo lo que hago, una relación es de dos, debemos escucharnos el uno al otro y siento haberme dado cuenta ahora.

No pasa nada por lo de ayer, me he enterado que estuviste buscando a tu primo que se había escapado.

Creo, que uno de los problemas por el cuál no hablamos las cosas es la distancia y por eso, quiero que vengas a vivir a mi nueva casa, la he comprado con mis ahorros, para que vivamos los dos juntos. Es muy bonita, acogedora, como  a ti te gusta. Tiene unas vistas preciosas y se encuentra en la calle Rosewood.

Espero que aceptes mi petición.

Te quiere, Jared_

Maggie miró dentro del sobre y sacó una llave, debía de ser la llave de su nuevo hogar. Ella se emocionó y comenzó a llorar apretando con fuerza la llave. Su carta era muy contraria a esa.

Jared llegó a casa y vio la carta, pensó que Maggie la había escrito en respuesta a la otra, pensó que ella aceptaría, que comenzarían una nueva vida juntos pero al abrir el sobre...

_Estimado Jared:

Tras la discusión de anoche me he dado cuenta de que no puedo continuar así. Hemos vivido muchas cosas juntos, has estado ahí cuando te necesitaba, hemos tenido alti-bajos pero ya no puedo seguir sacando nuestra relación adelante, esta vez ha caído en una fosa de la que no la puedo sacar.

Necesito ser escuchada, una relación es de dos personas no solo de una, no puedes opinar solo tú, decidir solo tú y tener siempre la razón. Pensé que sabrías estar en pareja pero me equivocaba.

Nuestra relación está cayendo y con ella estoy cayendo yo y no quiero acabar destruida, creo que lo mejor para los dos es que cortemos. Está claro que no somos los adecuados, a lo mejor nuestra verdadera media naranja está ahí fuera esperándonos y mientras nosotros estamos malgastando todo este tiempo en intentar hacer que funcione una relación que no tiene posibilidades.

Te agradezco todo lo que has hecho por mi, pero esto debe acabar.

Lo lamento, Maggie_

Jared no se lo podía creer, tanto tiempo juntos y al final... él mismo había destruido su relación. Arrugó la carta y la tiró a una esquina de su habitación llena de cajas de mudanza. Se echó al suelo y puso sus manos sobre su cabeza. Lo había perdido, lo había perdido todo, su vida se había ido con ella.

Al final llegó ese día en el que ella no estuviera, en el que él tenía que comenzar a andar y ha dibujar su propio camino, a avanzar solo.

Nunca se había imaginado una vida sin ella, pensó que eso no existía, que todo iba bien, pero al parecer, todo no iba tan bien como pensaba. Maggie sufría bajo ese disfraz de enamorada, bajo esa careta con una sonrisa dibujada.

No podía dejar su nuevo hogar ahora, se había gastado todos sus ahorros en ella, pero... ¿cómo lograr vivir en paz en una casa que iba a compartir con el amor de su vida pero sin ella? No iba a poder estar en paz, no podría olvidar.

Comprendía la ruptura, era lo mejor para ella, y él solo quería lo mejor para Maggie. Tenía razón, siempre era ella quien sacaba su relación adelante tras las peleas y tras los alti-bajos, él solo estaba para sorpresas y hacerla sentir mal con discusiones estúpidas.

Le deseaba lo mejor a Maggie pero Jared la seguiría queriendo toda su vida.

Estaba hecho polvo, sentado en el suelo miraba las cajas llenas y preparadas para la mudanza, para una nueva vida, una nueva página del libro que tendría que escribir él solo, construir él solo.

Against loveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora