Narra Lexa
Aquel entorno encantador me llamaba a gritos cada vez que pasaba junto espejo del baño, no podía evitar no cruzar los límites cada vez que me era posible. Allí el mundo era perfecto, como si solo hubiese sido creado para mí y en donde por un momento podía olvidarlo todo incluido los dolores físicos y emocionales, era un lugar tan acogedor y lleno de gracia, tan ligado a lo elegante y lo puro.
Caleb, de a poco, comenzó a enseñarme todo sobre aquel mundo en donde no parecía haber ningún secreto mágico. Tan solo debía pensar en una situación similar a la siguiente: en un escenario había un equilibrista, una pulga y un microbio sobre una cuerda, el equilibrista solo puede estar sobre ella, pero en cambio la pulga puede cruzar debajo de ella, y este pequeño microbio podía internarse en cada una de las diferentes fibras internas que componían la cuerda, y allí me encontraba yo, un microbio dentro de una cuerda.
Pero aun así sospechaba de muchos otros secretos que no conocía y que no me develarían con tanta facilidad, lo perfecto no duraba para siempre aunque fuese solo mi mundo.
El morocho a mis espaldas peinaba mi extenso cabello como si fuese una seda, en su mente tarareaba un villancico de ballet mientras no dejaba escapar ninguna palabra, o más bien pensamiento. Pero todo allí era extremadamente silencioso, nadie solía emitir palabras, limitándose a hablar con sus mentes, no se oían sonidos aparentes, a veces, deseaba tan solo escuchar el sonido del aire o los pajarillos cantar.
Sin embargo, el primer sonido proveniente del exterior de mi cabeza que oí en aquel mundo fue en ese momento de completa paz. Era un sonido extraño y familiar, similar al que hacían las puertas cuando eran llamadas por las manos de alguien, pero, aquel sonido provenía del cielo.
Observe a mi alrededor asustada mientras podía sentir como Caleb y mis padres se volvían inquietos observándome.
-Alguien llama a tu puerta –Exclamo mi madre en aquel momento sin expresión alguna.
-Debes irte –Prosiguió Caleb.
-Ahora -.
Fui expulsada de una forma no muy convencional de allí por las propias personas que conocía hasta volver al pozo y encontrarme de nuevo en la habitación del baño. Todo había sucedido tan deprisa que no había tenido momento de cuestionar lo que sucedía, pero de lo que estuve segura momentos luego es que era cierto que alguien llamaba a la puerta.
Su rostro era casi invisible en la noche, había perdido la noción del tiempo desde que había ingresado a aquel mundo aquella mañana, el tiempo era más que veloz al pasar y yo cada vez pasaba más y más tiempo allí sin miedo a que este me consumiese.
─Jonathan ¿Qué haces aquí? Es muy tarde ─Le reproche algo decepcionada mientras reposaba el peso de mi cuerpo sobre aquella puerta de madera, revolví mis pensamientos un momento y me recordé que Becca trabajaba hasta madrugada los viernes, pero había perdido ya la noción de la fecha actual en la que nos encontrábamos en ese instante como para preocuparme por mi hermana.
─Necesito que hagas algo por mi ─Comento el de forma nerviosa, jugaba con sus manos carentes de paz alguna, le veía observar todo con inseguridad como si algo fuese a saltar y atacarle, poco entendía de aquello. ─Necesito que me acompañes al lugar en donde han encontrado la bicicleta de Will ─Trago saliva aparentando aquella situación como algo abrumador, suspire, esperaba algo interesante similar a un allanamiento o una acción en cubierta. Jonathan se había vuelto aburrido con los años, ambos nos habíamos marchitado juntos como dos rosas.
─¿Qué es lo que...?--
─De niños tú me dabas seguridad al hacer estas cosas... No ha cambiado demasiado esa temática ─Susurro ante mi imperceptible sorpresa, recordaba cuando ambos huíamos al bosque a cazar, él tenía miedo, a su padre, a matar, a quedarse completamente solo, pero tan solo bastaba con colocarme de pie a su lado para calmar aquella sensación. ─Por favor ─Él insistió ante mi constante duda ¿Podría ayudarle nuevamente? Lo dudaba, siquiera podía ayudarme a mí misma. Si tan solo deseaba por un momento regresar a aquel tiempo en el que lo único que podía preocuparnos era el perder en un tonto juego.
─No sé si es bueno que salga de casa Jonathan, lo sabes, los... demonios ─Susurre muy despacio sin dejar de mirar cada uno de sus movimientos como si fuese un gato con un ratón entre sus garras. Jonathan Byers ¿Por qué debía ocurrir todo de aquella forma? ¿Por qué tan solo no volver el tiempo atrás y jamás habernos conocido? Tal vez entonces las cosas serían diferentes y menos complicadas.
─Sé que los superaras pero, debes afrontar tu realidad ¿Vas a pasarte toda la vida encerrada tras cuatro paredes? ¿Vas a perderte lo bonito del paisaje solo porque tienes miedo? Es hora de comenzar a vivir, de nuevo ─De pronto el parecía molesto, había avanzado unos cuentos pasos estando dentro de la casa, lastimoso se tornaba escuchar aquello sabiendo que era cierto, solo quería permanecer allí por siempre ¿Qué haría yo sino? La idea se difuminaba en mi cabeza, sin duda no me equivocaba al pensar en que no tenía un futuro concreto, y Jonathan tampoco. No al menos como mi hermana, ella muy pronto se casaría con su novio, formarían su familia y vivirían hasta ancianos, hasta la amigar nerd de Nancy parecía tener un futuro perfectamente definido, pero no yo. Ni estaba ansiosa por descubrirlo.
─Estará oscuro, voypor mi linterna.
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Demons in Your Head [Jonathan Byers] #LibrosTinieblas2016
FanfictionMis ojos siempre solían arder un corto tiempo antes de que lloviese, Jonathan sabia eso. Las voces en mi cabeza me repetían, todas juntas, frases que siquiera llegaba a comprender, eran desordenadas y de ellas podía oír tan solo palabras que me ater...